18 de mayo de 2009

Reflexiones de la ociosidad

Saber por saber

Dra. Teraiza Mesa

Heidegger considera la verdad como el proceso de descubrimiento, desvelamiento “de lo oculto que se abre a nosotros” es la verdad como “Alethia”. Pero la verdad confluye en la libertad, ya que para encontrarla se requiere que las c0osas se manifiesten como son. Que sean lo que son. Por supuesto estoy hablando del proceso de comunicación que fluye de manera interpersonal, entre dos semejantes, y que a través de ese proceso es como surge la verdad. Por supuesto la verdad no puede existir sin la bondad. Como lo describe Kuskera, sobre todo en aquellas situaciones en la que ha de tomarse una decisión que afecta a otras personas, la cuestión es ¿Qué debemos hacer si cualquier decisión que tomemos, modificara la vida de otros individuos?: ¿hablar por hablar? o hablar con fundamentos lógicos y éticos … es aquí en este punto donde entra en juego “la adecuación del intelecto a los actos”.

Un dicho popular señala que las personas que son despiadadamente honestas gozan mas siendo despiadadas que honestas. Yo particularmente lo creo. Cuando nos acercamos a la verdad de las cosas, llegamos al conocimiento profundo del otro, encontramos al hombre mismo: con esta muerte que trabaja en su sufrimiento, el deseo que ha perdido su objeto, ese lenguaje por el cual y a través del cual se articula silenciosamente su propia ley como lo señala Tillich.

Es en ese punto exacto en donde descubrimos que hasta nuestro mirar es capaz de dañar su esencia.

La verdad por objeto de estudio que busca solo exprimir al ser, sin un objetivo sublime de transformación, en otras palabras llevar al otro y a uno mismo “hacia la mas grande potencialidad de la vida”, como acto creativo, significativo, es simplemente una logorrea mental.
(Año 2005).