15 de agosto de 2016

Junta Médica





Algo que siempre he disfrutado son las Juntas Medicas o como lo nombran en mi país Caso Clínicos, es aquí donde un colega experto presenta un a uno de sus pacientes, con sus respectivas historias y exámenes paraclínicos, y se toma en conjunto por varios expertos, puede ser aun entre 2 y 3 las decisiones sobre el diagnóstico y tratamiento, por supuesto quien presenta el caso es un profesional de la medicina. Es igual que en la OEA o en la UNO, o cualquier organismo internacional, va un representante, hecha el cuento, lleva sus pruebas y se decide el destino de todo un país.
Una junta médica consiste en la conformación de un grupo de médicos con la finalidad de evaluar a una persona para realizar un diagnóstico y/o plantear el tratamiento y pronóstico. Puede estar integrada, según el caso, por profesionales de una o varias especialidades.
El principio que sustenta su realización es la suposición de que la opinión de varios expertos, sobre todo si se llega a una conclusión consensuada tendría mayor validez o podría ser más precisa que la de uno solo.
Muchas veces un médico, enfrentado a un caso difícil, solicita la conformación de una junta médica con el fin de discutir el caso y/o conocer la opinión de otros colegas. En este caso, el profesional tratante, se reúne con los integrantes de la junta para examinar al paciente, incluyendo en la reunión todos los datos y exámenes complementarios que haya realizado. Si los datos están completos se puede llegar a una conclusión en esa única reunión. Esto es exactamente lo CORRECTO.
En realidad para que una junta sea realizada en forma correcta, sus integrantes se deberían reunir previamente y determinar la manera en que se llevará a cabo la evaluación. No es necesario que todos participen en todas las entrevistas.
No hay que temer a las Juntas médicas son un hecho cotidiano del día a día en el ámbito de la medicina.

14 de agosto de 2016

Los pequeños monstruos distractores de tu vida: ¡Eliminalos!





Desde hace algún tiempo vengo percatándome que mi productividad intelectual va en decadencia, en revisado mi vida minuciosamente y me he dado cuenta de la existencia de una serie de eventos menores, realmente nimios, que en su conjunto se han tornado como una especie de montaña que llevo sobre mis hombros que me impiden concentrarme en lo que realmente es importante, con la idea de limpiar mi mundo me he propuesto firmemente detallar cada uno de los diferentes acontecimientos que son capaces de desviar mi concentración a la consecución de mis metas. Por supuesto que no voy a hablar de la psicosis colectiva a la que nos vemos obligados a transitar diariamente… por cierto el día de ayer me preguntaba: Será que en este país podremos encontrar a alguien todavía medianamente sano en su mentalidad? O la salubridad mental se ha convertido en un objeto tan extraño, casi misterioso e irreconocible? O todo aquello que se lee en los libros sobre la salud mental es una utopía que no encaja en los actuales momentos? O es que ahora los ítems del DSM V (El manual de diagnóstico para las enfermedades mentales) están pautando en realidad los esquemas de una persona SANA? Yo sinceramente paso, ya que con este distractor es muy poco lo que podemos hacer y se escapa de mis manos el poderlo controlar, sin embargo es propio de mi parte hacer notar el grado de desequilibrio colectivo al que nos vemos expuestos día a día.
Los pequeños monstros distractores que nos hacen mermar nuestra productividad son diversos y están en todas partes, les sugiero que si usted al igual que yo se encuentra en esta etapa tome papel y lápiz y prepárese a realizar una lista  de estas minucias que entorpecen su vida para eliminarlas de su vida.
Voy a continuación a enumerar alguno de los mas importantes:
1. Redes sociales. La actualización del estatus de Facebook, Twitter y las fotos de Instagram es una gran forma de estar conectados con los amigos y la familia, pero también pueden absorber tiempo valioso de tu día. Nuestra cultura es adicta a las redes sociales. A menos que estés usándolas para promocionar tu negocio, puede esperar. Esas actualizaciones no se van a ir a ningún lado.
2. Celulares. No sólo las llamadas y los mensajes de texto son grandes distractores, sino que la mayoría de nosotros tenemos Facebook, Instagram, Twitter y otras aplicaciones en nuestros smartphones. Aunque poner tu celular en silencio es mejor que nada, puede vibrar en el escritorio robando tu atención y provocando que lo revises. Si de verdad quieres eliminar la distracción, apágalo o ponlo en modo de avión mientras trabajas.
3. Ambiente caótico de trabajo. Tu ambiente en la oficina puede ser un gran distractor cuando tratas de terminar un trabajo. Aunque es bueno ser accesible para tu equipo entero, es también importante tener un espacio silencioso cuando sea tiempo de hacer el trabajo. Establece una política de puerta cerrada y pon una pizarra en la puerta para que los miembros de tu equipo puedan dejarte una nota con lo que necesiten cuando esté cerrada.
4. Síndrome de revisar el email. Muchos emprendedores podrían pasar todo su día respondiendo correos. ¿Alguna vez te has encontrado constantemente actualizando tu email? Prográmalo para que se actualice cada 30 o 60 minutos. Puedes verlo rápidamente y responder a cosas urgentes, dejando lo demás para otro momento. Responder a los emails es lo primero que debes hacer en el día, hazlo de nuevo a mediodía y luego otra vez antes de que salgas de la oficina.
5. Búsquedas en internet. Es muy fácil llegar a un sitio y pensar que vas a estar ahí máximo un minuto, pero pueden pasar hasta horas. Revisar puntajes en los deportes, leer tu blog favorito y rastrear los últimos chismes de Justin Bieber puede esperar.
6. Tomar citas no programadas. No sólo esto evitará que seas productivo en el día sino que manda el mensaje a ciertas personas que tu tiempo no es valioso. Claro que las emergencias surgen y a veces necesitas tener una cita al último minuto, pero no lo hagas un hábito.
7. "Breaks" de cigarro. En los años 70 podías prender un cigarro en la oficina pero actualmente la mayoría de los complejos han designado áreas de fumar afuera requiriendo que los fumadores tomen las escaleras o el elevador para ir por su dosis de nicotina. Un par de minutos para recoger tus cosas, otro par para salir y para fumar y luego otros para platicar. Multiplica esto con varios breaks durante el día y te dará una gran cantidad de tiempo que aprovechar para otras cosas.
8. Visitas inesperadas de amigos y familia a la oficina. Eres un emprendedor, lo que significa que tienes amigos y familia que piensan que te sientas todo el día dando órdenes mientras tomas una copa. Las visitas inesperadas te distraen y ponen un mal ejemplo.


