5 de febrero de 2011

Síndrome de estres postrauma

Los desastres a menudo son inesperados, repentinos y sobrecogedores. En algunos casos, no hay signos aparentemente visibles de lesión física en las personas, sin embargo puede haber un daño emocional profundo. Es común que las personas que soportaron situaciones traumáticas tengan reacciones emocionales muy fuertes. Entender las respuestas normales a estos sucesos anormales puede ayudarlo a sobrellevar eficazmente sus sentimientos, pensamientos y conductas y ayudarlo mientras se recupera.
¿Qué sucede con las personas después de un desastre u otro suceso traumático?
El choque y la negación son respuestas típicas al terrorismo, los desastres y otras clases de trauma, en especial poco tiempo después del hecho. Tanto el choque como la negación son reacciones de protección normales.
El choque es una alteración repentina y a menudo intensa de su estado emocional, que puede hacer que se sienta pasmado o aturdido. La negación implica no reconocer que ha sucedido algo muy estresante, o no experimentar totalmente la intensidad del suceso. Puede sentirse temporalmente atontado o desconectado de la realidad.
Una vez que pasa el choque inicial, las reacciones varían de una persona a otra. Sin embargo, las siguientes son respuestas normales a un suceso traumático:
  • Los sentimientos se vuelven intensos y a veces impredecibles. Uno puede volverse más irritable de lo habitual, y puede haber cambios radicales y oscilantes en el estado de ánimo. Se puede estar especialmente ansioso o nervioso, o incluso deprimido.
  • Los pensamientos y patrones de conducta se ven afectados por el trauma. Puede tener recuerdos repetidos y vívidos del suceso. Estas escenas retrospectivas pueden ocurrir sin motivo aparente y pueden producir reacciones físicas, como latidos cardíacos veloces o sudoración. Puede tener dificultad para concentrarse o tomar decisiones, o confundirse con más facilidad. Los patrones de sueño y alimentación también pueden verse afectados.
  • Las reacciones emocionales recurrentes son comunes. Los aniversarios del suceso, después de cumplirse un mes o un año, así como los recordatorios, como réplicas de terremoto o los sonidos de sirenas, pueden desencadenar recuerdos tristes de la experiencia traumática. Estas "situaciones desencadenantes" pueden estar acompañadas de temores a que el evento estresante vuelva a repetirse.
  • Las relaciones interpersonales se vuelven a menudo tensas. Es común que existan mayores conflictos, como por ejemplo discusiones más frecuentes con familiares y compañeros de trabajo. Por otro lado, puede volverse retraído y solitario, y evitar actividades habituales.
  • El estrés extremo puede estar acompañado de síntomas físicos. Por ejemplo, dolor de cabeza, náuseas y dolor en el pecho. Estos pueden ser el resultado del trauma, y pueden requerir atención médica. Las condiciones médicas preexistentes pueden empeorar debido al estrés.
¿Cómo responden las personas de manera diferente con el paso del tiempo?
Es importante comprender que no hay un patrón de reacción estándar al estrés extremo provocado por experiencias traumáticas. Algunas personas responden de inmediato, mientras que otras tienen reacciones retrasadas, que toman a veces meses o incluso años en aparecer. Algunas personas tienen efectos adversos durante un largo período, mientras que otras se recuperan bastante rápido.
Las reacciones pueden cambiar con el paso del tiempo. Algunas personas que sufrieron traumas sintieron que inicialmente el suceso les dio fuerzas para ayudarles con el desafío de sobrellevarlos, pero después se sintieron desanimados o deprimidos
Varios factores afectan la cantidad de tiempo necesaria para la recuperación, entre ellos:
  • El grado de intensidad y pérdida. Los sucesos que duran más tiempo y presentan una mayor amenaza, y donde hay víctimas que lamentar o pérdida considerable de la propiedad, suelen demoran más tiempo en resolverse.
  • La capacidad general de una persona para sobrellevar situaciones que suponen desafíos emocionales. A las personas que ya manejaron otras circunstancias estresantes y difíciles puede resultarles más fácil sobrellevar el trauma.
  • Otros sucesos estresantes que antecedieron a la experiencia traumática. Las personas que enfrentan otras situaciones emocionalmente desafiantes, como problemas de salud graves o dificultades relacionadas con la familia, pueden tener reacciones más intensas al nuevo suceso estresante y necesitar más tiempo para recuperarse.

La neurobiología del trastorno por estrés postraumático (TEPT) es similar a la de la depresión mayor, dicen los autores. Sin embargo, agregan, hay diferencias que acentúan la singularidad del TEPT como un síndrome inducido por el estrés distinto de la depresión. Los estudios de esta patología se centraron en los 2 sistemas biológicos con la tradición más rica en las investigaciones asociadas con el estrés; el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y el sistema nervioso autónomo. Aunque la depresión y el TEPT cursan con hiperactividad de los 2 sistemas, el último se distingue por la presencia de niveles de cortisol normales o bajos a pesar de la hipersecreción del factor liberador de corticotropina (CRF). Ya en la guerra civil norteamericana, comentan los expertos, los médicos encontraron que el distrés psicológico persistente, por lo general, sigue al trauma de la guerra. Pronto se comprendió que otras experiencias traumáticas, como desastres naturales o accidentes graves, podían producir síntomas psicológicos similares. Recién en 1980, el TEPT fue incluido entre los trastornos psiquiátricos con la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-III).
El DSM-III lo caracteriza por una tríada de fenómenos que incorpora los síntomas de reexperimentación, evitación e hiperactivación. Los síntomas de reexperimentación incluyen pesadillas, recuerdos recurrentes e intrusos y imágenes retrospectivas del trauma. Los síntomas de evitación comprenden amnesia del trauma y esfuerzos deliberados para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso. Finalmente, entre los síntomas de hiperactivación cabe destacar la dificultad para conciliar o mantener el sueño, estado de hipervigilancia y respuestas de sobresalto exageradas. Algunos individuos manifiestan irritabilidad, ataques de ira o dificultades para concentrarse o ejecutar tareas. En la presente reseña, los autores brindan una actualización de las principales contribuciones a la bibliografía de la neurobiología del TEPT aparecida en el último año.
Neuroconocimiento y neuroanatomía funcional

