8 de agosto de 2010

Trastorno esquizotípico de personalidad

Las personas que padecen el trastorno esquizotípico de la personalidad pueden estar perturbadas gravemente y su comportamiento extraño se puede parecer al de las personas con esquizofrenia. Por ejemplo, pueden tener preocupaciones o miedos inusuales, como el miedo de ser vigilados por agencias gubernamentales.
Sin embargo, es más común que las personas con este trastorno se comporten de una forma un poco extraña y que tengan creencias inusuales (extraterrestres, brujería, etc.). Estas personas se aficionan tan fuertemente a estas creencias que esto los aísla de las relaciones interpersonales normales.
Las alucinaciones verdaderas son inusuales. Sin embargo, las personas con el trastorno esquizotípico de la personalidad se perturban por su dificultad para formar y mantener relaciones interpersonales estrechas.

Caracteristicas
Algunos de los signos más comunes del trastorno esquizotípico de la personalidad incluyen los siguientes:

Afectividad fría y vacía de contenido, y a menudo se acompaña de anhedonia.
El comportamiento o la apariencia son extraños, excéntricos o peculiares. Empobrecimiento de las relaciones personales y una tendencia al retraimiento social.
Ideas de referencia, ideas paranoides o extravagantes, creencias fantásticas y preocupaciones autísticas que no conforman ideas delirantes.
Ideas paranoides o suspicacia.
Rumiaciones obsesivas sin resistencia interna, a menudo sobre contenidos dismórficos, sexuales o agresivos.
Experiencias perceptivas extraordinarias como ilusiones corporales somato-sensoriales u otras ilusiones o manifestaciones de despersonalización o desrealización ocasionales.
Pensamiento y lenguaje vagos, circunstanciales, metafóricos, extraordinariamente elaborados y a menudo estereotipados, sin llegar a una clara incoherencia o divagación del pensamiento.
Episodios casi psicóticos, ocasionales y transitorios, con alucinaciones visuales y auditivas intensas e ideas pseudodelirantes que normalmente se desencadenan sin provocación externa.

En resumen:

Incomodidad en situaciones sociales
Creencias, fantasías o preocupaciones extrañas
Comportamiento o apariencia extrañas
Lenguaje raro
Ausencia de amigos cercanos
Manifestación inapropiada de los sentimientos

El psicólogo Theodore Millon lo hace con la siguiente expresión: “Puedes llamar a la puerta, pero no hay nadie dentro”. Se trata de individuos que no buscan ni desean la relación con otras personas, sobre todo si implican una dimensión emotiva (amistad, amor, sexualidad). A su vez, tampoco son proclives a expresar sus sentimientos hacia otras personas y se muestran fríos y distantes cuando alguien intenta relacionarse con ellos.

La diferencia fundamental entre el trastorno esquizoide de la personalidad y otros trastornos mentales en los que el paciente experimenta dificultades a la hora de relacionarse con los demás radica en la motivación. Una persona que padezca fobia social, por ejemplo, a menudo desea relacionarse con otras personas, pero la ansiedad y el miedo que le producen las relaciones sociales dificulta que pueda llevarlas a cabo.

En cambio, la personalidad esquizoide, sencillamente, no desea tener relaciones sociales. Frecuentemente, estas personas tampoco encuentran gratificantes las relaciones sexuales ni sentimentales. Tampoco tienen demasiados intereses ni aficiones. Aunque puedan dar la impresión de que viven “en su mundo”, una exploración de dicho “mundo” revela que está vacío. “No encuentro temas de los que hablar con los demás” o “nada de lo que cuentan los demás me interesa especialmente” son frases recurrentes en estos pacientes.

