12 de junio de 2009

La célula fundamental

La célula fundamental

Dra. Teraiza Meza

Siguiendo las ideas evolucionistas que dominaban la antropología del siglo XIX, algunos autores – como Bachofen, Morganj, Tylor, y Engel- defendieron la existencia de un primitivo estado de aleación o al menos la teoría de un supuesto matrimonio por grupos (los varones de un grupo humano desposaban globalmente a las mujeres de otro grupo, cuyos varones a su vez, tomaban a las mujeres del primer grupo). La antropología sociocultural del siglo XX varió de manera contundente a través de las aportaciones de Lowie, quien postulaba que dicho planteamiento, desde un punto de vista etnográfico es insostenible, y que el núcleo fundamental de cualquier grupo humano es la familia.
La unión conyugal no solo pretende la generación y conservación de la prole sino además su educación; como es una unión de voluntades, será por demás el ambiente mas adecuado para la formación de los hijos. Esta es la célula fundamental por la cual la especie humana, es capaz de propagarse de manera ordenada, y su fin primario es la “generación y formación de los hijos hasta el estado de pleno desarrollo corporal y espiritual”. La razón de la bondad de la familia es el bien, por lo tanto es ella por naturaleza la primera comunidad de vida, educación y perfeccionamiento humano.
Son tan altas las virtudes de la familia que es allí donde se genera y se cultiva los aspectos más importantes de la sociedad: justicia, amor al prójimo, el genuino sentido de autoridad y la obediencia, etc.
Es tan crucial su importancia, que su debilitamiento produce una correctiva desaparición del impulso para promover y fomentar los valores que determinan la elevación de la cultura de un país. Es por ello que la defensa de la familia no hunde sus raíces únicamente en los derechos que ella posee por naturaleza; sino que es un deber derivado de la facultad irrenunciable de toda sociedad; en otras palabras se trata de la conservación y defensa de su propia vida. Por ello todo acto que valla en contra de esta célula, es considerado intrínsecamente malo, ya que su disolución, representa para la sociedad, la degradación y degeneración de su propia existencia.
(22 de enero 2007)