24 de mayo de 2009

Reflexiones de la ociosidad

La difícil tarea de ser padres

Publicado en el Diario Frontera el Domingo 7 de diciembre del 2003.

Dra. Teraiza Mesa

Querido hijo, viéndote crecer cada día me entro un pequeño susto, es esa bendita duda que tengo en mi cabeza desde el primer día en que te tuve entre mis brazos: ¿Será que lo haré bien y si un día me llego a equivocar y tu me miras con esos ojos enormes que tienes y me reclamas algo?, o si por mi fallo hago menos de lo que debería hacer y caes en malos pasos, o por casualidad yo no te enseño lo que tu precisas y por ello la vida te llega a herir, lacerar y vulnerar tanto que llegues al extremo en que renuncies a tus creencias. Será que podré darte lo que necesitas para que seas un ser integro.

Me puse a recordar el día en que te graduaste de preescolar estabas seriecito haciendo tu acto y tus ojazos me buscaban por entre todo el publico, me llene de orgullo. ¿Qué pasará cuando te gradúes en la escuela de la vida?....

¿Qué será necesario de mi para que seas un hombre cabal y puedas hacer de tus sueños una realidad patente?

¿Cómo te educo?, como decirte que los amigos verdaderos son contados y el que no lucha por ellos tarde o temprano se vera rodeado de falsas amistades. Como te guío para que hagas una buena elección sin dejarte influir. ¿Cómo hago para que aprendas a ser responsable contigo mismo y con los demás?.

¿Cómo te expreso que la verdad no tiene precio? Y que tarde o temprano aquel que humilla, traiciona, miente o manipula sufrirá lo mismo triplicado al cuadrado.

Como te muestro que la constancia en tus acciones es lo que hará de ti un ser productivo y creador. ¿Cómo alejarte de los malos vicios?.

Hay algo que por encima de todo quiero que aprendas y es que el Universo entero puede señalarte, cambiar las palabras que tu dices, tergiversarlas, adjudicarle otro significado, querer redescribir el guión de tu vida, arrojar por la borda tus mas puros sentimientos, pero si tu sabes que estas en lo correcto, y sea lo que sea que estés haciendo, va conforme a tus valores y principios, permanece firme sin ni siquiera dar un paso atrás, y otra cosa no entregues ni tu vida, ni tu alma por sueños efímeros, eso solo te conducirá a victorias vacías, solo la constancia en tu diario vivir te asegurará los laureles perennes

Solo quiero y deseo ser la madre que esperas de mi porque ya se que tu eres el hijo que yo esperaba.

Pero resulta que ya tienes 12 años y te has convertido, en el sentido más amplio y profundo de la palabra, en todo un hombre. (Extracto)


No es una alfombra mágica es una buseta


Dra. Teraiza Mesa


Publicado en el Diario Frontera el 23 de agosto del 2004


En estos días vi una película, donde uno de los protagonistas le refería al otro “no es una alfombra mágica es un tren” en nuestro dialecto seria mejor decir “buseta”.
Para muchos quizás resulte suficiente el darse cuenta lo difícil que le resulta a un ser humano cambiar después de que ha vivido hechos fuertemente traumáticos y regresar a la “normalidad”. Charles Dickens en su obra Oliver Twist, en sus primeras paginas menciona: “… nunca he visto que de la maldad mas absoluta no pueda extraerse una lesión de pura bondad”. Yo particularmente difiero tanto de esa frase, les pongo un ejemplo: ¿como reconstruiría la columna de una casa después de que esta se fractura? O como recuperaría un traumatismo cerebral con fractura abierta de cráneo, de tal manera que la persona quede intacta. Las cosas no quedan iguales por mas que usted se esmere en pegar los pedacitos, jamás lo podrán hacer. Bien de igual magnitud resulta el estrés emocional consecuencia de experiencias traumáticas tales como: guerras, asaltos, violaciones, accidentes y hechos naturales. O procesos mas crónicos como: descalificaciones constantes, estado de desamparo, abandono, amenazas. Por ejemplo como lo dice Dickens: “¡puedes gritar pero el perro se encargara de hacerte callar!. Ni siquiera estas personas, que están sometidas a tales aberraciones, tienen el escape de decir “BASTA” (no se me ocurre uno mejor). Lo anterior recibe el nombre de Síndrome de estrés postrauma, le sugiero que busque ayuda sino le va a pasar como a Jorge Luis Borges: Si pudiera vivir nuevamente mi vida … pero ya tengo 85 años y se que me estoy muriendo.