7 de octubre de 2009


Según la teoría de la terapeuta norteamericana R. Norwood, que fue quien ideó el llamado HYR (Síndrome de las Mujeres que Aman Demasiado en sus siglas en inglés) y que constituye la base de esta asociación, este síndrome está constituido por un conjunto de ideas, sentimientos y comportamientos que conforman un patrón emocional elaborado en la infancia y que se ha hecho inconsciente. Las mujeres con este patrón emocional sufren una falta de autonomía emocional derivada de su inseguridad y una enorme necesidad de ser amadas. Además es algo que afecta a todo tipo de mujeres, sin distinción social, profesional o ideológica. Una manera 'insana' de querer. "Las mujeres pensamos que es normal sufrir por amor", pero esta situación puede llegar a acabar con el bienestar de la persona y supone "una manera insana de querer".
Una de las principales aspiraciones de este grupo es convertirse en un medio de prevención de la violencia de género, ya que "si el patrón emocional de las mujeres con este perfil emocional progresa y se dan las situaciones concretas de violencia. "Pueden padecer malos tratos porque sueñan con salvar al hombre que 'aman' y justifican la ira, la crueldad, la indiferencia, la deshonestidad o la adicción de sus parejas como si fuese una 'prueba' de amor".
Entre otras cosas, creen que es posible el cambio y que de ellas depende y viven en una continua ansiedad, donde el pan de cada día es el esfuerzo por entender, cambiar o lograr la atención del hombre 'elegido' y "quedan pegadas" a lo que no funciona, ni las hace felices.
Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado.
Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas íntimas son acerca de él, de sus
problemas, sus ideas, sus sentimientos, y cuando casi todas nuestras frases comienzan con "él...",
estamos amando demasiado.
Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires como
problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su terapeuta, estamos amando
demasiado.
Cuando leemos un libro de autoayuda y subrayamos todos los pasajes que lo ayudarían a él,
estamos amando demasiado.
Cuando no nos gustan muchas de sus conductas, valores y características básicas, pero las
soportamos con la idea de que, si tan sólo fuéramos lo suficientemente atractivas y cariñosas, él
querría cambiar por nosotras, estamos amando demasiado.
Cuando nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional e incluso, quizá, nuestra salud
e integridad físicas, sin duda estamos amando demasiado.
A pesar de todo el dolor y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia
tan común para muchas mujeres que casi creemos que es así como deben ser las relaciones de
pareja.