14 de diciembre de 2010

Paidofilia y pornografia infantil

Antes de comenzar el articulo señalo que soy Independiente políticamente, no tengo aspiraciones políticas, ni nada que se le avecine, tampoco sueño con ser secretaria, ni oficinista, ni  editora. Tampoco tengo deseos de meterme con los últimos acontecimientos acaecidos en la Iglesia ya que soy realmente incapaz de levantar un juicio de valor al respecto, ademas que no me corresponde, pero si creo que es importante saber el significado de la paidofilia y de la pornografia infantil y los diferentes tipo existentes o descritos.

La pornografía infantil consiste en cualquier representación, por cualquier medio, de un niño o niña volucrados en actividades sexuales explícitas, reales o simuladas, o en cualquier representación
de los órganos sexuales de un niño/a con finalidad sexual.

Puede incluir fotografías, negativos, diapositivas, revistas, libros, dibujos, películas, vídeos y archivos o
discos de computadora.
Se consideran normalmente dos tipos de pornografía:

• Imágenes que no son sexualmente explícitas pero que incluyen niños/as desnudos/as y en posturas erotizantes

• Imágenes que sí muestran a niños/as involucrados en actividades sexuales explícitas.

La erótica infantil puede ser definida como: cualquier material, relativo a los niños, que sirve a propósitos

sexuales para un individuo dado. Algunos de los tipos más comunes de la erótica infantil incluyen

dibujos, fantasías escritas, diarios, recuerdos, cartas, libros acerca de niños, libros psicológicos
sobre pedofilia y fotos ordinarias sobre niños. Debe ser evaluada en el contexto en que es encontrada,
usando el buen juicio y el sentido común. La erótica infantil no es tan significativa como la pornografía
infantil, pero puede ser de valor.
Puede ayudar a probar la intención,o bien, ser una fuente de información,para identificar a otros ofensores
o víctimas.

Un pedófilo es una persona quemuestra preferencias sexuales por  los niños/as e intenta satisfacerlas practicando sexo con ellos. Los pedófilos pueden convertirse en explotadores sexuales de la infancia si transforman sus fantasías en actos reales, pero no todos necesariamente realizan ese paso en
un primer momento. Por otra parte, no todos aquellos que explotan sexualmente a niños/as son necesariamente pedófilos. Muchos coleccionistas de pornografía infantil no abusan de los niños y muchos
abusadores de niños no poseen ni coleccionan pornografía infantil. La pornografía infantil puede estar
presente en casos intrafamiliares.
Algunos abusadores de niños, especialmente aquellos que operan en redes de sexo con niños, casi
siempre coleccionan pornografía infantil o erótica infantil. Si un abusador sexual situacional posee
pornografía infantil, usualmente tienefotos de sus propias víctimas.

El término pedofilia significa, en sentido literal, amor a los niños, pero es usado en general para referirse
a la desviación sexual en la que un individuo experimenta deseos anormalmente sexuales hacia
los niños.

La pedofilia es uno de los ocho tipos de desviación sexual -llamadas parafilias- listadas en la cuarta
edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana
de Psiquiatras (1994). Las ocho parafilias son: Exhibicionismo, Froteurismo, Fetichismo, Pedofilia,
Masoquismo sexual, Sadismo Sexual, Trasvestismo Fetichismo y Voyeurismo. Los pedófilos frecuentemente
tienen otras parafilias también. La probabilidad de parafilias múltiples se extiende a los abusadores incestuosos. Muchos hombres que abusan sexualmente de sus propios niños también abusan de otros niños. La investigación sugiere que entre un tercio y la mitad de los hombres que abusan de sus propios niños
abusan de otros niños. La pedofilia puede ser homo o heterosexual. El pedófilo suele ser considerado como un “monstruo que espera en la esquina” dispuesto a capturar a algún niño inocente.

Por tanto, los profesores y los padres advierten a los niños que nunca hablen con desconocidos.
Existen diversos individuos que son pedófilos en su orientación, que se involucran en aventuras de persecución y que van detrás de los niños.
Sin embargo el tipo de expresión pedofílica más común se dá entre parientes, amigos y vecinos.
A menudo el problema surge cuando un adulto se ve privado de la gratificación sexual femenina y dirige
su atención hacia los niños.

