6 de mayo de 2009

Reflexiones de la ociosidad

La Barca de Noe
Publicado en el Diario Frontera de la ciudad de Merida el Jueves 16 de Septiembre del 2004.
Dra. Teraiza Mesa
La gente en su mayoría huye de sus penas, hacia el futuro. Se imaginan, en el correr del tiempo, una línea más allá de la cual sus penas actuales dejarán de existir. Milan Kundera: La insoportable levedad del ser.
Dra. Teraiza Meza
Publicado en el Diario Frontera de la ciudad de Merida el 16 de Septiembre del 2004
El primer artículo que escribí para el Diario Frontera se publicó el domingo 27 de diciembre de 1998 en solicitud de un colega psiquiatra con el cual laboraba y quien escribe tambien para este mismo diario, desde alli hasta la actualidad he tratado de ser consecuente en escribir por lo menos un articulo semanal para este querido diario que me abrio las puertas hace ya 10 años y tanto. Lo tomo como una manera de educar sobre la patologia psiquiatrica. No se puede prevenir o curar alguna enfermedad si la desconocemos.
Una de las motivaciones de sacar la presente reseńa es por algo muy particular y se refiere a la terminología médica. La mayoría de las personas conoce las expresiones tales como taquicardia, reflejos, úlcera, hipertensión, infarto, insuficiencia cardiaca, anemia y creo que todos sabemos lo que significan; pues bien, la Psiquiatría también tiene su propia nomenclatura. Usamos palabras como paranoide, narcisista, pasivo-dependientes, histérica, fobia social, sadismo, agresividad encubierta, depresión reactiva, delirium y para nosotros dichas palabras no tienen un significado peyorativo, despectivo, o humillante; por el contrario, son simplemente vocablos para describir síntomas presentes en una persona con un sufrimiento o una enfermedad.
Normalmente el estado del ánimo está caracterizado por oscilaciones del humor entre un polo placentero y otro displacentero; dependiendo de las circunstancias externas vamos a reaccionar ya sea tristes o alegres, o con indiferencia; pero cuando se exagera el ánimo, variando entre la euforia y la depresión, hablamos de una patología médico-psiquiátrica llamada Trastorno bipolar.
Ésta es una enfermedad clínica altamente frecuente, con una alta carga genética; tanto es así, que se dice que el familiar directo de un paciente con este padecimiento presenta un 25% de probabilidades de padecerlo; por otra parte, si los dos padres están afectados por esta enfermedad, sus hijos tendrán un 60% de oportunidades para sufrirla. Durante la fase de euforia, como lo describe Hirschfeld y Goodwin (1989,p.401), “la persona se encuentra imbuida en una sensación de bienestar y omnipotencia, son más productivas de lo normal y más apasionadas, pero esos días felices duran poco, el pensamiento se vuelve apurado, atropellado. La sexualidad se exagera, el nivel de energía aumenta y el razonamiento se deteriora. Se formulan planes grandiosos, pero cuando se enfrenta a la resistencia y objeciones de los demás, se vuelven irascibles, hostiles, paranoides, agresivos, llegando a la psicosis”.
Las consecuencias realmente son temibles y van desde conductas irresponsables, como por ejemplo gastos económicos excesivos, que van más allá de su capacidad, deshinibición y aumento de discusiones por temas sin importancia. Estos cuadros de exagerado optimismo, se alternan con cuadros depresivos bastantes importantes. Desde mi punto de vista es una de las enfermedades más complejas de la psiquiatría, no por establecer su diagnóstico, sino porque involucra una gran cantidad de órganos. Tanto es así, que podríamos decir que desde la punta del pelo hasta el dedito gordo del pie se ven involucrados; tal es el caso de algunas sustancias cerebrales, la tiroides, los niveles de cortisol, el ritmo del sueńo y vigilia y sistema gastrointestinal. Por ello, para su manejo se requiere de un equipo multidisciplinario, específicamente capacitado y entrenado.
De allí se deriva el título de este artículo. Realmente se requiere de una Barca de Noé para atenderlos; me explico: un intensivista solicita, para poder trabajar, una unidad de cuidados intensivos equipada con máquinas de reanimación, electrocardiógrafo, etc., sólo para poder atender a un paciente y poder salvarle la vida. Pues bien, es de igual importancia un individuo con un trastorno bipolar. Así que no es cuestión de colocar un biombo en cualquier lugar y pasar una consulta; como ven, es mucho más que eso.