16 de enero de 2011

Trastorno de ansiedad generalizada

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) 
Los pacientes sufren esta patología desde la infancia hasta la adultez. Es diagnosticado más frecuentemente en mujeres que en varones  (60% vs. 55%). Es más frecuente que el desorden de pánico, la fobia simple, la  esquizofrenia o el trastorno bipolar.
Se piensa que en el TAG existe una reducción en la sensibilidad a los receptores adrenérgicos. También existe una excesiva actividad serotoninérgica en áreas cerebrales como el rafe, el hipotálamo, los ganglios basales y el sistema límbico.
Posee una comorbilidad (asociación de enfermedades) importante con los trastornos del humor y con otros cuadros de ansiedad tales como el trastorno por estres post-traumático, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el ataque de pánico o la fobia social. Entre 25 y el 30% de los pacientes con TAG tienen depresión. A su vez, entre el 20 y 30% de los pacientes con depresión cumplen los criterios diagnósticos de TAG. Está íntimamente relacionado con el abuso del alcohol.
El TAG es un trastorno crónico, donde la severidad de los síntomas fluctúa a lo largo del tiempo. Sin tratamiento específico, es poco probable, que los síntomas remitan en forma espontánea. El 66% de los pacientes con diagnóstico de TAG no reciben tratamiento alguno.
Algunas características de este cuadro
1. Excesiva ansiedad o preocupaciones o aprensiones que ocurren a lo largo de varios días, durantes por lo menos 6 meses, en muchos eventos o actividades (como ser en el trabajo, en el colegio o en la universidad, en las relaciones personales)
2. La persona encuentra difícil controlar estas preocupaciones o la ansiedad
3. La ansiedad está asociada con tres o más (salvo en los niños que sólo basta con uno solo) de los siguientes síntomas:
- Sentirse inquieto o tenso emocionalmente
- Fatigarse o cansarse con facilidad
- Dificultad de concentrarse
- Bloquearse mentalmente
- Irritabilidad
- Tensión muscular
- Trastornos del sueño (dificultad de conciliar el sueño o despertarse varias veces en la noche y no retomarlo, sentir a la mañana como “que no descansó”)
4. La ansiedad o preocupaciones o los síntomas físicos causan malestar marcado y detrimento social, ocupacional, sexual, o en otras áreas
5. Estos problemas NO deben ser provocados por efectos de adicciones a sustancias (p.ej.: a cocaína o anfetaminas) ni al uso de medicaciones ni a otras condiciones médicas (hipertirodismo) ni ser consecuencia de un problema psicótico ni del humor (depresión mayor, enfermedad bipolar)
Sólo un tercio de los pacientes se benefician con terapias cortas. La mayoría de los pacientes deben recibir tratamientos prolongados y la necesidad de continuar con la medicación debe ser evaluada cada seis meses.