18 de junio de 2009

Verdades Absolutas

VERDADES ABSOLUTAS (I)


Nuestros adorados sentidos cada uno especialista en su materia, sin embargo ¡cuanto nos pueden engañar!, no por defecto en sí de ellos, sino por lo que hace nuestro cerebro con la información que recibe. Cuando uno sube en el teleférico puede notar diversas reacciones en las personas; para un habitante de los Nevados no es mas que un mal necesario; para cualquier niño es toda una aventura, y probablemente irá brincando de un lado al otro, mientras que la madre preocupada y asustada por el funcionamiento de las guayas, estará llena de terror ante cualquier sacudida de las poleas de las torres, ¿y que? del Sr. de mantenimiento probablemente este bostezando. De una misma experiencia cuantos argumentos, de matices tan diferentes. Entre los colegas de la rama, es conocido el chiste de la rata de laboratorio y el científico: Una rata le explica a otra el comportamiento del científico: “Tengo tan amaestrado a este hombre que cada vez que oprimo la palanca me trae comida”; -depende del puesto en que se miren las cosas -. Otro ejemplo para mayor claridad: Un marido puede tener la impresión –fundada o equivocada- que a su esposa no le gusta aparecer en público en su compañía. Un incidente le suministra las pruebas necesarias. Van con algún retraso a una obra de teatro – ella tuvo que darle de cenar a los niños, bañarlos y dar las instrucciones a la persona que los iba a cuidar. Cuestión que paso desapercibida al tan atento observador- la mujer marcha, según él, unos pasos retrasada, “por muy despacio que yo vaya, tu irás siempre detrás.” “No es cierto” protesta ella indignada, “por muy deprisa que yo camine, tu vas siempre de aposta unos pasos adelante” (Paul Watzlawick). Por lo visto no hay realidades absolutas, sino percepciones diferentes de la misma.
En la memoria se encuentran todos aquellos sucesos que nos acontecieron, y contribuyen a conformar nuestra personalidad, determinando los llamados esquemas mentales, estos son como unos filtros a través de los cuales pasa la información que recibimos del mundo, y de nuestro cuerpo; si una niña vio desde pequeña como su padre le era infiel a su madre, probablemente en la edad adulta juzgue a los hombres como: “machistas, monta cachos, todos son iguales” –asunto que cuestiono - y buscará “señales escondidas, pruebas fehacientes e irrefutables de su engaño. Para ella será difícil ver la honestidad en su pareja, simplemente porque su filtro interno lo rechaza. “¿Vemos lo que queremos ver?”. Cualquier cosa que de algún modo pueda proporcionarnos sufrimiento, o que no esta acorde con nuestros esquemas, es distorsionado o rechazado en estos filtros por diferentes mecanismos, que en mayor o menor grado todos poseemos:
“Olvidar y olvidar que se ha olvidado”. Un sentimiento vergonzoso, inaceptable o agresivo, los mandamos directo vía microondas a nuestro inconsciente.
“Lo que es, no es; es lo opuesto a lo que es”. La negación se explica por si sola, las personas consumidoras son expertas en este arte, el problema no es que engañen a otros sino a sí mismos. Ellos se creen el cuento que las drogas no lo dominan, sino ellos a ella”. Cuando se pierde a un ser querido esta es la primera reacción. Luego que el hecho es negado se transforma en su opuesto por ejm. “Te odio” en “Te amo”. Yo me imagino que los hombres habrá descubierto esto y ya no nos creen cuando decimos que no.
“Hechos sin sentimientos”, se recuerda lo que sucedió, pero sin el sentimiento asociado. En 1952 el psiquiatra Robert Lifton paso varios meses en Hiroshima haciendo entrevistas a los sobrevivientes de la explosión atómica, menciona que durante las primeras entrevistas terminaba perturbado y agotado emocionalmente, pero que al transcurrir el tiempo se iba haciendo insensible; en estas circunstancias esta separación es necesaria para evitar el dolor de una triste realidad.
“Me invento una nueva historia”, esta es muy frecuente. Es una mentira refinada y pulida creíble para uno mismo y para los demás.
“Aquellos deseos que no son aceptados socialmente lo transformo en otros que sean aceptables”; en la película Patch Adams, Robbin Williams, protagonizó a un ser deprimido con ideación suicida, que la sublimo en ayuda a otros. (S. Freud, Daniel Goleman).
(1999)

VERDADES ABSOLUTAS (II)
Un anciano se quedó mirando afectuosamente a su mujer y le dijo: “Querida, estoy orgulloso de ti”; “Me parece muy lógico” – dijo ella con un gesto despectivo. “También yo estoy harta de ti”. - Depende de quien lo escucha - .
La ansiedad y el dolor hace que despleguemos una serie de mecanismos para nuestra autoconservación, haciendo que nuestra atención varíe: vemos lo que queremos ver, lo ignoramos, lo cambiamos, saltamos algunos segmentos de la historia,... Mardi Horowitz, psiquiatra enumero diversos tipos de mecanismos por los cuales uno logra acomodar la historia de acuerdo a nuestros puntos de vistas: Embotamiento: la sensación de no tener sentimiento alguno. Achatamiento de la respuesta: contrición de las reacciones emocionales esperables. Dilusión de la atención: negativa a focalizar con claridad la información. Falta de memoria: incapacidad para recordar hechos o detalles. Repudio: diciendo o pensando que los significados obvios no son reales. Bloqueo a través de la fantasía: evitando la realidad a través de pensamientos fantasiosos de lo que podría haber sido o podría ser. Lo importante es manejar de alguna forma la realidad que nos envuelve día a día.
Estos mecanismos, si bien no conducen a una evaluación más realista de lo que acontece, pueden ser poderosos ansiolíticos (contra la ansiedad). Lazarus menciona que son normales “Hay muchas situaciones generadoras de estrés en la vida, en las que poco o nada se puede hacer para cambiarlas. El individuo sano siempre utiliza estos paliativos sin que ellos tengan efectos negativos”.
El problema surge generalmente en el ámbito de las relaciones interpersonales, cuando tratamos de imponer nuestra visión a algunos de nuestros congéneres. Al ver a un banquero salir de su despacho, un mendigo le dijo: “¿podría usted darme algo para una taza de café?”, El banquero sintió lástima y le dijo: “Aquí tiene para que se tome no una sino diez tazas de café”. Al día siguiente el mendigo se encontraba en la salida del banco, y cuando salió el banquero, el mendigo se puso a darle golpes. “¡Pero bueno...! – dijo el banquero – “¿Qué esta usted haciendo?”. “Usted y sus malditas diez tazas de café, no he podido dormir en toda la noche”.
Por lo visto si hay verdades absolutas, la mía, la de usted, y la de la persona más cercana a nosotros, cada cual cuenta con sus esquemas mentales, sistemas de valores, mecanismos de defensa, y filtros, que conforman su visión del mundo y de sí mismos; nos queda solo ponernos de acuerdo para funcionar en perfecta sincronía.