4 de mayo de 2010

Las peripecias del día a día

Las peripecias del día a día

Cuando decidí realizar un Blog fue posterior al dejar después de 10 años la columna del Diario Frontera de la ciudad de Mérida, (la escritura se hace viciosa), el Internet le permite a uno una amplia gama para poder narrar artículos, opiniones, ponencias muy diversas y por supuesto llegar a un mayor número de personas, nada más que con el filtro de nuestra conciencia.

Para aquellos que creen que los psiquiatras son solo habladores les puedo decir que es una ciencia nada fácil, gratificante a medias debido precisamente a la cronicidad de la patología, al igual que la diabetes, la hipertensión, etc… glorificate? Ni pendiente, creo que un narcisista no podría con tantas frustraciones juntas, y para rematar el día a día es capaz de poner a prueba nuestra de tenacidad de una manera sorprendente, imagínese usted que después de lidiar con el delirio de dos esquizofrénico, la pseudologia fantastica de algunos histrionicos que cambian la realidad a su antojo, la omnipotencia de unos cuantos bipolares, la falta de identidad de unos cuantos, la conversión de otros (léase PTT), el delirio de unos paranoides y los desafíos que imponen los sin límites (Lo anterior es sin ningún ánimo de ser peyorativa), usted cierre el consultorio para toparse nada más ni nada menos que con un clavo sociopático salido de no sé donde incrustado en el caucho trasero de su vehículo. Las cosas que le pasan a uno por la mente en milésima de segundo son inauditas, ¿Cómo busco a mi hijo?, ¿Con que pago el caucho?, a quien carrizo le dijo que me lo cambie, se tanto de gatos como de química petrolera… la respiración se hace profunda e intensa, luego pienso en la bendita hipoteca de la casa, la fiesta de fin de año de mi hijo por su paso a bachillerato (con excelentes notas para remate), el traje de la confirmación y demás gastos, después de tragar varias veces en seco, me digo a mi misma, “Gracias a Dios que esto no ocurrió en un viaje que tenía pautado para el fin de semana”, supongo que una pinchada de caucho a 100 o 120 Km por hora, debe ser muy pero muy difícil atajar un carro, me sacudo el pesimismo y la excusa idiota que me doy … imponiéndome la tarea de buscar dos buenos bíceps que me ayude en la tarea.