13 de junio de 2009

Siempre no es eternamente

Siempre no es eternamente

Dra. Teraiza Meza*

(Publicado en el Diario Frontera el martes 19 de octubre del 2004)
Helen Van Slyke escritora argentina publico una novela en 1979, en donde describía a un personaje llamado Susan Langdon, redactora de una revista de moda, casada con un joven pianista, y de cuyo matrimonio nació una niña discapacitada llamada Katie, ella tuvo que enfrentar muchos obstáculos, entre ellos una suegra implacable, las víboras de sus ex amantes y por supuesto la egolatría de su marido, pero siempre todo realizado con un amor inalterable, y aunque para los actuales tiempos a usted le parezca algo cursi, ese es el drama de muchas mujeres y hombres venezolanos, quizás no con esa mágica ostentación tipo sillón tipo Luis XV, como la misma la autora describe el relato, puesto que situaciones similares se puede encontrar en mucho de nuestros barrios, o a la vuelta de la esquina, o en las lujosas quintas del Belensate.
Susan tiene las características de los individuos que presentan una enfermedad llamada Trastorno pasivo dependiente de la personalidad.
Cuando existe esta enfermedad las personas buscan apoyo constantes en los demás, tienden a estar de acuerdo en todo lo que los otros le digan por temor al rechazo, aceptan cosas que le ofende con el fin de agradar a los demás, se sienten destrozados si una relación intima se acaba, se angustian y tiene un gran temor en ser abandonados, además son fácilmente heridos por la critica o la desaprobación, es como si tuviéramos delante de nosotros un niño de 5 años, con un cuerpo de 40.
Por supuesto Susan con estas características eligió para casarse a una persona también enferma, a Antonini, lo describen con todos los rangos de una persona con un trastorno pasivo agresivo. Este termino fue empleado en la Segunda Guerra mundial, lo usaron para definir a un tipo neurótico de reacción a las tensiones militares de rutina, el cual se manifiesta con “pasividad, obstruccionismo encubierto, ineficacia y obstinación, por otra parte critican abiertamente a las personas de las cuales, irónicamente dependen, presentando también estallidos verbales bastante agresivos” (Anderson, 1966 Pág. 756), claro estas que con personas a las que considera indefensas, como niños y mujeres pasivo dependientes, tal es el caso de Susan que cuando nació su hija, Mrs. Antonini no dudo en hasta golpearla y como menciono Richard su mejor amigo: -¡Supongo que lo que quería era divorciarse, porque el mismo abandono el hogar con una sonrisa en los labios y hasta quiso que la declararan madre incompetente!.
No existe una causa clara sobre cual es la etiología del disturbio, de describe que es mas común en los hombres que en las mujeres, y que se presenta en un 3% de la población. En un estudio realizado por Ivor Small con un seguimiento de 11 años de 100 pacientes pasivo agresivos observo que 18 de ellos abusaban de alcohol, 30 presentaron cuadros depresivos leves, y la gran mayoría presentan irritabilidad y ansiedad. El tratamiento que ha demostrado eficacia es la psicoterapia de apoyo, mas antidepresivos de acuerdo a las manifestaciones clínicas.
Los Trastornos dependiente de la personalidad pueden aparecer en un 2,5% de la población, son mas frecuentes en las mujeres que en los hombre, en niños pequeños, y aquellas personas que sufren de una enfermedad crónica en la infancia, son mas proclives a presentarlo. Su esquema de funcionamiento básico se caracteriza por conductas sumisas, no son capaces de tomar decisiones sin una cantidad excesiva de consejos y de reafirmaciones por parte de los demás, evitan las responsabilidades y responden con ansiedad cuando se les pide asuman el rol de liderazgo.
El tratamiento en estos pacientes es muy satisfactorio, la psicoterapia cognitivo conductual, el entrenamiento asertivo, la terapia de familia y la terapia de grupo, han sido utilizadas con muy buenos resultados, la farmacoterapia solo va dirigida a tratar síntomas específicos, y se han empleado con buenos resultados las benzodiacepinas y los antidepresivos de tipo serotonèrgicos.
Por supuesto en los tiempo de Susan no existía este tipo de terapia y no aprendió que el mejor destino era separarse de su esposo y rehacer una nueva vida, antes de terminar sola mirando el reloj de la pared, ya que su hija Katie se la había llevado la muerte y a su esposo la amante de turno, y las ganas y el empuje de los primeros años, se lo me apropio el desgaste emocional de atender a dos enfermos.
Si solo hubiese aprendido que Siempre no es eternamente, brillaría el hermoso ser humano que hay debajo de todo pasivo-dependiente. Y si Mrs. Antonini hubiese aprendido que la vida no es un juego, ni los seres humanos una bolsas de boxeo, y que cada minuto que transcurre es irrecuperable. No hubiese sido necesario la muerte de su hija, para reconocer cuan equivocado estaba.