15 de septiembre de 2009

La lectura

La lectura

Dra. Teraiza Mesa

Mérida; 11 de agosto 2009

Diariamente me levanto muy temprano y comienzo mi jornada laboral bien de madrugada. Mi consulta en la Unidad de Higiene Mental de la ciudad de Acarigua arranca exactamente a las 6 y 45 de la mañana; alrededor de las 6 y 30 am. ya se encuentra el equipo de trabajo, tomando tensión, recibiendo a los pacientes, ubicándolos en cada consulta, abriéndole su historia clínica…
El acervo de pacientes diarios son alrededor de 13, reglamentarios de sanidad, mas 5 a 10 extra de emergencia y seguimiento, ¡no me quejo! por el contrario me encanta y lo realizo con gusto.

En los sistemas de salud pública siempre las consultas terminan embotellándose y las citas van de tres a cuatro meses de distancia entre una y otra, gracias a Dios contamos con la paciencia y tolerancia de los pacientes, y desde hace unos meses con la presencia de dos extraordinarias profesionales que concursaron para los puestos: una colega psiquiatra y una especialista en higiene mental. Aspiro de corazón que mengue la distancia entre las citas.

Es bien conocido por todos que con este ajetreo diario queda poco tiempo o mejor dicho nada, para establecer relaciones de tipo interpersonal o conocer a nuestros colegas de una manera mas individual que el mero hecho profesional, ya que si fuera de otra forma simplemente no trabajaríamos, pues así son las cosas nuestro compañeros de trabajo son quizás los mas lejanos del individuo concreto intimo, que somos nosotros mismos. Sin embargo son las personas con las que siempre contamos.

Con ese trajín diario, aun tengo la oportunidad de dedicarme a la lectura, por supuesto fuera del consultorio, en mis manos tengo dos buenos libros que los adquirí en mis vacaciones en la ciudad de Mérida, uno de Manuel Vásquez Montalbán escritor español de la editorial planeta: "Cesar o nada". El cual promete ser de altísima calidad narrativa y pienso inícialo esta misma noche.

El otro, con el debido respeto a su esposa, del colega y por demás admirado el Dr. Alirio Pérez Lo Presti “Suelo tomar vino y comer salchichón” tan diáfano, límpido y sencillo como la vida misma, culmine su lectura el día de hoy, me intereso y conmovió el capitulo “Comerás papeles”: Duendes de mal gusto, de la página 85. Como he mencionado con anterioridad en los ambientes de trabajo es muy difícil poder establecer algún tipo de relación mas que del simple hecho profesional, así que del Dr. Pérez Lopresti conozco mas atreves de sus libros que del tiempo compartido, es un gran reto el que se a propuestos este psiquiatra, el de expresarse a través de la palabra escrita, el mover emociones, pensamientos y juicios de una gran cantidad de personas si ser tergiversado en el contenido fundamental de la obra no es tarea fácil, dependerá de quien tenga el libro en sus manos y de su propio mundo interior, veremos en cada línea lo que deseamos ver, nada mas y nada menos. Eso es algo que un buen lector dedicado y constante conoce y tiene en cuenta cuanto entra en el mundo de las letras creadas por el puño de alguien.
Como una simple lectora tengo la suerte de decir: “!que conozco a un escritor venezolano!”. Solo me resta estar agradecida por dicha oportunidad.


Este último libro también se lo daré a mi padre (como los cuatro anteriores). Él es tan lector como yo. De alguna parte tenia que salir mi voracidad por la buena lectura. Se que lo disfrutará.

!Felicidades! al medico escritor por su nueva obra, que seguramente tendrá la misma aceptación entre el publico que las anteriores.