6 de mayo de 2009

Reflexiones de la ociosidad

Ante la experiencia del dolor...
… caigo de rodillas. El duelo que se presenta al perder un ser querido, se puede comparar con el género literario del realismo mágico. El término fue descrito por el novelista cubano Alejo Carpentier, al darse respuesta a la siguiente pregunta: “żQué es la historia de América Latina: una crónica de lo maravilloso en lo real”?
Dra. Teraiza Meza
Publicado en el Diario Frontera de la ciudad de Merida el Viernes 24 de Junio del 2004
La diferencia de una persona que atraviesa un duelo, de aquella que no lo está pasando, radica principalmente en que en la primera, tiene todo su pensamiento invadido por una mente mágica o “sobrenatural”, es decir, se mezcla ilusiones con realidades.
En ese ir y venir del dolor se puede intuir “hasta la presencia del ser querido”; el tiempo pareciera que se detuviese y comienza a prorrumpir mecanismos rutinarios del quehacer diario; incluso se llega a la negación total de lo sucedido.
Ante esta situación, ingenuamente, podríamos llegar a pensar que estamos en presencia de una psicosis, cuando en realidad es simplemente un engranaje natural, por el cual nuestra mente nos protege del dolor.
Citando a Santo Tomás de Aquino “En la búsqueda de la verdad se debe confiar en los sentidos”, en psiquiatría sabemos que esto es simplemente una respuesta adaptativa beneficiosa y positiva, conocida con el nombre de The resurrection of the dear syndrome, traducido al espańol significa “Síndrome de la resurrección de los muertos” (David C.J.).
żQué podemos hacer las personas que estamos alrededor? Simplemente apoyar, perpetuamente respetar, facilitar siempre, nunca forzar, mucho menos detener, ya que al igual que el río toma su cauce después de una tempestad, de igual manera, sobrevendrán los sentimientos de aceptación ante la pérdida.