13 de junio de 2009

Batas Blancas

BATAS BLANCAS

Dra. Teraiza Meza*

Una de las cosas que quizás yo he disfrutado mas en la vida ha sido el hecho de escribir, publíquese o no lo que hago, con errores y aciertos y muy probablemente fallos en algunas de mis ideas; pero precisamente ese es el deleite de la vida.

Un día viernes de visita por el IAHULA Recordé que existen unos códigos que atañen a los principios éticos y deontológico contenidos en el juramento que fue adoptado por la Facultad de Medicina de la Universidad Central el 14 de febrero de 1984, me gustaría compartirlos con ustedes, y voy a hacerlo textualmente, quizás les parezca un poco aburrido pero para mi son la esencia misma de mi querida carrera, son los siguientes:

Desempeñare mi profesión con esmero y dignidad, velando con el máximo respeto por la vida de mis semejantes y aun bajo amenaza no emplearé mis conocimientos para contravenir las leyes de la humanidad.

Profesare a mis maestros el respeto y gratitud a la que se hayan hecho merecedores e intentaré, con todos los medios a mi alcance, mantenerme permanentemente informado de los avances del conocimiento medico.

No permitiré que la satisfacción intelectual derivada de mi capacidad para identificar y tratar las enfermedades, y de contribuir al progreso de la ciencia medica, me haga olvidar los principios humanitarios que rigen nuestra profesión y la condición prioritaria del paciente como persona.

No intentare nuevos tratamientos o procedimientos de investigación, si los riesgos para el paciente exceden los posibles beneficios cumpliendo estrictamente las Pautas Internacionales para la Investigación Biomédica en los seres humanos.

No permitiré que por motivos de lucro interfiera el ejercicio libre e independiente de mi juicio profesional.

Preservare en absoluto secreto las confidencias que me hagan durante mi actuación profesional, aun después de la muerte del enfermo.

Mi reverencia por la vida al atender enfermos terminales no colidará con mi obligación fundamental de aliviar el sufrimiento humano.

Mantendré con todas mis fuerzas el honor y las nobles tradiciones de la profesión medica, no haré distinción en el ejercicio de mis obligaciones ni por adhesión a partidos políticos o posición social.

No mantendré diferencias en mi dedicación y en la calidad de la atención prestada al enfermo, se trate de servicios médicos contratados, de carácter individual o de índole gratuita.

Daré estricto cumplimiento a los principios éticos de nuestra profesión, procurando para los demás aquello que, en circunstancias similares, desearía para mi y para mis seres queridos.

Nada atañe mas a la ética y los códigos morales que precisamente mi campo.

(Publicado el 14 de agosto del 2004)