El pedófilo puede considerarse impotente o incapaz de conducir conducirse normalmente con mujeres adultas.

Otras veces, su conducta pedofílica puede ser expresada luego de experiencias sexuales frustrantes,
donde su rendimiento lo hizo considerarse incapaz, haciendo que el futuro pedófilo se sienta inferior
como hombre. Los sentimientos inconscientes de hostilidad, resentimiento y reivindicación pueden ser
expresados a través de la conducta pedofílica. El pedófilo elige un objeto sexual inmaduro -un niño proporcionará un amor no amenazante, que no cuestionará en su rendimiento sexual- por su miedo a la
castración y a la agresiva mujer adulta esposa-madre.
Los agresores sexuales pueden dividirse para su mayor comprensión en dos categorías principales:

Agresores circunstanciales. No presentan una verdadera preferencia sexual por los niños/as, pero practican
el sexo con ellos por carecer de límites morales claros y por satisfacer un deseo de experimentar con compañeros sexuales jóvenes.

Algunos agresores también pueden quedar impresionados por situaciones en las que el sexo con
niños/as se presenta como algo extremadamente accesible y normal, como suele ocurrir en muchos
sitios turísticos. Estas circunstancias contribuyen a desinhibir al turista y a que deje de lado sus propias
ideas sobre la edad de consentimiento y la relación entre los niños/as y las actividades sexuales.

La explotación sexual de la infancia pasa entonces a ser considerada por el turista como un
“estilo de vida” en época de vacaciones y puede desarrollar a la larga en él, un patrón de conducta de
personalidad abusadora. Según Kenneth Lanning (experto de la Unidad de Ciencias de la Conducta
del FBI) los miembros de grupos socioeconómicos deprimidos tienden a estar sobre representados
en la categoría de los agresores circunstanciales. Parece que éstos tenderían a contar con bajos
niveles de autoestima que los volvería muy inseguros y los llevaría a intentar compensar su incapacidad
de establecer relaciones gratificantes con otros adultos utilizando el abuso sexual con menores.

Agresores preferenciales. Muestran una preferencia definida y clara por el sexo con niños/as. Los estudios
psicológicos muestran que este tipo de personas presentan un desorden de personalidad (hebefilia)
que les incita a buscar compañeros sexuales inmaduros y vulnerables.

Los agresores preferenciales constituyen una pequeña minoría dentro del grupo de agresores sexuales, pero pueden abusar potencialmente de un gran número de menores. No son un colectivo homogéneo
en su forma de actuar, pero se han identificado tres grandes tipos de conducta:

1. Los seductores que utilizan el afecto, la atención y/o los regalos para atraer a los niños/as.

Son capaces de esperar largos periodos de tiempo mientras seducen a sus víctimas hasta que éstas aceptan el abuso y usan la amenaza y la violencia para evitar que revelen lo sucedido.
tipo de agresores pueden utilizar a menudo la fuerza física para acceder al niño/a, incluido
el secuestro y, en algunos casos, el asesinato posterior.

La pornografía infantil ha cobrado una dimensión de proporciones alarmantes dado su potenciación
por la Internet. Los pedófilos han encontrado altamente facilitado por las nuevas tecnologías el acceso
e intercambio de imágenes y videos propios y ajenos de niños y niñas víctimas de abuso sexual. Los niños
involucrados pueden además estar capturados por redes de prostitución infantil, delito de escasa
llegada a la Justicia, en comparación con otros tipos de delitos sexuales en perjuicio de niños, tales
como el incesto paterno filial y abuso sexual infantil.

Fuente: http://www.csjn.gov.ar/cmfcs/cuadernos/pdf/vol5_1_2007/berliner.pdf

Los paidofilicos no dan tregua y su conducta es aberrante. Las consecuencias a corto, mediano y largo plazo son desastrosas para la salud mental del individuo que padecio un caso de abuso sexual infantil