4 de junio de 2009

Reflexiones de la ociosidad

¿CUANTO MAS ABAJO?

Dra. Teraiza Meza

Cuanto mas abajo tenemos que caer para entender que la diferencia entre nosotros y los de otra especie es precisamente el hecho que nosotros asumimos nuestras responsabilidades de todos y cada uno de los actos diarios, el externalizar lo que realizamos y adjudicarle a otro como chivo expiatorio mi culpa, es un acto tan neurótico como una franca psicosis; perdonable, justificable en un niño o adolescente porque es quizás la etapa de la vida en que aprendemos que existen otras personas con derechos, con vidas propias, donde hay hasta leyes escritas que marcan el limite de toda la conducta humana. En donde el común de las personas saben que la paz se inicia cuando comenzamos a respetar el derecho del otro. Podemos romper un papel, un objeto que no nos gusta, pero la dignidad e integridad física y psicológica de un ser humano nunca, cualquier explicación que se le pueda dar a tales actos no pasan de ser una simple excusa para no darse cuenta de que estas personas están enfermas.

La externalización de las responsabilidades es un mecanismo defensivo tan primitivo, que solo las personalidades muy trastornadas tales como histriónicas, antisociales, y bordeline utilizan.

Es característico del humano ordenar su comportamiento encauzándolo hacia las metas que considera que han de satisfacer sus impulsos en la búsqueda de los objetivos que persigue. Es frecuente, no obstante, que el hombre no pueda satisfacer íntegramente estos impulsos, ya sea por circunstancias ajenas a su voluntad o, también, por causas imputables a él mismo. Al no lograrlo, experimentan un desajuste de orden psíquico que puede manifestarse en forma de frustración o de conflicto.

Cualquiera que sea la causa que imposibilite la satisfacción de sus impulsos, el resultado siempre será el desajuste emocional que se ha de manifestar en forma de frustración o de conflicto que le producirá un estado de ansiedad que puede llevarlo a la utilización de los mecanismos mentales de defensa.

Es de esta manera que las personas niegan, reprimen, aíslan, disocian, y externalizan sus conflictos internos, un ejemplo de externalización es el asesino el cual al rechazar cualquier tendencia inaceptable de si mismo experimenta dicho fenómeno como si este ocurriera fuera de el, llegando a matar lo que no acepta de si mismo pero que percibe en el otro. O no tan trágico, pero si con severas consecuencias sociales o interpersonales es el propio desprecio que sienten algunas personas por sus conductas inadecuadas manifestada por el desprecio, la desmitificación, descalificación, y hundimiento del otro, ya que estas personas tratan a toda costa desaparecer “mágicamente” lo que no se acepta de si mismo. Este es un mecanismo tan arcaico que aun tenemos heredados de nuestros antecesores los primates, en este caso simplemente hay que evolucionar. (Abril 2009)