18 de junio de 2009

SIDA

SIDA ASPECTOS NEUROPSIQUIATRICOS

“Todo paciente tiene el derecho de ser
informado sobre la verdadera
naturaleza de su enfermedad”
Por Dra. Teraiza Meza*
El SIDA aunque usted no lo crea esta es una enfermedad tan psiquiàtria como la esclerosis múltiple, primero por la acción directa que tiene este virus sobre el sistema nervioso central, segundo porque por lo general se asocia con patrones de comportamiento de alto riesgo entre ellos consumo de alcohol y sustancias, y en tercer lugar porque el estilo y la calidad de vida se ve mermada en dichos pacientes.
Juan J. Lopèz-Ibor Aliño refiere que mas del 90% de estos pacientes presentan una alteración cerebral suficiente para provocar un Trastorno mental directo, del 3 al 6 % presentan linfomas cerebrales, y entre un 30 a un 50% perdida neuronal, y si esto es así es muy probable que entre un 5 a un 14% presente demencia, alrededor del 90% presenta una reacción de estrés agudo tras conocer que su resultado es positivo, además de otros factores asociados como desempleo, falta de una cobertura sanitaria adecuada, limitaciones de acceso al tratamiento, estigmatización y discriminación social.
Se sabe que este se trasmite a través del intercambio de sangre, de inyectadotas, uso de instrumentos para perforar la piel (como tatuajes, acupuntura) por supuesto que estén contaminados, pinchazos, y heridas abiertas, contacto sexual o contagio perinatal.
Trabajos recientemente publicado señalan una alta prevalencia de cuadros de Depresión Mayor en estos pacientes, al enterarse del diagnostico, por otra parte se sabe que existe determinadas psicopatologías y conductas de alto riesgo que están vinculadas a individuos con VIH, entre ellas se mencionan: enfermos con trastornos mentales graves, pacientes alcohólicos, sujetos sin hogar que viven en las grandes ciudades, patrones impulsivos de conducta, personalidad volátil o inestables. Según Kübler-Ross los pacientes presentan un periodo inicial de crisis caracterizado por embotamiento afectivo e incredulidad. Luego sigue una fase de negación en la cual el individuo hace intentos por olvidar o ignorar el diagnostico, tan bien puede desarrollar conductas autodestructivas como aumento del consumo de alcohol y drogas, luego se cuestiona como contrajo la infección y sobrevienen sentimientos de rabia o de tristeza incontrolable. La mayoría se estabiliza emocionalmente y afrontan con realidad su diagnostico. No todos pasan por estas etapas y otros presentan crisis emocionales en algún momento de la evolución de la enfermedad.
Si hablamos del entorno, podremos constatar que existen diversas áreas que se ven afectadas tales como relación de pareja, funcionamiento social y laboral, autoestima y relaciones familiares.
Quizás lo mas preocupante sea la presencia de los cuadros depresivos que se caracterizan por una sensación de minusvalía, falta de interés, sentimientos de culpa, indecisión, disminución de las actividades placenteras, insomnio, perdida de peso, fatiga. Estos episodios están vinculados a los siguientes factores:
1-. Como una reacción a los problemas psicosociales relacionados con la infección.
2-. Una consecuencia directa del efecto del virus en el cerebro, que según se ha podido comprobar muestra predilección por ciertas áreas limbicas relacionadas con la regulación emocional.
3-. La actitud hacia el sujeto proveniente del entorno familiar, social y laboral.
Al avanzar la enfermedad el paciente puede presentar perdida de la memoria, dificultades en la concentración, marcha inestable, temblor, torpeza, debilidad, confusión, y hasta cuadros verdaderamente psicóticos.
Por lo anteriormente expuesto la actitud actual de la OMS, ha promovido ya desde hace algunos años que el programa de SIDA se integre a la División de Salud Mental y Prevención de abuso de sustancias, ¿con cual objetivo? pues solo el de mejorar la calidad de vida del paciente y de su entorno. (10-NOVIEMBRE 2004)