18 de junio de 2009

IRA

IRA

“Cualquiera puede ponerse furioso... eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta... eso no es fácil”. Este párrafo era uno de los grandes desafíos de Aristóteles, y pienso que el de cualquier mortal.
La comunicación es una palabra que siempre a estado de moda, y muy especialmente en los últimos tiempos, con el manejo de tanta información. Pero en nuestra vida diaria, ¿Cómo la manejamos?, ¿Qué significa para cada quién?, ¿Cuál es nuestra manera de hacerlo?. He apreciado que uno de los pilares de cualquier conflicto es una mala interpretación de este proceso; la palabra comunicación significa compartir, y gracias a esto la otra persona nos llega a conocer y nosotros a ella. En ocasiones lo tergiversamos, y sentimos la tentación de entablar una lucha sin cuartel en aras de una “comunicación efectiva”, cayendo en el terreno de las disputas. Hay algunos mitos por allí que ensalzan las peleas, por ej. “Las parejas que más pelean es porque más se aman”, “Nada más normal que pelearse”, ¿?. Lo que yo observo es que después de una buena y acalorada pelea la relación entre los participantes se deteriora, hay distanciamiento, y cesa la comunicación. ¿Qué hay detrás de una trifulca?, si se miran a sí mismo con sinceridad podrá encontrar algunas de las siguientes opciones: “Tienes que hacer las cosas como yo quiero que las hagas, la mejor defensa es el ataque, si peleo contigo y demuestro lo malo que eres te puedo manipular para que cumplas mis deseos, evito que la responsabilidad caiga sobre mí, si me quejo por las cosas, la gente me considerará buena y justa, si grito mas fuerte la gente no se meterá conmigo”. Casi siempre tras bastidores se encuentra una actitud errónea “Sí tu fueras mas como yo , entonces no me alteraría”. En resumidas cuentas comunicación no es sinónimo de escaramuza.
La próxima vez que este tentado a armar un pleito recuerde estos mandamientos:
1-. No asuma la responsabilidad por la conducta de los otros, si sus hijos son felices con la habitación desordenada cuando pase por ella cierre la puerta. La felicidad es lo más importante.
2-.Si otros intentan mezclarnos en una discusión que no nos atañe, recuerde que es cosa de ellos; no hay ninguna razón tan poderosa que nos obligue a acompañarlos en sus sentimientos.
3-. Si nuestro hijo salió mal en sus estudios, debemos hacerle notar cuales serán las consecuencias de sus actos, no seremos ni más ni menos padres por ello. No equiparemos el comportamiento de los demás con nuestro propio valor.
4-. Utilice la técnica del semáforo, cuando sienta que en su interior se enciende la luz amarilla, es preferible que salga de la habitación. El acto mismo de dejar a solas a los afectados suele bastar para eliminar una riña. La mejor guerra es aquella que no se empieza.
5-. Reprima su ira por un espacio de 60 segundos, el aplazamiento nos dará tiempo para reconsiderar si deseamos o no reñir.
6-. Si alguien lo llama estúpido, eso no significa que lo sea, a menos que usted considere su juicio más importante que el propio. Tenga presente que las opiniones de los demás no constituyen su realidad.
Recuerde que el dar rienda suelta al sentimiento de rabia, sirve de muy poco para disiparla, por el contrario la ira se crece sobre sí misma, y él darle rienda suelta es la peor forma de calmarla. Lo más recomendable es no reprimirla, reconocerla. Pero no actuar en consecuencia (Chogyam Trungpa).
“Todos tendremos que rendir cuentas de los placeres legítimos que hayamos dejado de disfrutar” (sentencia del Talmud), usted se a preguntado cuantas cosa deja de saborear en cinco minutos de riña. (1999)