12 de junio de 2009

Por Dra. Teraiza Meza

EDUCANDO A UN PENDENCIERO

(Publicado en el Diario Frontera el Domingo 23 de mayo de 1999)
En los últimos días los medios de comunicación han desplegado un alerta roja sobre el maltrato y abandono de nuestros niños; este tema lleva a realizarnos algunas preguntas, sobretodo cuando tenemos enfrente a un niño de 7 años, con mirar perdido, incapaz de responder a una caricia, simplemente porque su mundo real, esta demasiado lleno de golpes para aceptar algo diferente. Como cree usted, que se le explica a un niño de 10 años, el significado de la palabra: amado, si sus días son una cadena de vacío abandono. Cual es la mejor forma de devolver la esperanza, a un niño que lleva en su libro de vida, escrito los nombres de 4 a 5 padres diferentes, teniendo que callar frente al rechazo de su madre: “no sea que el Sr. de turno se moleste”. Usted se ha preguntado alguna vez como impedir que un niño se automutile la piel, por no poder devolverle un golpe a un monstruo de mayor tamaño.
Los castigos severos y caprichosos, la falta de sintonía con respecto a sus sentimientos, la inestabilidad social y afectiva, las humillaciones, las amenazas crueles y sádicas, la negligencia emocional, la inmadurez de los padres y el abandono en todas sus expresiones, allanan el camino para la educación de un pendenciero.
Es muy cierto que vivimos en un mundo, que ofrece pocas oportunidades para compartir con nuestros hijos, pero lo más importante no es la cantidad de tiempo dedicado sino la calidad del mismo. Se hace necesario volver al ideal de familia, al saber escuchar, a colocarnos en los zapatos del otro, a tolerar, y saber acariciar.
Hay en el mundo demasiados niños con los bolsillos llenos de abandono y soledades para agregar uno mas a la lista.