Voy a usar un  lenguaje metafórico para proponerle una buena idea a quien decida afrontar un cambio en su manera de estudiar o de vivir. Es de Jonathan Haidt (La hipótesis de la felicidad, Gedisa), y la desarrollan ampliamente los hermanos Chip y Dean Heath en su sugerente libro Cambia el chip (Ediciones Gestión 2.000). Es esta: la mente humana lleva dentro a un jinete frío, racional y planificador, pero con escasas fuerzas, y también a un elefante impulsivo, irrefrenable y poderoso. Es una moneda de dos caras: razonamiento y motivación; o pensamiento e impulso emocional. Pero debemos tener en cuenta que siempre será el elefante impulsivo y emocional el que lleve la voz cantante. En caso de divergencia, el jinete solo puede sugerirle, mostrarle el camino o tratar de convencerle, pero no lo doblegará (salvo por un breve tiempo).
Pues bien, hay básicamente tres maneras eficaces de cambiar: Aclarar rotundamente las ideas al jinete, motivar generosamente al elefante y allanar el camino a ambos replanteando las condiciones del entorno para crear nuevos hábitos. Todo influye en su medida.

En este caso, lo que he tratado de poner sobre la mesa es qué aspectos del entorno deberías replantearte para luchar de forma más eficaz contra los distractores, que atacan en bandada e incansablemente.

