23 de diciembre de 2010

Madres a toda prueba: Feliz Navidad.


Mamas: a toda prueba
Son muchas las circunstancias que llevan a una mujer a enfrentar sola la crianza de sus hijos. Las que han enviudado apenas tienen tiempo para vivir el duelo cuando ya se encuentran frente a la tarea de asumir además de sus responsabilidades de madre, el rol del padre. Las que en la mitad de la vida matrimonial se separan, también sienten la obligación de dar rápidamente vuelta la página y volver a funcionar como familia, a pesar de la pérdida de la pareja y la ausencia del papá. En el caso de las madres solteras, el dolor de no poder compartir cotidianamente las penas y alegrías del ser padres es igualmente intenso, pero se transforma luego en una carga con la que es preciso aprender a vivir.
A principios del mes de agosto, periódicos y agencias de prensa en todo el mundo se hacían eco de la nota titulada: "¿Necesitan padre los niños?: No, dice psicóloga estadounidense". Dicha nota, publicada por EFE, se refería a un estudio realizado por la psicóloga norteamericana Peggy Drexler, cuyas conclusiones plasmó en su libro "Raising Boys Without Men" (Criar niños sin hombres), que este mes saldrá publicado en edición de bolsillo, tras el éxito y polémica de la versión de tapa dura.

Por supuesto que, al igual que el libro, la nota levantó una gran controversia y el título tuvo quizá mucho que ver. Y es que la doctora asegura que, a diferencia de la creencia popular, la moralidad y masculinidad de un niño pueden cultivarse sin necesidad de que un padre conviva con él. Sus datos se desligan de la investigación que ha realizado en los últimos 10 años.

"En mi estudio, realizado con hijos de familias con dos madres lesbianas o criados por una madre soltera, comparándolos con niños criados en familias con papá y mamá, encontré que esos niños criados sin su papá pueden estar bien", nos dijo la doctora, quien insiste en que criar niños emocionalmente sanos y masculinos no requiere de un hombre en la casa.
Drexler decidió realizar este estudio movida por las estadísticas que dicen que en los Estados Unidos uno de cada dos matrimonios terminará en divorcio. Importantes censos aseguran que las familias encabezadas por madres solteras aumentaron de 3 millones en 1970 a 10 millones en el 2003 en ese país y que alrededor del 40 por ciento de los bebés que nacen allí son de madres solteras. También revela que al menos otras 100 mil familias son encabezadas por dos "madres" gay y que las familias formadas por parejas casadas y con hijos representan menos del 25 por ciento. Toda esa información impulsó a esta psicóloga, a pesar de estar casada hace muchos años y ser madre de dos hijos, que decidió averiguar cómo les iba a estas madres y a sus hijos.

"Criar hijos solos puede ser difícil para cualquier padre o madre, pero hay una preocupación especial por las madres de varones que son solteras o divorciadas", explica Drexler, también profesora de psicología en la Cornell University (Nueva York), y continúa: "Después de todo, ¿no necesitan los niños un hombre en la casa para enseñarles a ser hombres capaces y fuertes? ¿Es eso cierto cuando cada vez más mujeres se lanzan de todos modos y crían sus hijos solas?". Su respuesta es "no".

