6 de mayo de 2009

Reflexiones de la ociosidad

¿Porque muevo tanto las piernas?


Dra. Teraiza Meza
Publicado en el Diario Frontera de la ciudad de Merida el Lunes 17 de Noviembre del 2008

El denominado Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) es un trastorno neurológico del movimiento caracterizado por la necesidad irresistible imperiosa de mover las piernas y por sensaciones molestas y desagradables en las extremidades inferiores. Estas sensaciones, descritas por los pacientes como escalofríos, picores, hormigueo, o golpeteo, se producen principalmente durante la noche o en periodo de reposo.
Frente a lo que se cree, el SPI es una enfermedad frecuente. Según destacaron expertos durante este encuentro, diversos estudios realizados muestran que entre el 5 y el 10 por ciento de la población de entre 18 y 65 años padece esta enfermedad, y esta cifra es aún más elevada en las personas más mayores, situándose entre el 15 y el 20 por ciento. Pese a esto, la inmensa mayoría de las personas afectadas desconocen que padecen este síndrome, ya que se suele atribuir por error a problemas de circulación, enfermedades reumáticas, calambres musculares, nerviosismo o incluso al envejecimiento. La causa es desconocida pero se asocia fundamentalmente con alteraciones genéticas de tipo autosómico dominante. Así, un estudio reciente realizado sobre gemelos con Síndrome de Piernas Inquietas ha podido mostrar que en aquellos casos en los que uno de ellos está afectado por la enfermedad, el riesgo del otro gemelo de padecerlo es del 85%, lo cual sugiere que la causa de la alta incidencia en algunas familias es principalmente de tipo genético. La fisiopatología del SPI consiste en una disfunción dopaminérgica, vinculada con una alteración del metabolismo cerebral del hierro. En esta alteración está implicado el grupo de neuronas dopaminérgicas, que proyectan desde el cerebro medio hasta la médula espinal, el sistema límbico y el córtex. Estudios de neuroimagen han hallado una disminución de la sustancia negra y de núcleos rojo y pálido en los pacientes con SPI, así como una hipoecogenicidad en sustancia negra. El tratamiento consiste en levodopa y los agonistas dopaminérgicos. La FDA aprobó en mayo de 2005 el uso de ropirinol, agonista
D2/D3, como tratamiento del SPI. Otros fármacos útiles en el tratamiento del SPI son la gabapentina, los opiáceos y el clonazepam.