21 de septiembre de 2009

Sebastian

La difícil tarea de ser padres
Publicado en el Diario Frontera el Domingo 7 de diciembre del 2003.
Dra. Teraiza Mesa

Sebastian querido hijo, viéndote crecer cada día me entro un pequeño susto, es esa bendita duda que tengo en mi cabeza desde el primer día en que te tuve entre mis brazos: ¿Será que lo haré bien y si un día me llego a equivocar y tu me miras con esos ojos enormes que tienes y me reclamas algo?, o si por mi fallo hago menos de lo que debería hacer y caes en malos pasos, o por casualidad yo no te enseño lo que tu precisas y por ello la vida te llega a herir, lacerar y vulnerar tanto que llegues al extremo en que renuncies a tus creencias. Será que podré darte lo que necesitas para que seas un ser integro.
Me puse a recordar el día en que te graduaste de preescolar estabas seriecito haciendo tu acto y tus ojazos me buscaban por entre todo el publico, me llene de orgullo. ¿Qué pasará cuando te gradúes en la escuela de la vida?.... ¿Qué será necesario de mi para que seas un hombre cabal y puedas hacer de tus sueños una realidad patente? ¿Cómo te educo?, como decirte que los amigos verdaderos son contados y el que no lucha por ellos tarde o temprano se vera rodeado de falsas amistades.
Como te guío para que hagas una buena elección sin dejarte influir. ¿Cómo hago para que aprendas a ser responsable contigo mismo y con los demás?. ¿Cómo te expreso que la verdad no tiene precio? Y que tarde o temprano aquel que humilla, traiciona, miente o manipula sufrirá lo mismo triplicado al cuadrado. Como te muestro que la constancia en tus acciones es lo que hará de ti un ser productivo y creador. ¿Cómo alejarte de los malos vicios?.
Hay algo que por encima de todo quiero que aprendas y es que el Universo entero puede señalarte, cambiar las palabras que tu dices, tergiversarlas, adjudicarle otro significado, querer redescribir el guión de tu vida, arrojar por la borda tus mas puros sentimientos, pero si tu sabes que estas en lo correcto, y sea lo que sea que estés haciendo, va conforme a tus valores y principios, permanece firme sin ni siquiera dar un paso atrás, y otra cosa no entregues ni tu vida, ni tu alma por sueños efímeros, eso solo te conducirá a victorias vacías, solo la constancia en tu diario vivir te asegurará los laureles perennes.
Solo quiero y deseo ser la madre que esperas de mi porque ya se que tu eres el hijo que yo esperaba.

Esto lo escribi hace mucho tiempo y eras chiquito ahora tienes 12 años y al verte se que te has convertido, en el sentido más amplio y profundo de la palabra, en todo un hombre. (Extracto)