Su posición puede resumirse en que la moral y la masculinidad de un chico pueden ser cultivadas sin un papá en casa, aunque reconoce que esa afirmación es un reto para las nociones vigentes sobre el ambiente ideal para la crianza de los niños. Sin embargo, ella sostiene su postura diciendo que esas madres, solteras, divorciadas o gays, que crían a sus hijos sin la presencia de un padre en el hogar llevan innato ese "poder maternal" que es más que suficiente para criar niños felices y sanos. "Además, he llegado a la conclusión de que esos chicos criados por sus madres son parte de un nuevo movimiento social, uno que está produciendo niños que prometen convertirse en hombres buenos, e incluso, excepcionales".
Desde la antigüedad el pilar fundamental de la sociedad, es el concepto de familia, el cual, más allá de una definición específica, no ha estado exenta de las transformaciones sociales y culturales, mediada por los procesos socio-históricos en los cuales se ha visto inserta en los distintos escenarios de la humanidad.
La familia ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, en un inicio bajo un régimen netamente patriarcal, con los años, han cambiado la cantidad de hijos y los patrones de interacción al interior de esta, tanto así, que en la actualidad se encuentran familias con una conformación que en tiempos pasados, podría haber sido considerada anormal.
En el presente ha venido emergiendo una nueva forma de constitución familiar, las llamadas "familias monoparentales" "son aquellas compuestas por un solo miembro de la pareja progenitora y en las que de forma prolongada, se produce una pérdida del contacto afectivo y lúdico de los hijos no emancipados, con uno de los padres" (Buitrago & Vergeles, s/f). Es necesario tomar en cuenta que el surgimiento de esta nueva forma de constitución familiar, es un evento generalizado a escala mundial, y que de ninguna forma se reduce a un contexto social determinado.
En realidad, lo más importante es la responsabilidad y la estabilidad con que se afronte la crianza. Si esto se produce, los hijos de cualquier familia tendrán niveles similares de autoestima, capacidad de adaptación y de educación. Por Yaiza Martínez.
La presunción de que los niños y niñas necesitan de un padre y una madre para crecer bien está ampliamente extendida. Ahora, un estudio realizado por científicos del College of Letters, Art and Sience de la University of Southern California, en Estados Unidos, ha puesto en entredicho esta idea.

