7 de enero de 2010

Algo para ser tomado encuenta

Farmacogenética e interacción medicamentosa

Una de las mayores dificultades del tratamiento en la práctica clínica es la respuesta individual a los fármacos. Así, los medicamentos no sólo varían en su eficacia, que en general es de alrededor del 50% (entre un 80% en el caso de los analgésicos inhibidores de la Cox2 y un 25% en el caso de las drogas antineoplásicas), sino que, además, mientras que en algunos individuos son seguras, en otros pueden ocasionar efectos adversos de diferente magnitud.

La farmacogenética estudia de qué manera el perfil genético de un individuo afecta la respuesta a las drogas y pretende ajustar las dosis y predecir, a través de la asociación entre la respuesta farmacológica y las variantes genéticas, cuáles pacientes serán beneficiados y cuáles no, con el uso de un fármaco, ya que las diferencias genéticas condicionan la farmacodinamia y la farmacocinética de los mismos, su metabolismo, excreción y, por lo tanto, sus niveles sanguíneos.

También encontraremos otro tipo de barrera, y es la que se produce al combinar diversos medicamentos.
Las interacciones medicamentosas dependen de la capacidad que tienen algunos fármacos de modificar la velocidad de metabolismo de algunas enzimas del citocromo P450. Son conocidos ampliamente los fármacos inductores, que generalmente afectan a la práctica totalidad de isoenzimas.

Los fármacos inhibidores son un grupo mucho más amplio, pero generalmente no tienen un efecto global, sino que afectan a isoenzimas concretas.

Otras interacciones que también pueden tener significación clínica, tanto por modificaciones en el proceso de absorción (fármacos modificadores de la velocidad de vaciamiento gástrico y los inhibidores de la glicoproteína P ), distribución (por desplazamiento en la unión a las proteínas plasmáticas o por modificación de la glicoproteína P ), o en la eliminación renal (inhibición de la secreción activa o de la glicoproteína P ). La glicoproteína P es una enzima que se encuentra en diferentes localizaciones del organismo y que actúa como una bomba de expulsión de sustancias, en la mucosa intestinal la expulsión se produce hacia la luz intestinal, en el túbulo renal hacia la luz tubular. Su inhibición, por tanto, puede incrementar las concentraciones en sangre de los fármacos implicados.

Por ello el medico indica, reevalua, modifica o ajusta dependiendo de cada individuo.