18 de junio de 2009

Las Brujas de Salem

Las Brujas de Salem
“No hay nada peor en el mundo
que una gata rencorosa”
Garfield
Dra. Teraiza Meza*
Recordando un poco las cosas que de niña me daban miedo, hubo una película por culpa de la cual pase varias noches sin dormir, se llamaba las brujas de Salem, indagando un poco en el tema encontré que Salem es una ciudad de Estados Unidos situada en el estado de Massachussets, cuna del famoso escritor Nathaniel Hawthorne (1668), quien plasmo en papel los famosos juicios por brujería que allí se llevaron a cabo en 1692.
En la edad media en Europa, el concepto de brujería se basaba en ciertos prejuicios. Éstos incluían la creencia de que el diablo y sus acólitos, —demonios, trasgos (duendes), íncubos y súcubo— eran reales y ejercían sus poderes en el mundo, y que las personas podían tener relaciones físicas y establecer pactos con ellos. Se creía que los brujos eran siervos del diablo. Y este en compensación por servirlo, bajo contrato, recibían supuestamente ciertos poderes especiales tales como provocar: epidemias, traspasar enfermedades, generar fenómenos devastadores de la naturaleza (como tormentas o sequías), provocar la impotencia en los hombres y esterilidad en las mujeres, así como abortos, o convertir a los animales en estériles y volver agria su leche. Además, se profesaba que las hechiceras eran capaces de despertar el amor por medio de filtros y pociones, (aunque yo soy sincera, muy particularmente creo que el mejor afrodisíaco es el amor, aquel que nace espontáneamente y para eso o contra ello, no hay brebaje que valga).
La Iglesia tomo una actitud bastante dura contra esta tendencia, la cual amenazaba con socavar la autoridad eclesiástica, los prelados de la misma las consideraron sacrilegio e intentaron acabar con ella, de esa forma nació el tribunal de la Inquisición que se encargó de perseguir a los herejes. Los hijos eran obligados a denunciar a sus padres, los maridos a sus mujeres y los familiares y vecinos se denunciaban entre sí. Cientos de miles de personas fueron condenadas a muerte por practicar la brujería.
Por si fuera poco, también se llevaban a cabo pruebas que determinaban la culpabilidad; una de ellas era el ensayo del agua, que consistía en arrojar a la supuesta bruja a un tonel lleno de agua: si se hundía era considerada inocente, pero si flotaba era reconocida como culpable de herejía. Otra prueba era la de arrancarle la lengua a pedazos, hasta que confesara. Me pregunto: ¿y si la pobre inocente no sabía nadar, que pasaría?, por otra parte ¿si no tenía lengua como podría declararse culpable o no?. A parte de eso se sostenía la creencia de que las personas tenían marcas en el cuerpo que demostraba ser acólito del leviatán, y otra señal es que eran insensibles al dolor.
Los colonos ingleses llevaron a Norteamérica las creencias en la brujería. Es famoso el proceso de Salem (ese que me quito el sueño de chiquita), allí después de numerosos interrogatorios y torturas, se condenó a más de 20 personas. ¿Saben como se inicio? pues tres infantas con un Trastorno de Personalidad Histriónico, (desde mi punto de vista), acusaron a su niñera de herejía, simplemente porque esta había observado que una de ellas había tenido relaciones sexuales con un esclavo de la hacienda, y antes de que el padre la castigara por el pecado cometido, la acusaron de bruja, por supuesto después de hacer rodar la primera mentira, se mantuvieron en ellas tan testarudamente, que a la final su utopía paso a ser parte de la realidad, y la señora, junto con su esposo y sus hijos fueron los primero en ser quemados vivos en la hoguera. A partir de allí se desato una casería de brujas, por ejemplo, si a un señor no le agradaba mas su señora, la acusaba de bruja, y el tribunal de la Inquisición se encargaba de sacársela del camino. Por otra parte si alguien tenía problemas económicos, que mejor opción que ser un caza brujas, en cinco minutos se podía ganar algún dinero, ya que se llego al punto de pagaba a los testigos para que declararan y a los sospechosos se les infligían torturas inhumanas para forzar su confesión. Paradójicamente se les prometían que si se denunciaban como brujos serian perdonados, pero los mismos inquisidores no dudaban en traicionar sus promesas de perdón.
Irónicamente, las 20 personas acusadas eran inocentes, en realidad una vez inculpadas no tenían escapatoria. Como psiquiatra me pregunto que hará mas daño si una brujita o un Trastorno Histriónico de Personalidad, con toda su maleta de vida llena de mentiras y felonías, características tan marcadas de esta enfermedad, lamentablemente el porcentaje de personas con este padecimiento es altísimo, se dice que entre un 15 a un 20 % de la población pueden presentarlo, cursan con una sintomatología clásica que es la externalización de sus propios fallo, a que me refiero que siempre el culpable, el malo, el criminal será el otro y nunca jamás tomara la responsabilidad de sus actos; lo bueno del caso es que ya estamos en el siglo XXI y el antídoto utilizado actualmente es la psicoterapia, y no los tribunales de la inquisición. (24 de noviembre 2004)