Según explica el sociólogo Timothy Biblarz, uno de lo autores de la investigación, importantes decisiones políticas se han basado en la concepción de que los niños necesitan una madre y un padre, pero lo cierto es que no existen investigaciones científicas cuyos resultados respalden esta idea.
La monoparentalidad exige una serie de modificaciones tanto en el progenitor que custodia y tutela a los hijos como en éstos, pero ello no significa que estas personas no sean capaces de hacer frente a estas situaciones y mantener unas relaciones respetuosas con sus hijos, de amor y disciplina,en las que el niño se forme saludablemente. No en todas las familias monoparentales las madres se encuentran incapaces de asegurar el cumplimiento de las normas, ni sucumben fácilmente ante los deseos de sus hijos en los procesos de negociación familiar, ni son excesivamente sobreprotectoras o permisivas. Estos modelos educativos no son exclusivos de las familias monoparentales. La tarea de educar a los hijos nunca es fácil, tanto si el hogar familiar está formado por el padre y la madre, como si se trata de una familia de carácter monoparental. Por último, nos gustaría resaltar que las familias monoparentales se encuentran en conflictividad no sólo por las dificultades propias que suelen acompañar y caracterizar a este tipo de familias, sino también por los obstáculos o dificultades que se derivan de las actitudes prejuiciosas y negativas que se tienen hacia este tipo de familias. A este
respecto, Flaquer (1999,135) afirma que “el origen de los problemas que suscita la familia monoparental reside menos en su estructura como tal que en el hecho de que dicha estructura todavía se halla mal adaptada a la sociedad en la que ha surgido”.
Deberíamos tender hacia ellas un discurso más constructivo en el que se valore el esfuerzo que supone educar a los hijos en una familia monoparental, y lo que es más urgente, deberíamos facilitar propuestas educativas que orienten dicho proceso.
http://www.ucm.es/info/site/docu/23site/a2prados.pdf
Entre los mitos mas arraigados en cuanto  a las familias monoparentales se encuentran:
Mito #1--A los niños que crecen y que son críados en hogares encabezados por madres/padres solteras/os les cuesta mucho prestar atención en los estudios y ser buenos estudiantes, es por ello que abandonan la escuela y terminan delinquiendo y cometiendo actos ilegales, además de tener serios problemas para adaptarse a las convenciones sociales.
Falso, La verdad:Los padres/madres solteras/os hacen lo mejor que pueden y tratan de que su hogar se asemeje a un hogar encabezado por dos padres, además crian a sus hijos para que los mismos sean exitosos y buenas personas. Los terribles resultados predecidos se originan no por el hecho de la cantidad de padres que hay en el hogar en cuestión, sino más probablemente al tener en cuenta las dificultades económicas que deberá afrontar un solo padre--algo que puede llegar a convertirse en más que un simple problema para las madres/padres solteras/os.
Mito #2--Los niños necesitan una figura paterna/materna (elija la que más le agrade). Ésta es la razón por la cual cuánto antes se vuelva a casar un padre/madre soltero/a; mejor será la situación de sus hijos.
Falso, La verdad: Es cierto que los niños se benefician al tener una estructura familiar conformada por una figura paterna y una materna, pero sólo si los miembros de dicha familia gozan de estabilidad emocional. Los niños que deben convivir en un clima dominado por los conflictos generados por un matrimonio que pelea y discute constantemente se sentirán mejor y crecerán más saludablemente si lo hacen junto a un padre saludable. Por otra parte, un padre/madre soltero/a puede compartir sus actividades con sus amigos/as, con sus parientes, y con sus vecinos; a fin de proporcionarle a sus hijos un ejemplo de lo que significa el rol desempeñado por el sexo opuesto. De casarse para volver a fracasar o tener un paidofilíco cerca es preferible llenarse de valor y continuar. Ademas tambien hecha por tierra la famosa frase de que es mas facil llevarse a la cama a una mujer divorciada, al contrario  La licenciada Ana Simón, directora del Centro Vida y Familia, refiriéndose al tema, explica que es una percepción  de los hombres asumir que las divorciadas son presas fáciles.  Las mujeres divorciadas tienen un  mayor nivel de exigencia.
Mito #3--Los niños que crecen en hogares encabezados por uno solo de los padres padecen de baja autoestima.
Falso, La verdad: Tal y como sucede con el mito #1, la baja autoestima en los niños procedentes de hogares compuestos por padres/madres solteros/as no depende del hecho de que en el hogar en cuestión hay un solo padre que deberá criarlos sin ayuda, sino que su baja autoestima - en la mayoría de los casos - se origina por los apremios economicos que deberán pasar. Como sucede en otros hogares que poseen bajos ingresos, los padres deberían hacer hincapié en que las posesiones materiales no reflejan la identidad ni el valor de una persona. Ésta es una lección muy difícil de enseñar y de asimilar, y siempre deberá tener en cuenta que es un trabajo que tendrá que ser repetido constantemente para que los niños lleguen a comprender lo que ésto significa.
Mito #4--Los niños que viven en hogares encabezados por uno solo de los padres provienen de hogares destrozados.
Falso, La verdad: Únicamente los niños que deben presenciar discordias maritales son los que provienen de hogares destrozados o desmembrados, y los peores efectos puede ser comprobados en los niños a los que se les hizo creer toda su vida que sus padres seguían estando juntos -aunque ya no se amaban - solamente por su bien. Cuando los padres se estancan en sus propias peleas y diferencias maritales, tienden a olvidar las necesidades emocionales de sus hijos. Los niños que viven en dichos hogares se sienten menos seguros y pierden la autoconfianza. Luego de un divorsio , la tensión se disipará y el padre que haya quedado a cargo de los hijos será más capaz de centrarse en las necesidades de sus niños. Las malas relaciones generan conflictos, y el hecho de convertirse en madre/padre sotera/o podría aliviar las tensiones, la falta de armonía y la hostilidad que antes reinaba en el hogar. Al mismo tiempo, dichas familias tienden a ser más solidarias y más sensibles y demuestran poseer un mayor sentido del orden. Recuerde que sólo las buenas capacidades relacionadas con la crianza de niños y las relaciones armónicas son las responsables de mantener a la familia unida como si fuera "una sola unidad".
Las madres que crían solas a sus hijos y los niños que crecen sin su padre, pueden, al igual que las familias normalmente constituidas, alcanzar la felicidad. Sin embargo, esto requiere un trabajo de desarrollo personal conciente y constante por parte de las madres, las que deben estar permanentemente cuestionándose respecto a la educación de sus hijos. Muchas madres los ven como extensiones de ellas mismas, por lo tanto, les exigen cumplir con sus expectativas y, por otra parte, les resulta difícil colocar límites y hacerlos respetar normas, como una manera de compensar la ausencia del padre.

