12 de junio de 2009

Auxilio es positivo

Dra. Teraiza Meza

¡AUXILIO ES POSITIVO!

(Publicado en el Diario Frontera el Domingo 14 de Febrero de 1999)
Después del primer retraso menstrual surge la pregunta obvia ¿estoy embarazada?, algunas lo toman con calma y esperan hasta la realización del examen, otras se muestran ansiosas y quieren saberlo de inmediato, pasado el tiempo reglamentario, reciben el sobre de la verdad, en el cual se anuncia: “¡ES POSITIVO!”, después del segundo inicial, en la mente de cualquier mujer surgen diversas dudas, por lo cual no es de sorprender que el 80% de las embarazadas no se muestren alegres, por el contrario nacen sentimientos ambivalentes con respecto a la maternidad, esto es normal están pasando por un periodo de adaptación; que pasa con el futuro padre, por lo general no se muestra demasiado efusivo como quisiéramos, por lo pronto, la noticia le causará impacto y se sentirá temeroso y angustiado, ¿cómo será mi vida ahora?. Tengo que ganar más. La responsabilidad será mayor, esto al inicio es normal, si al pasar el tiempo no se realiza los ajustes psicológicos necesarios, sería conveniente buscar ayuda. Por otra parte las hormonas femeninas comienzan hacer de las suyas, y la mujer sentirá estados de angustia y malestar, pero pasajeros, los cuales se pueden intensificar si el hijo no es deseado, si es abandonada por la pareja, si a perdido un hijo anteriormente, traumas infantiles, o si le cuesta sobreponerse a estados de ánimo negativos. Al tercer mes las cosas como que se equilibran, por lo general ya no se encuentran tan ansiosas, el amor que va sintiendo por el niño, es gratificado por su crecimiento, en este segundo trimestre, hay un aumento del interés hacia el niño, y el tiempo pasa deprisa, es el tramo más agradable. A partir del tercer trimestre, la futura madre comienza a sentir una gran necesidad de afecto, mimos y atenciones, su atención se centra en los procesos internos, por lo que es normal encontrarla ensimismada, desentendiéndose del mundo para centrarse en lo principal, su embarazo, los temores iniciales se reactivan, se vuelve dependiente y pasiva. Cerca del parto, sentirá que el tiempo se ha detenido, la cantidad de sueño requerido anteriormente aumenta, y se sienten cansadas la mayor parte del día, el miedo al igual que la preocupación hace su entrada. Después de estos altibajos emocionales, viene el tan esperado día del parto aquí las cosas son variables, dependiendo del grado de madures emocional, la preparación previa, y el deseo de ser madres. ¿Qué sucede cuando ya estamos con el pequeño en la casa?, el primer pensamiento es que todo ha pasado, ¡por fin! voy a descansar, sorprendentemente el bebé comienza a llorar, ¿qué será? hambre, frío, sueño, gases... y a trabajar compañera. Muchas mujeres refieren culpa, por no sentir el flechazo inicial, por el contrario, están cansadas y tristes, eso es normal, sus cuerpos han pasado por un esfuerzo enorme, sumado a esto encontramos la anemia, y la disminución de ciertas hormonas, que contribuyen a que no estén en el mejor momento, y si a todo esto le añadimos la falta de sueño, y la preocupación por ser madres, resulta fácilmente comprensible el lábil estado emocional en que se encuentra la madre, todo esto es normal, a menos que se prolongue en el tiempo, si esto es así estaríamos en presencia de la llamada DEPRESIÓN POSTPARTO, esta se manifiesta, por sentimientos de culpabilidad, “Yo no soy buena madre”, si el niño llora sin parar, durante toda la noche, el cansancio hará que fácilmente la madre sienta rabia, que a su vez reprimirá porque “¿cómo es posible, que tenga este sentimiento hacia mi hijo?”, y esta se transformará en depresión, hay una disminución de los vínculos afectivos, “siento que no quiero a nadie”, vacío existencial “estoy sola, no me comprenden”, en este punto se presentan conductas regresivas, es decir la persona evita actividades de adultos, y aumenta su nivel de dependencia y pasividad, hay alteraciones del apetito, tanto como aumenta puede disminuir, puede presentar insomnio, o aumento del sueño, cansancio, inhibición, aislamiento y poca capacidad para acicalarse, distraibilidad, y fallas de memoria. Esta depresión puede ser leve, moderada o grave, dependiendo del tiempo, de la intensidad y cantidad de síntomas presentes, lo que es importante es detectarla a tiempo, si es leve, solo con el apoyo familiar y social, y una personalidad madura, será suficiente. En caso de una depresión de moderada a grave se haría necesario la intervención terapéutica. ¿Que podemos hacer los familiares?, en primer lugar, y aunque parezca mentira, todas esas frases positivas para levantar el ánimo “Piensa en tu bebé. Pero si tienes un hijo hermoso”, no hacen otra cosa que acentuar el sentimiento de culpabilidad de la madre, y el resultado puede ser nefasto. Mas bien una actitud serena y afectuosa, empática, permite que la persona se sienta comprendida acelerándose su curación; acepten su necesidad de llorar y permítansela, estén disponibles y asegúrelen que están a su lado para ayudarla.
Un hijo es algo maravilloso, al escuchar su primera palabra o ver su sonrisa, cualquier trasnocho o cansancio se disipa, créame es el mejor antidepresivo; él es un ser que no viene a este mundo a llenar vacíos de nadie, debe venir cuando nuestras vidas están llenas, que somos capaces de darnos a nosotros mismos.