10 de agosto de 2009

Aprender a expresarse con una tartamudez

Aprender a expresarse con una tartamudez

Dra. Teraiza Mesa

Según Wingate la tartamudez se define como: “Disrupciones de la fluidez de la expresión verbal que están caracterizadas por involuntarias, audibles o silentes, repeticiones o prolongaciones en la pronunciación de pequeños elementos de la palabra, especialmente sonidos, sílabas y palabras de una sílaba. Estas disrupciones usualmente ocurren con frecuencia o son notablemente distintivas y no fácilmente controlables. Algunas veces, las disrupciones se acompañan de actividades accesorias involuntarias del aparato del habla, relacionadas o no con estructuras corporales, o pronunciaciones del lenguaje estereotipadas. Estas actividades dan la apariencia de que el habla se relaciona con esfuerzo. También ellas son frecuentemente indicadoras o informadoras de la presencia de un estado emocional que se mueve a causa de una condición general de agitación o tensión, de una emoción más específica de naturaleza negativa semejante al miedo, turbación, irritación o algo parecido”.

Aprender a expresarse parece que no es una tarea fácil para algunos niños. El lenguaje es el medio por el cual el niño expresa sus deseos, emociones y se comunica en multitud de situaciones. El niño requiere realizar movimientos rápidos de distintos órganos que intervienen el la producción del habla.

Además por medio de él se relaciona con otros niños y adultos, aprende a escuchar, a mantener
turnos, a seleccionar la palabra y la frase adecuada, a seguir la conversación, etc.; en definitiva a
compartir con los demás.
Por tanto es habitual que haga muchas faltas mientras está aprendiendo a hablar.
La mayoría de los niños adquieren esta habilidad sin que los padres casi se den cuenta, por la facilidad con que se desarrolla. Pero cuando existen problemas o el niño muestra esfuerzo al hablar, los padres lógicamente se preocupan mucho por verle pasarlo mal y frustrado al no conseguir comunicarse como desea.

Cuando el niño le cuesta mantener la fluidez del habla, tiene dificultad en el flujo suave y fácil de las palabras al hablar. Si repite o prolonga un número inusual de veces el sonido o titubea demasiado tiempo entre dos palabras. Paralelamente, puede aparecer esfuerzo al hablar, bloqueos;tensión facial o en el resto del cuerpo.

Cuando el niño ya lleva tiempo con dificultades puede desarrollar miedo a hablar y tender a
evitar la comunicación Acepte la forma de hablar de su hijo. No se sienta culpable porque su hijo tartamudee No considere el tartamudeo como algo negativo Procure no trasmitirle desagrado cuando le vea atascado Intente no impacientarse cuando su hijo tartamudea
Piense que el niño hace esfuerzos por controlar su habla.

A continuación se dan algunas sugerencias tomada de la Fundacion Española de la tartamudez, que puede ayudar a los padres y niños con problemas en la fluidez verbal:
Si ve a su hijo contrariado por sus dificultades, puede decirle algo como:
Hablar a veces te puede resultar difícil pero pueden intentar ir despacio y te lo facilitará.
Intenta no hacer fuerza al hablar. Si alargas las vocales al comienzo de la palabra te ayudará a comenzar. Si susurras o hablas bajo, te puede ayudar a no atascarte.
Si en alguna ocasión cuando tiene que hablar se anticipa o dice que no le va a salir, entonces puede sugerirle:
Si piensas que eres capaz de decirlo te saldrá mejor. A la vez intenta decirlo despacio. Procura no evitar hablar. Te puede llevar algún tiempo, pero se puede conseguir hablar seguido.
No deje que su hijo le vea preocupado por su forma de hablar
Procure no ponerse nervioso y mantenga la calma cuando el niño se bloquee.
Espere a que él termine y no le acabe las palabras aunque sepa lo que quiere decir.
Háblele despacio, con pausas entre las frases, sin apresurarse.
Sea un buen modelo a imitar para él en su forma de hablar.
Use un vocabulario sencillo y frases poco complicadas.
Procure alargar las primeras sílabas de las palabras al hablarle.
Mire al niño cuando le hable.
Demuéstrele con su actitud que disfruta hablando con él.
No realice demasiadas preguntas directas. Mejor haga comentarios.
Intente que sus preguntas no impliquen respuestas largas.
No le de recomendaciones como, toma aire, ve despacio, respira, etc.
Cometa algún error en su expresión cuando el niño le escucha.
No le ponga en situaciones que le presionen ni le metan prisa.
Pero si él quiere hablar en situaciones más tensas, déjele No le llame tartamudo.
No olvide que su hijo es como otros solo que ahora muestra algunas dificultades para hablar.
Si le observa frustrado o disgustado por su falta de fluidez, tranquilícele diciéndole que todo el mundo encuentra dificultades para hablar alguna vez y también que él habla fluido en muchas ocasiones.

¡Suerte y no se desanime!.