12 de junio de 2009

Auxilio taciturno

AUXILIO TACITURNO

Dra. Teraiza Meza
(Publicado en el Diario Frontera el 1 de noviembre del 2004)

Dentro de las obras maestras del siglo XX destaca una muy particular y lleva por titulo Por quien doblas las campanas, fue escrita por Ernest Hemingway en 1968, en el prologo John Donne describe “nadie es una isla completo en si mismo, cada hombre es un pedazo de continente, una parte de tierra, si el mar se llevara un pedazo de superficie, toda Europa quedaría disminuida … por ello la muerte de cualquier hombre me disminuye, ya que estoy ligado a la humanidad …”
A diario se publica en cualquier periódico noticias sobre el desenlace fatal al que conlleva los sentimientos de vacío crónico que puede albergar un ser humano. Jamás ni en mis mas remotos sueños seria capaz de juzgar a alguien que decida llegar al final de su camino. Creo que es suficiente, la larga y espinosa senda que tienen que atravesar un ser humano para tomar dicha decisión, como para colmo pretender erigirme como enjuiciador, sobre vida de nadie, sin embargo, a pesar de todo pienso que siempre hay salidas. La gran maquinaria de psiquiatras, psicólogos, y trabajadores sociales que se mueve detrás de un solo paciente, con estas características, me hace pensar que muchas personas hacemos intentos serios para evitar que la vida de un ser humano tome es giro radical.
Si un amigo, un vecino o un familiar presenta las siguientes características, eso es indicativo de que se debe buscar inmediatamente ayuda en un especialista, así tenemos por ejemplo:
1. Cambios en los hábitos de comer y dormir.
2. Retraimiento de sus amigos, familiares o actividades habituales.
3. Actuaciones violentas y comportamiento rebelde.
4. Uso de drogas o de alcohol
5. Abandono poco usual de su apariencia personal.
6. Cambios pronunciados en su personalidad
7. Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo.
8. Queja frecuentes de dolores físicos, asociados al estado emocional.
9. Perdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones
10. Poca tolerancia a los elogios y a los premios.
11. Quejarse de “ser malo, inservible, nada me importa, no me interesa”.
12 Ponerse contento posterior a un periodo depresivo. Cuando esto sucede debemos poner todos nuestro sentidos alertas porque puede ser que ya se ha tomado la decisión, y las consecuencias pueden ser graves.Tome en serio siempre cualquier amenaza, o advertencia, no hay nada mas triste que preguntarse: en que falle, que fue lo que hice mal, o que me falto por hacer, cuando “doblen las campanas y sepas que es por ti”.