12 de junio de 2009

El Olvido de si mismo

Por Dra. Teraiza Meza

EL OLVIDO DE SÍ MISMO

(Publicado en el Diario Frontera el Domingo 18 de Julio de 1999)

Tengo desde muy chica, una especial predilección por la lectura, eso es algo bueno dirán, depende, si alguien me llama en el momento de una lectura apasionante, ¡por Dios y mi madre! que no lo escucho, tiendo a asentir con la cabeza, o gesticulo, o murmuro algo que ni sé, como sumatoria siempre me dice, “te lo dije, nunca escuchas”. Cuando observo una buena partida de fútbol veo como algunos jugadores caen en este mismo estado, el mundo se les puede caer encima que ni se entera, Daniel Goleman lo describe como estado de flujo, en el que todas las emociones se encuentran estimuladas y alineadas hacia una tarea inmediata, llegando a alcanzar niveles óptimos, es un deleite, algo magnífico, espontaneo, y gratificante. Quien no ha tenido la dicha de conversar con alguien y sentir que el tiempo pasa deprisa, no hay tensiones, ni preocupaciones. Es un olvido de sí mismo, y aunque la persona alcanza un desempeño excelente, no le preocupa como esta actuando ni piensa en el éxito, ni en el fracaso, las cuentas por pagar, los benditos platinos del carro, la chica de la limpieza que no vino..., lo que la motiva en si, es el puro placer del acto mismo.
¿Cómo llevar este estado a la vida cotidiana?. En primer lugar debemos encontrar algo que nos guste hacer, o más inteligente aun, encontrarle gusto a lo que hacemos. Un amigo psiquiatra, que le encanta el cine, hasta el punto que lo llamábamos el “cinéfilo”, cada vez que estudiábamos incluía a algún personaje de las películas en la lectura; estoy segura que cualquiera que sea la tarea siempre se encontrará en ella algo interesante. Otro punto importante, es serenarse y concentrarse antes de comenzar la faena, al respecto Mihaly Csikszntmihalyi, psicólogo de la Universidad de Chicago menciona: “la gente parece concentrarse mejor cuando las exigencias son un poco mayor de lo habitual. Si se les exige demasiado poco, la gente se aburre. Si tiene que ocuparse de demasiadas cosas, se vuelve ansiosa. El estado de flujo se produce en esa delicada zona entre el aburrimiento y la ansiedad”. Este es el caso del estudiante, que nunca agarra un libro, pero cuando tiene un examen, estudia en 6 horas todo un semestre y pasa, o el de la secretaria, que al sobrecargarla de trabajo estalla en una crisis de nervios, y no pude organizarse para cumplir con toda la tarea. Al inicio es difícil lograr una buena concentración por lo que entra en juego otro factor: la disciplina, que a mi modo es una de las bases de cualquier arte.
Cuando uno alcanza la suficiente concentración, enfoca la atención, mantiene la disciplina, y coloca encanto y gusto por lo que hace, el cerebro se “tranquiliza”, y logramos emprender las tareas más desafiantes, escalar las cimas mas altas, jugar el mejor partido de ajedrez, leer mil páginas de un buen libro, y transformar el trabajo más agotador en una exquisitez.