13 de junio de 2009

Trastorno Limite

Sueños: Al límite de la realidad

“Todo paciente tiene el derecho de ser
informado sobre la verdadera
naturaleza de su enfermedad”
(12 de noviembre 2004)

Dra. Teraiza Meza*
Todos sabemos que de alguna manera los sueños son un poco psicóticos a que me refiero, a que carecen de estructura, al despertar recordamos solo fragmentos y tratamos de construir algo que mas o menos tenga sentido, y si este es impactante jamás se olvida, al igual que cualquier experiencia humana, yo por lo pronto tengo buenos y no tan buenos recuerdos de mi vida, aunque en ciertas ocasiones me gustaría sufrir de alzheimer o demencia, para poder olvidarme de ciertas cosas y tener la oportunidad de decir que fue por culpa de esa enfermedad, o por lo pronto sufrir un cuadro histérico para poder disociarme, pero lamentablemente no es así, por otra parte pensándolo mejor, resulta hasta beneficioso, por ejemplo en mi carrera puedo recordar paso a paso la psicoterapia de un paciente, y de su proceso evolutivo sin tener la necesidad de llevar muchos apuntes.
Todo esto viene para a hacer referencia a una novela que leí hace dos años aproximadamente, el autor es un Colombiano llamado Héctor Abad Faciolince, en la cual se describe una patología psiquiátrica, poco común pero muy interesante. En la novela hay un caso bastante peculiar de una persona con un trastorno límite de personalidad, que hace pareja con un obsesivo compulsivo, con rasgos paranoides, yo por lo pronto no quisiera estar en los zapatos del psiquiatra que le toque tratar a una pareja con semejantes características, realmente resulta de muy difícil manejo.
Se dice que estas personas no son psicòticas, pero tampoco neuróticas, su cuadro clínico se caracteriza por una extraordinaria inestabilidad afectiva, conductual y de autoimagen, parecen que siempre esta punto de una crisis, por ejemplo pasan de una calurosa discusión a mostrarse deprimidos, y luego se quejan de la falta de sentimientos que tienen los demás hacia ellos.
Por ejemplo en la novela que les acabo de mencionar, Susana, la protagonista es definida como “impetuosa, impulsiva y briosa, con una enorme falta de prejuicio, y cuyos pensamientos son absolutamente liberales…había tenido tantos amantes, pero muy poquitos amados, que para ella el amor era algo tan real como un taburete…. era buena y rápida para inventar mentiras, al igual que la mismísima mujer de Mozat quien le empaco a este los hijos de otro”. Tal cual paseo en bicicleta, sin que el pobre se diera cuenta. Después de mis 8 años en este campo puedo decir que el desenlace nunca es muy favorable, con este tipo de uniones. La conducta es muy impredecible y rara vez sus logros están a la altura de sus capacidades. El carácter doloroso de sus vidas, queda reflejado en las repetidas conductas autodestructivas, como llegar al extremo de la automutilaciòn solo para llamar la atención de los demás, por otra parte son excesivamente dependientes, pero llegan al punto de tener relaciones monstruosamente conflictivas con los otros, no toleran la soledad y buscan frenéticamente compañía, hasta el punto de tener relaciones intimas con personas extrañas, por otra parte carecen de sentido de identidad, por lo cual adoptan como una imagen en espejo las actitudes, frases y movimientos de quienes tienen al frente, las personas son absolutamente buenas o malas, se idealizan o se echan por tierra, pero no hay termino medio, se quejan de sentimientos crónicos de vacío, pero es que es casi imposible llenarlos, ya que hay que estar continuamente encima de ellos acariciándolos y cubriendo sus necesidades. Tal cual como la describe Héctor Abad: Susana no era ni siquiera “dueña de sus lagrimas, se le salían sin ningún esfuerzo para contenerlas, al igual que la risa, esta se soltaba con un ímpetu irreprimible, repentino, al igual que el rictus de la rabia … era impulsiva para todo para alegrarse, ponerse furiosa, para el entusiasmo, la ira o la depresión …”
No hay estudios definidos sobre su prevalencia pero se cree que afecta entre el 1 al 2% de la población, tampoco se ha demostrado que exista una alteración orgánica. Lo que si parece ser resaltante son los factores de tipo social, cultural y del estilo de vida, para producir el cuadro clínico, podríamos decir que ellos son “producto de su mismo entorno”.
El tratamiento consiste en farmacoterapia y psicoterapia esta ultima es ardua y va dirigida a que estas personas no hagan daño, ni a si mismas, ni a las personas supuestamente queridas. Es importante resaltar que a pesar de todo el esfuerzo que haga el psiquiatra o el familiar mas cercano, tiene que estar preparado y saber, que siempre terminara siendo el malo de la película. Así como le sucedió a la pareja de Susana, quien tanto la amo, “termino siendo una mascara colgada en la pared de un sótano… la mas vieja, la mas triste, y la mas muerta de todas”. Lo que me queda por decir es que en ninguna parte de la historia se dice que Susanita fue al psiquiatra, quizás si hubiera asistido a algunas consultas con un buen experto, probablemente Rodrigo disfrutase de una mejor suerte.