13 de junio de 2009

Mentiras vitales o simples verdades

Mentiras Vitales o Simples Verdades

Dra. Teraiza Meza*

(Publicado en el Diario Frontera el 20 de enero del 2005)
Existe un impulso humano casi gravitativo que tiende a alejar de la mente, las realidades que son desagradables, es decir nos apartamos, las eludimos, nos desconectamos y finalmente olvidamos y olvidamos que hemos olvidado. Este mecanismo psicológico es fundamental y vital, ya que nos permite de alguna manera sobrevivir.
Sin embargo, algunos sostienen que si se le priva a un hombre común de sus mentiras vitales se le roba su felicidad, pero también es cierto que aferrarse a una mentira puede resultar igualmente trágico, tal como lo demuestra el caso de Willie Loman en “La muerte de un viajante”, escrita por Arthurt Miller en 1949. Si me permiten hacer un paréntesis a mi idea central, quisiera comentarles que las obras de Miller como lo son, Todavía crece la lleva (1938) Focus (1945) y Todos eran mis hijos (1947) el autor plantea, de una forma sencilla y amena, la importante responsabilidad que tiene el individuo, como ente hacia los demás, el conocimiento de uno mismo, la realización personal y los falsos valores que impone la sociedad.
Dicho autor me permite de alguna manera soslayar un cuestionamiento que es realizado por algunos de mis pacientes como por ejemplo: “Yo tengo Taquicardia y eso ¿que tiene que ver con mi problema familiar?” o “soy asmático y eso se me quita con la bombonita; yo no se, porque tengo que contarle la historia de mi vida a alguien desconocido”. Es indudable e incuestionable que los factores ambientales son en gran medida los responsables de nuestros padecimientos, ya desde 1950 se describe una asociación entre crisis asmáticas y problemas de dependencia es decir que estas crisis suelen aparecer, en individuos que cursan con un fuerte temor a ser rechazados por personas significativa para ellas, los padres suelen ser sobreprotectores, perfeccionistas, dominantes y serviciales. Figúrense que la famosa enfermedad llamada colon irritable, esta asociada en entre un 50 a un 80 % con personas que presentan rasgos compulsivos de carácter. La gastritis es generalmente desarrollada por personas que cursan con una excesiva dependencia e intensos anhelos de ser cuidados y queridos.
Wertlieb, Jacobson y Hauser, en 1990 postularon que los niveles de azúcar en sangre son susceptibles de ser modificados por fuertes demandas ambientales, es mas se ha descrito que los pacientes diabéticos, han tenido algún evento estresante 6 meses antes del diagnostico. Cooper señala que los pacientes con cáncer han presentado algún evento como pérdida o muerte de un cónyuge, hospitalizaciones, o alguna cirugía un año antes de la aparición del mismo, siendo este mas frecuente en personas donde la represión, la inhibición, y la negación de los sentimientos, son las características mas predominantes de su carácter.
Si hay algo que esta sumamente involucrado con nuestro estado de ánimo son las alteraciones endocrinas. Por ejemplo la hormona estimulante de la tiroides esta sumamente elevada en aquellos pacientes que cursan con cuadros depresivos prolongados y conductas impulsivas, y el hipotiroidismo a depresiones crónicas, por lo cual si un paciente va al consultorio del psiquiatra no va a salir de allí solo con una verborrea mental, sino que también con una serie de exámenes de laboratorio para realizar; ya que todos los siguientes cuadros puede producir una depresión: la anemia (ocasiona fatiga), la hipercolesterolemia (aumenta el riesgo de autoagresividad), la hipoglucemia funcional (esta asociada a conductas impulsivas y /o agresividad), la hipercalcemia (a ansiedad y síntomas psicóticos), la hipomagnesemia (a inhibición o timidez).
Así que no nos vamos a caer a mentiras por muy vitales que sean, si a usted se le corrige su problema tiroideo, pero persiste su problema conyugal y su sueldo no le alcanza, le aseguro que será muy difícil regular sus hormonas. Por lo cual creo que sentarnos en frente de un paciente simplemente a observarlo, sin pensar en el conjunto mente, cuerpo y sociedad, nos convertiría en unos voyeuristas del sufrimiento humano.