6 de mayo de 2009

Reflexiones de la ociosidad

Maquinas vivientes
Dra. Teraiza Meza
Publicado en el diario Frontera de la ciudad de Merida el Mertes 31 de Agosto del 2004
Ese fue el término que utilizó Wilhelm Reich y otros teóricos para describir una enfermedad llamada Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC, (aunque yo prefiero decir que es una enfermedad que ataca a algunos seres humanos). Éste se caracteriza porque las personas prestan una gran atención a los detalles, son autodisciplinados, con un alto control emocional, responsables, meticulosos y confiables. Hasta aquí todo va bien, podríamos decir que son cualidades, quizás hasta deseables que todas las personas tuviéramos; el problema se presenta cuando se pasa a una forma extrema, en donde el individuo se trasforma en un ser rígido, dogmático, por ejemplo son incapaces de culminar un proyecto por tener criterios tan exageradamente estrictos que son imposibles de cumplir.
Por otra parte, se empeńan en hacer las cosas por sí mismos, ya que están convencidos de que los demás no la harán bien.
La rectitud y los cánones de vida son llevados al punto de la inflexibilidad, es decir que si a usted de casualidad se le cayó un papel al suelo, mejor prepárese o salga corriendo porque será castigado; les cuento a manera de anécdota que un paciente fue hasta capaz de cortarle los frenos al carro de la esposa, porque tenía la certeza de que ésta le era infiel, aunque la pobre mujer no hacía otra cosa que cuidar a sus hijos.
Las obsesiones no son más que pensamientos, ideas, imágenes, repetitivas recurrentes que perturbaban a la persona, y por más esfuerzo que haga, no los puede suprimir o eliminar, lo que les crea a ellos una gran ansiedad. Las compulsiones son actos que cuando el individuo los realiza calma su angustia (por ejemplo, lavarse las manos 20 veces al día, para no contaminarse; revisar mil veces la puerta para saber si está bien cerrada).
La diferencia entre este trastorno y la psicosis, es que el individuo es altamente conciente de lo que le sucede.
Un área que se ve a menudo afectada es la social, ya que el mismo sentimiento de que sus ideas y sus acciones no son correctas, los lleva a aislase.
Aproximadamente 3 de cada 100 personas lo presentan; se inicia durante la infancia y/o la adolescencia. Ya a un nińo de tres ańos se le puede identificar si presenta o no este tipo de trastorno. Hoy por hoy, se sabe con certeza que existen lesiones a nivel del cerebro, demostrable a través de la Resonancia Magnética o del Electro Encefalograma. Es un cuadro bastante complejo y de un elevado coste emocional, social y familiar, por lo que el diagnóstico precoz es de vital importancia, para frenar el proceso de cronificación.
Médico psiquiatra.