Diversos estudios han demostrado que algunas dimensiones de la personalidad tienen un marcado componente hereditario. Así pues, los gemelos monocigóticos tienen correlaciones más altas en escalas del MMPI que los dicigóticos. Siendo el trastorno esquizotípico un trastorno de personalidad, este no excluye esos componentes genéticos en su etiología. Por ejemplo, en un estudio Danés sobre niños adoptados, encontró que la prevalencia de los trastornos esquizotípicos y paranoides eran mayores en niños con familiares biológicos esquizofrénicos pero no en adoptados por esquizofrénicos (Kendler y otros, 1981, citado en Díaz-Marsá, 1981). Esto sugiere el papel dominante de la transmisión genética.

Otros autores aseguran que existe un defecto neural genético en los esquizotípicos. A este defecto le han llamado Esquizotaxia (Bruce Carpenter, 1997). Esta anormalidad es muy similar a la de los pacientes esquizofrénicos en su etapa negativa (Donnoli y otros, 1998), en los que existe déficits cognoscitivos y neuropsicológicos. Donnoli cree la constitución de una personalidad esquizotípica y la vulnerabilidad para la exacerbación patológica de sus rasgos, podría resultar como producto de un defecto original en el desarrollo individual, pre y/o postnatal. Los mecanismos propuestos son variados: vulnerabilidad genética, infecciones virales en el útero, etc. Cree que estos problemas podrían llevar a que se desarrollaran anormalidades en los circuitos neurales córtico-subcorticales. Sostienen la hipótesis que "existe un defecto en la neurotransmisión glutamatérgica, o un descenso del tono inhibitorio gabaérgico (fundamental en la selección y filtrado de la información) en determinadas áreas corticales" (Donnoli y otros, 1998). Hay que señalar que la hipótesisprincipal de Donnoli es que estas anomalías constituyen la base para el funcionamiento cognitivo-perceptual defectuoso, muy típico en los esquizotípicos.
Se ha señalado anteriormente que los esquizotípicos son muy similares en algunos problemas biológicos a los esquizofrénicos. ¿En qué se distinguen? Es una cuestión que aun no ha sido resulta. Sin embargo hay estudios pioneros, como por ejemplo el de Hazlett y Cols (1998, citados en THMNews, 1999), quienes encontraron que los pacientes esquizofrénicos "presentan modificaciones en la forma y metabolismo de los núcleos mediodorsal y anterior al tálamo, que están conectados con el sistema límbico [mientras que] los pacientes con trastorno esquizotípico presentan alteraciones en el contorno pero no en su metabolismo"

De esta forma podemos ver que, aunque no existe certeza de cuáles genes están implicados en el aparecimiento del trastorno esquizotípico, ni qué mecanismos biológicos están a la base, existen algunas hipótesis que estiman que los factores biológicos sí están implicados, y apuntan a estos son similares a los de la esquizofrenia, especialmente en su etapa residual.

La hipótesis principal de Donnoli y otros (1998) es que a la base del trastorno esquizotípico se encuentra un defecto cognitivo básico. Para ellos las personas con trastorno esquizotípico:
Presentan desórdenes en el ingreso y elaboración de la información: Tienen tendencia a experiencias perceptuales inusuales, ilusiones corporales, etc.
Tienen un proceso latente de desorganización conceptual y de conducta: Inclinación hacia los pensamientos vagos, circunstanciales, metafóricos y estereotipados; tendencia a la conducta extraña, excéntrica o peculiar.
Esta hipótesis está respaldada por Siever (1981, citado en Sue, 1994) quien dice que "las peculiaridades vistas en el trastorno esquizotípico de la personalidad se derivan de distorsiones o dificultades de cognición". Según Sue (1994), estas personas parecen tener problemas para pensar y percibir".
Además de esto, Donnoli y otros (1998) agregan que los pacientes con trastorno esquizotípico también presentan alteraciones en los procesos auditivo atencional y atencional visomotor. Por otro lado, afirman que poseen una escasa capacidad de reacción ante el estrés (hipótesis respaldada por Díaz-Marsá y otros, 1996).
Es importante señalar que estos autores expresan que el funcionamiento cognitivo-perceptual es un soporte fundamental para el desarrollo de la personalidad particularmente. Un desorden en ello tendría consecuencias en la constitución de la personalidad (Donnoli y otros, 1998).