12 de junio de 2009

Retrato de una crisis de pánico

Dra. Teraiza Mesa
(Publicado en el Diario Frontera Domingo 29 de octubre del 2000)

Despierto a las 7:00 a.m. con una estraña sensación, es como un presentimiento, estoy segura de que el día de hoy va a pasarme algo. Trato de alejarlo de mi mente. Voy a la cocina y me preparo un café. Ya mi familia ha salido a sus quehaceres diarios y estoy sola. Comienzo ha sentir una especie de miedo y mi respiración se acelera, trato de disipar esta angustia caminando por la habitación miro alrededor y observo cuantas cosas tengo por hacer, tengo todo acumulado, por donde empiezo, no puedo yo sola, comienzo a tener palpitaciones, será que me voy a morir. Mis manos están frías y sudorosas, comienzo a transpirar y todo me da vuelta, tomo el teléfono para llamar a mi vecina pero mis manos no me responden. ¿Qué está pasando conmigo? ¿Por qué tengo estas crisis? ¿Cómo lo controlo? ¿ Y si me vuelve a pasar y me muero? ¿ Me estaré poniendo loca?.
Los ataques de pánicos son más frecuentes de lo que parecen, lo peor es que las personas no consulta por ello; generalmente acuden a múltiples médicos buscando una causa orgánica para luego decepcionarse porque no encuentran nada en el chequeo médico. Se calcula que este problema lo sufre un 5% de la población general. El National Institute of Mental Health publicó las siguientes cifras: aproximadamente 9% de la población puede sufrir problemas relacionados con la ansiedad en un periodo de 6 meses. Este problema afecta 3 veces más a las mujeres que a los hombres y la edad de inicio suele estar entre los 18 y 30 años. El Dr. Antonio cano de la Sociedad Española para el estudio de la ansiedad, señala que mas de un 15% de la población sufre o sufrirá una crisis de angustia.
La ansiedad no es más que un miedo exagerado ante un peligro inexistente, que puede producir un aumento de la presión sanguínea, tensión muscular, o dificultades en la respiración, y que puede llegar a una crisis de pánico que es totalmente incontrolable por la persona. Un factor que esta muy asociado a los trastornos de ansiedad, es ese estrés que tiene las personas nerviosas, inquietas y que tienen una vida muy ajetreada. En ellos siempre encontramos preocupaciones, temores, inseguridades, dificultades en la concentración o para tomar decisiones y preocupación por el juicio del valor que los otros tengan de él. Las consecuencias más comunes son un descenso del desempeño en sus actividades diarias, perdida del deseo sexual, adición a drogas o alcohol, ya que estos son paleativos momentáneos de sus síntomas.
Usted quiere saber si sufre un trastorno de ansiedad responda las siguientes preguntas:
Tengo problemas digestivos frecuentes.
Tengo sensación de opresión en el pecho
Creo que soy peor que los demás
Dudo de mí
Tengo los nervios a flor de piel
Tengo problemas de concentración
Olvido, nombre, cosas o citas
Nadie me ayuda todo lo tengo que hacer solo
No tengo ánimo para empezar nada
Soy hipertenso
Tengo fuertes dolores de cabeza
Estoy angustiado
Le temo al futuro
Me da miedo las multitudes
No me siento bien en ninguna parte
Pienso con frecuencia en la muerte
Tengo premoniciones pesimistas con frecuencia
No duermo bien, me despierto con frecuencia

(Tomado de la Escala de Hamilton y de Rilaa Zarai).

Cuatro o más síntomas anteriores, debe hacerlo pensar que tiene que tomar las cosas con calma, y realizar cambios en su vida. Si no puede solo entérese que hay cifras muy alentadoras con respecto a la recuperación total de esta enfermedad: de un 80 a un 90% sanan con la terapia adecuada.


Si la cuestión está empezando haga una higiene de su vida. A continuación le menciono solo algunas estrategias comunes para evitar una crisis:


1.- Aprender a distinguir lo que es importante de lo que no lo es.

2.- Salga del punto muerto del “todo o nada” creer que en la vida se puede obtener todo o perderlo todo, representa una exigencia demasiado pesada, falsa, y estéril, hay que descubrir la multiplicidad de soluciones intermedias.

3.- Tome diminutas pausas en su trabajo, parece, camine, respire y luego reinicie su labor.

4.- No haga girar todo en torno a sí mismo aprenda a delegar.

5.- Elabore una lista de sus cosas pendientes y valla realizándolas día a día

6.- Cuestiónese su pesimismo. Hágase con sinceridad las siguientes preguntas:
¿Cuántos de mis pronósticos pesimistas se han hecho realidad en los últimos años?.
Por último por ultimo para no dejar nada en el tintero, recuerde una frase de Rochefoucauld: “Cuando alguien no encuentra la paz en sí mismo, es inútil que la busque en otra parte”