25 de junio de 2009

Trastorno excentrico?

¿TRASTORNO EXCENTRICO?

Dra. Teraiza Mesa

La característica esencial de este trastorno de la personalidad es el déficit social e interpersonal caracterizado por un malestar agudo y una capacidad reducida para las relaciones personales, así como distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades en el comportamiento. Suele comenzar al principio de la edad adulta y se observa en distintos contextos.

Los sujetos con el trastorno esquizotípico de la personalidad suelen tener ideas de referencia. Estos sujetos pueden ser supersticiosos o por ejemplo estar preocupados por fenómenos paranormales ajenos a las creencias de su cultura. Puede haber alteraciones perceptivas, como por ejemplo, sentir que otra persona está presente. Su lenguaje es frecuentemente indefinido, vago, pero sin una verdadera incoherencia. Suelen ser recelosos y presentar algún tipo de ideación delirante. Como consecuencia, estos sujetos suelen resultar raros o excéntricos.

El principal motivo del distanciamiento del esquizotípico hacia otras personas es que piensa que la relación con los demás es peligrosa. En este problema, es muy habitual que haya diferentes elementos que alejen al individuo de la realidad que es común para la mayoría de las personas.

Estas personas tienen muchas veces la sensación de que hay algo “oculto”, lo que se expresa de multiples formas como por ejemplo “energías”, “espíritus”, un destino inexorable e insondable; pero otras veces se trata de explicaciones más complejas y elaboradas, bien idiosincrásicas o bien provenientes de teorías esotéricas, paranormales, etc. Por ejemplo, es frecuente la creencia en la telepatía o en el poder de la mente, tanto del propio individuo como de otras personas. No es de extrañar escuchar en la consulta que el paciente es víctima de mal de ojo, o que ha sido responsable de que un conocido tuviera un accidente porque lo pensó una vez. Esto recibe el nombre de “pensamiento mágico”.

Pero no sólo la esfera cognitiva se aleja parcialmente de la realidad, sino también otras como la perceptiva o la conductual. Es recurrente la referencia de estas personas a distorsiones perceptivas como ilusiones, que en definitiva son modificaciones de la información que llega a través de nuestros sentidos (por ejemplo, mirar papel pintado de una pared y ver caras que están mirándolo, destacando la “sensación de presencia”, consistente en pensar que hay algo o alguien con la persona aunque esté sola o no haya nada que fundamente dicha sensación.

En cuanto a la faceta conductual, es la excentricidad lo que aleja al individuo de la realidad y de la experiencia normal del resto de personas. Dicha excentricidad suele manifestarse en la apariencia física, por ejemplo vistiéndose el sujeto de forma idiosincrásica, de manera que no se ajuste a las convenciones sociales. De la misma forma, el lenguaje puede ser muy particular ya sea por pobre o sobre todo por peculiar, con una forma de hablar vaga, con neologismos, etc. De todas maneras, son mucho más comunes las distorsiones cognitivas o perceptivas.

Las bases biológica de este trastorno se explica por ser el producto de una anomalía en la neurotransmisión glutamatérgica y un descenso del tono inhibitorio gabaérgico cerebral. Como consecuencia, la persona elabora e interpreta de manera errada la información del exterior. Por lo que experimenta vivencias perceptuales insólitas, elabora creencias extrañas, presenta pensamiento mágico, etc. experiencias que van conformando su personalidad. Al mismo tiempo esta persona interpreta de forma errada lo que otras personas hacen y dicen, repercutiendo de forma negativa en sus relaciones sociales Las anomalías en estas relaciones llevarán a que la persona se aísle, sea suspicaz, y muestre afecto inadecuado y frío. Al final, esto influenciará la constitución de la personalidad y nuevamente se repetirá el ciclo. (28-12-2008)