La condena de tener una depresión: Suicidio





Debido al ritmo de vida moderno, la depresión se ha convertido en una patología habitual en los países del primer mundo, sin embargo Costa Rica no se queda atrás. No se trata de un estado de ánimo  pasajero  de  tristeza,  ni  de  una  señal  de  debilidad  personal  o  emoción  que  pueda  alejarse  voluntariamente,  tampoco  es  un  defecto  de  carácter  que  puede  superarse  simplemente  con  esfuerzo.  El  trastorno  depresivo  es  una  enfermedad  que  afecta  el  estado  de  ánimo  y  a  la  mente;  afecta  también a la alimentación, al descanso nocturno, a la opinión de sí mismo y a la vida en general.  La depresión es un estado emocional que casi todas las personas sufren en algún momento de su vida.  El  problema  radica  en  distinguir  cuando  esa  emoción  se  debe  considerar  enfermedad  y  requiere tratamiento médico. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años, mientras que un tratamiento adecuado puede ayudar al 80% de las personas afectadas. Se trata de un problema de salud que afecta al paciente y a su entorno social y requiere la atención de todo el equipo de salud. Los  trastornos  emocionales  están  entre  los  padecimientos  más  comunes  por  los  cuales  los  pacientes visitan al médico. Casi un 20% de los adultos tendrán un trastorno emocional en su vida y requerirán tratamiento, y cerca de un 8% de los adultos podrán padecer un trastorno depresivo grave en sus vidas.
El  nivel  de  deterioro  causado  por  desórdenes  depresivos crónicos  es  más  severo  que  el  causado por otros desórdenes médicos crónicos como hipertensión, diabetes y artritis. Varios estudios han revelado  la  aparición  de  una  serie  de  incompatibilidades  sociales  en  la  depresión  crónica,  mostrando que las mujeres reportan una severidad mayor de la enfermedad, pobre ajuste social y una  calidad  de  vida  deficiente.  Diferencias  en  los  tipos  de  incompatibilidades  también  fueron evaluadas, mostrando que las mujeres reportan más dificultades en el área de ajuste marital y los hombres en el área laboral.
Por otra parte, una consecuencia importante de la depresión crónica en las mujeres es el impacto potencial  transgeneracional  que  se  observa  en  el  rol  social  más  importante  de  la  mujer,  la maternidad.  Los  efectos  de  la  depresión  en  una  variedad  de  dimensiones  de  la  maternidad  han  sido  demostrados.  Estos  desórdenes  pueden  presentarse  virtualmente  en  una  mujer  en  su  etapa  reproductiva, con serias consecuencias para la salud mental de las futuras generaciones.
¿Es básicamente la depresión un trastorno biológico o una respuesta al estrés psicosocial con incapacidad del individuo para afrontarla? La opinión generalizada es que ambos conceptos son aceptables, de ser así se deben  considerar  dos  formas  básicas  de  depresión,  exógena  y  endógena.  La  depresión  exógena  (o  reactiva)  obedece  a  una  causa  externa  generalmente  bien  definida  (pérdida  de  un  familiar  o  un  ser  amado,  pérdida  monetaria  o  de  posición  social,  enfermedad  invalidante,  etc.).  La  depresión  endógena,  en  cambio,  no  tiene  causa  externa  manifiesta,  lo  cual  lleva  a  considerarla  una  alteración  biológica,  como  ocurre  en  las  psicosis  bipolar  (maniaco-depresiva)  o  unipolar  (depresiva),  nuevamente  debe  uno  preguntarse  ¿esta  división  tan  precisa  existe  realmente?  En  la  vida  diaria  los  estímulos  que  pueden  generar  depresión  son  multifactoriales,  todos ellos tienen como denominador común el constituir estresores con valor afectivo sólo para el individuo afectado. Ese valor afectivo varía de individuo a individuo y, como ya se mencionó antes, la experiencia de cada  individuo  es  la  variable  que  introduce  la  diferencia  en  la  respuesta.  En  otras  palabras,  el  estrés  es  un  factor  importante  para  que  el  estado  depresivo  reactivo  se  genere  y  éste  no  puede  separarse  de  los  cambios  biológicos (fisiológicos y hormonales) que normalmente son concomitantes con el estrés, asociado todo ello al  eje  hipotálamo-hipófisis-suprarrenal.  Por  lo  tanto,  se  puede  inferir  que  la  llamada  depresión  exógena  depende de ambos factores, la calidad y cantidad del estímulo ambiental estresor y los substratos biológicos (genéticos,  bioquímicos  y  moleculares)  que  determinan  las  alteraciones  en  la  homeostasis  y,  por  ende,  en  la  función cerebral.

Las características claves por medio de las cuales se podrían definir los desórdenes depresivos son:
   Talante   bajo  
   Energía   reducida  
   Pérdida del interés o del disfrute
Otros síntomas comunes incluyen baja concentración, reducida autoestima, pensamientos de culpabilidad, pesimismo,  ideas  de  autodaño  o  suicidio,  disturbios  del  sueño  y  alteraciones  del  apetito.  El  papel  de  los  factores  físicos  o  biológicos  en  la  patogénesis  de  la  depresión  se  ha  sospechado  desde  la  antigüedad.  Sin  embargo,  sólo  en  la  mitad  tardía  del  siglo  XX  la  tecnología  y  la  metodología  experimental  han  estado  disponibles para estudiar estos procesos en los desórdenes del talante.
La depresión tiene muchas causas, las cuales incluyen:
   Factores   genéticos  
   Factores químicos: alteraciones de neurotransmisores
   Factores  psicosociales  como:  experiencias  adversas  en  la  infancia:  dificultades  cotidianas  y  crónicas,  eventos indeseables en la vida, red social limitada, baja autoestima.
En  la  mayoría  de  los  pacientes  los  episodios  depresivos  surgen  de  la  combinación  de  factores  familiares,  biológicos,  psicológicos  y  sociales,  los  cuales  operan  a  través  del  tiempo  y  progresivamente  incrementan  su  capacidad patogénica.