26 de mayo de 2009

Reflexiones de la ociosidad

Estimulo aversivo ¿Qué se quiere cambiar?

Dra. Teraiza Meza

Los estudios sobre el reflejo condicionado y la teoría del condicionamiento clásico, realizado por el fisiólogo ruso Iván P. Pavlov (1904), son considerados como las bases sobre las que se han configurado las teorías del aprendizaje, nutriendo directamente el modelo conductual. Watson (1914) por su parte, plantea el aprendizaje  basándose en métodos objetivos y experimentales.

Así, el conductismo más que una teoría es una nueva postura en el campo de la ciencia y la investigación. Esta postura considera que la conducta humana es aprendida bajo la asociación estímulo-reacción y los supuestos refuerzos, dando lugar a la formulación de teorías donde se destaca la importancia del aprendizaje. Estas teorías, basadas en el rigor científico del conductismo y postuladas a partir de la experimentación animal, se sustentan en conceptos como el condicionamiento clásico de Pavlov, en el refuerzo del condicionamiento operante de Skinner, la contigüedad de Gathrie, el aprendizaje latente de Tolman y otros, cuyas contribuciones han sido relevantes para la aplicación en el campo de la psicoterapia conductual.

Según este enfoque, la conducta es concebida de manera dimensional, señalando que la conducta normal y anormal no son cualitativamente diferentes, sino distintas gradaciones a lo largo de un continuo (Eysenck, 1956). Según esto, la terapia va dirigida a la conducta anormal (desadaptativa) manifiesta y observable, así como a las encubiertas (emociones y verbalizaciones implícitas) que están causando malestar o desadaptación. Una de las técnicas utilizadas es el estimulo aversivo o castigo.

El castigo debe ser diferenciado conceptualmente del reforzamiento negativo. Se define al castigo como "la situación que existe cuando un estímulo aversivo es presentado a continuación de un acto en particular y éste no puede ser escapado o evitado" (Kanfer & Phillips, 1970, p. 322). Por otro lado, por definición, un reforzador negativo es el que, al desaparecer, fortalece la conducta (Skinner, 1957).

Aunque sea una tecnica que bien empleada por algunos terapeutas conductuales con experiencia, a menudo es la técnica empleada primordialmente por algunos esposos y padres, usándola inefectivamente, con la consecuencia de que la convierten en inefectiva para el individuo en cuestió. Es importante enfatizar que estas técnicas deben ser usadas juiciosamente y por individuos bien entrenados y únicamente ante la ausencia de una técnica efectiva que regule una conducta desadactada. Mal empleada por manos inexpertas puede producir una variedad de productos colaterales indeseados.

Algunos de los efectos colaterales del castigo son los siguientes:

·                     Engañar, para evitar el castigo que sigue a estar equivocado.

·                     No ir a la escuela, para evitar o escapar los múltiples castigos asociados al fracaso escolar.

·                     Fugarse del hogar, para escapar los muchos castigos que los padres pueden emplear.

·                     Decir mentiras, para evitar el castigo que sigue el hacer algo incorrecto.

·                     Asechanza, para evitar ser agarrado "portándose mal".

·                     Esconderse, para evitar ser atrapado (Becker, 1971, p. 124).

·                     Generalización de la conducta desadaptada, es decir si anteriormente era no querer ir a la escuela, puede que ya no desee ni salir de la casa, trasformándose de un mala conducta a una fobia social donde se evite cualquier estimulo que guarde similitud con el que fue tratado inadecuadamente.

·                     Que no se extinga la conducta desadaptada sino por el contrario se elimine una conducta que si era adecuada.

Por último para que esta terapia sea llevada a cabo se requiere por las consecuencias que tiene el consentimiento informado del paciente al que se le va a realizar. La persona debe esta conciente de los resultados y posibles consecuencias del mismo. (Febrero 2009).