Es beneficioso, que las madres tengan grupos de amigas y amigos, que realicen alguna otra actividad aparte de su trabajo y que siempre estén rodeadas de otras madres, para así comparar el desarrollo de su hijo con respecto al resto. De esta manera pueden prevenir transformarse -producto de la presión y la soledad- en madres sobreprotectoras, omnipotentes y asfixiantes, y alcanzar, tanto ellas como sus hijos, la mutua felicidad.
Es la familia que está compuesta por un sólo miembro de la pareja progenitora, hombre o mujer, y en la que los hijos pierden el contacto con los padres por períodos prolongados de tiempo. La Familia Monoparental es aquella familia formada en la mayoría de los casos por la madre e hijos. Las causas pueden ser varias: muerte del padre, divorcio, abandono, migración a otros países en busca de mejores oportunidades laborales y muchas más.
Algunos datos estadísticos refieren que el divorcio es la causa principal de una Familia Monoparental en un 52% de los casos, lo sigue la causa de la madre soltera en un 37% y la viudez en un 6%.
La vida de la madre Monoparental impone grandes exigencias, por los múltiples papeles que la madre juega en la familia. A sus múltiples obligaciones se suman las que solía tener el padre en la vida cotidiana del hogar, y se agregan una serie de nuevos problemas producto de la ausencia del padre (Niños deprimidos, problemas económicos, contiendas legales, etc.). Es decir, el trabajo de la madre se multiplica y, en muchos casos, sus recursos se reducen a la mitad. Sigue teniendo los mismos niños que cuidar, las mismas peleas que arbitrar, la misma casa que manejar, los mismos servicios que pagar, pero ya no con cuatro sino con dos manos para trabajar y dos ojos para supervisar y con una sóla cabeza y un sólo corazón para pensar e intuir lo que anda bien y lo que anda mal.
Es conveniente además mencionar que hay dos características principales en el perfil de las mujeres que son madres solas que logran educar bien a sus hijos:
  • Son mujeres que logran desarrollar capacidades propias del sexo opuesto, sin por ello perder su femineidad
  • Tienen alta autoestima

A su vez, aquellos jóvenes que crecen en Familia Monoparental desarrollan ciertas características favorables en el plano emocional:
  • Son más flexibles a los cambios de la vida
  • Asumen con mayor madurez las rupturas emocionales
  • Son cautos y realistas en sus propias relaciones sentimentales
  • Son más conscientes del compromiso que amerita una relación y de la responsabilidad y compromisos que tanto hombres como mujeres deben asumir.
Las sociedades reconocen la presencia de un mayor coraje y conciencia de los padres separados.  Incluso la Iglesia católica Romana, que normalmente informa a sus creyentes a evitar o prevenir las ocasiones de los pecados que podría llevar a la monoparentalidad, proporciona apoyo moral y espiritual incondicional una vez que la persona ya sea por viudez o separación o por decición de no abortar, se convierte en padre y madre a la vez.

No está por demás decir que la familia es la base fundamental de la sociedad, que es en la familia en donde los hijos deben llenar las necesidades básicas que son elementales para su crecimiento físico, mental, emocional y espiritual. Entre estas necesidades se identifican el afecto, la seguridad, la disciplina, que son aspectos que las madres y los padres deben tomar en cuenta para hacer de los niños seres independientes, seguros de sí mismos, positivos y alertas ante la vida.
Es una tarea compleja y de mucho cuidado asumir la responsabilidad total de la familia, pero no imposible, con la ayuda de Dios, de su familia más cercana, de buenas amistades, y el amor de sus hijos, usted puede obtener las fuerzas necesarias para sacar adelante la más grande y maravillosa empresa: Su Familia.
Para todas ustedes Madres Solas, Madres que integran una Familia Monoparental, Mujeres Valientes, Heroínas, Ángeles, o como quieran llamarse, este artículo es una pequeña introducción a todo un mundo que es el que se desarrolla dentro del núcleo de la Familia Monoparental. Es un acompañamiento, un espacio, es admiración y respeto que ustedes provocan, (ya sean hombres o mujeres que deciden criar a sus hijos solos y hacerlos personas de bien).... sólo de imaginar el esfuerzo que conlleva sobreponerse, vestirse de fuerzas cada día, muchas veces incluso, llorar con la cabeza en alto, sin esperar recompensa alguna con un sólo fin: luchar y sacar adelante a los que ustedes tanto aman: Sus Hijos!