12 de junio de 2009

Perseguidor, Victima o Salvador

Por Dra. Teraiza Meza

PERSEGUIDOR, VÍCTIMA O SALVADOR

(Publicado el el Diario Frontera el Domingo 10 de octubre de 1999)

Karpman psicólogo y psicoterapeuta, describió tres roles generales que las personas juegan en la vida, uno es aquel personaje que mira a los otros con ojos de cordero huérfano, y se instala a esperar que hagan por él las cosas, se siente inferior a los demás, pero a la vez los convierte en blanco acusador de su mala suerte, sonríe débilmente, piden consejos hasta para levantarse de la cama, su creencia básica es que él esta mal y el mundo esta bien, son las “víctimas”. En contra parte, hay quienes son abasayantes, controladores, piensan que sus congéneres no tienen ni la más remota idea de cómo se hacen las cosas, son rígidos, estrictos y autoritarios, se comportan como “perseguidores”. En este triángulo falta un ultimo espécimen “el salvador”, es más o menos como el personaje de Elvira de los Tiny Toon, llenan de tanto ¿amor? A las personas que están a su lado que los afixian, son capaces de grandes sacrificios por ayudar al mundo que se olvidan de sí mismos, usted lo identifica cuando después de una ación ellos miran al cielo y le dicen “que harías sin mí”, y por lo general a uno le provoca salir corriendo, antes de ser devorados por ellos, pero esto nos genera un gran sentimiento de culpa, “es que es tan bueno” ¿?; lo que ellos generalmente buscan es acrecentar la dependencia para llenar su vacío.
En algún momento de nuestras vidas hemos jugado cualquiera de los papeles anteriores, sin embargo existe en cada persona una tendencia habitual, que aplica de manera inconsciente; ¿cómo descubrirlo?, imagine que esta usted en la cola para entrar al cine y llega un abusador y se instala delante de usted, ¿cuál es su reacción?: usted se enfada y de sus labios comienzan a salir ciertas palabras, que conocemos bien pero que no puede transcribir; o por el contrario se molesta, pero se queda callado, y no puede disfrutar de la película pensando en el incidente; o piensa que este pobre ser no tuvo una educación adecuada, y comienza a darle todo lo que usted cree que le falto. En la primera situación este tipo de personas sé sobrevalora y menosprecia a los otros, impone sus criterios, es agresiva, y resulta muy difícil llegar a un acuerdo. En las dos ultima, se menosprecia a sí misma y sobrevalora a los otros, no le gusta como es, y cree que los demás valen más. En el fondo de todo este drama existe una muy baja autoestíma. Las tres posturas depende de cómo nos vemos a nosotros mismos y del valor que le damos al mundo, buscar seguridad fuera de nosotros es efímero; ideal sería ver al mundo como nuestro igual y ser nosotros mismos fuentes de seguridad, una persona que adopta esta postura cree en sus capacidades, se aprecia a sí misma y a los demás, es honesta consigo misma, por lo cual sabe con que cuenta y hasta donde puede llegar, e igualmente no le pide peras al olmo, es luchadora por excelencia, pero no se construye castillos en el aire