Muchos síntomas del TEPT representan, al menos en parte, trastornos del proceso neurocognitivo; en particular, los procesos sensoriales y de la memoria parecen estar alterados. Algunos de los métodos utilizados para investigar los trastornos neurocognitivos en este grupo de pacientes incluyen pruebas neuropsicológicas, potenciales evocados sensoriales, electroencefalografía, polisomnografía y varias modalidades de imágenes cerebrales funcionales. Entre ellas, la denominada tomografía computada con emisión de un fotón único (SPECT), tomografía por emisión de positrones (PET) y resonancia magnética funcional (RMf). Las alteraciones en el procesamiento sensorial parecen cumplir un papel destacado en los síntomas de hiperactivación, como las respuestas exageradas de sobresalto. Cabe señalar que el estudio de los potenciales evocados constituyó la herramienta más importante hasta la fecha en el estudio del proceso sensorial en el TEPT. Experiencias previas mostraron anomalías en el componente P300 de los potenciales evocados, que mide el proceso consciente dependiente de la atención de eventos principales y distractivos. Las alteraciones del P300 pueden ser el reflejo de deficiencias en la atención. Por otra parte, la amígdala tiene un papel clave en la consolidación de la significancia emocional de los eventos. Esta región fue fundamental para la comprensión del proceso de miedo condicionado, importante en la fisiopatología del TEPT.
Un estudio en el que se efectuó SPECT, comparó a veteranos de la guerra de Vietnam con pacientes con diagnóstico de TEPT y sin éste; el análisis demostró que sólo el grupo con TEPT exhibió activación de la amígdala izquierda en respuesta a la exposición a ruidos de combate. De las regiones cerebrocorticales, la corteza prefrontal parece cumplir un papel seminal en ciertos componentes de la memoria con un papel contrarregulador en la respuesta al estrés mediante efectos inhibitorios sobre la amígdala. Las alteraciones en la actividad de la corteza prefrontal pueden explicar las deficiencias en la función de la memoria explícita vista con frecuencia en el TEPT. La circunvolución callosa anterior es responsable por el mantenimiento de las costumbres sociales, conducta asociada con el miedo y procesos de atención selectivos. Su disfunción puede, por lo tanto, influir en el fenómeno de reexperimentación propio del TEPT. También involucrada en el proceso del miedo condicionado y en su extinción está la corteza orbitofrontal. Una respuesta de miedo condicionada ocurre cuando un estímulo condicionado es repetido con un estímulo no condicionado. La extinción (pérdida de la respuesta frente al estímulo condicionado) ocurre cuando el estímulo condicionado se muestra sin el estímulo no condicionado acompañante. Debido a que la corteza orbitofrontal es crucial en el proceso de extinción, su disfunción probablemente contribuya a la permanencia del estado de hiperactivación. Finalmente, la corteza motora se activa cuando los pacientes son expuestos a señales traumáticas. Por ello, al parecer, cumple un papel en la fisiopatología del fenómeno de reexperimentación.
Psiconeuroendocrinología

El eje HPA de los pacientes con TEPT se distingue del de los sujetos sanos y de los individuos con depresión. Los pacientes con TEPT, como los depresivos, presentan hipersecreción del CRF. Sin embargo, las similitudes parecen terminar en este punto; en contraste con los depresivos, los sujetos con TEPT presentan niveles de cortisol subnormales a pesar del incremento de CRF. En el TEPT también existe aumento de la actividad del eje hipotalámico-pituitario-tiroideo (HPT), con elevación de las fracciones libres de triiodotironina (T3) y tirosina (T4),
con incrementos de la T3 desproporcionadamente mayores a los
de la T4.
Neurotransmisores

La norepinefrina (NE) es el neurotransmisor involucrado en la respuesta biológica al estrés traumático más extensamente estudiado. La respuesta simpática frente al estrés comprende taquicardia, hipertensión, diaforesis y mareos. Estas medidas fisiológicas están acompañadas por la hipersecreción de NE, con concentraciones elevadas de NE y epinefrina en orina. La hiperactividad noradrenérgica parece influir en el metabolismo de las lipoproteínas, con incremento del colesterol total, triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad y disminución de las lipoproteínas de alta densidad.
Aunque se desconoce el papel que cumple, hay un incremento de las concentraciones de dopamina en la sangre y orina de sujetos con TEPT. El glutamato intensifica el tono NE, y tal vez contribuya a la atrofia del hipocampo asociada con el estrés crónico. La serotonina, el GABA y los opiáceos endógenos son neurotransmisores contrarreguladores que amortiguan la liberación neuronal de NE a nivel del locus coeruleus.
Psiconeuroinmunología

La información limitada en pacientes con TEPT sugiere que las alteraciones del sistema inmunológico pueden ser diferentes a la de los sujetos con depresión. Así, los afectados presentan aumento de los niveles de interleuquina-6, indicativo de activación de la inmunidad humoral. Por otra parte, 2 o 3 estudios realizados en 1999 demostraron activación de la inmunidad celular. Probablemente la relativa hipocortisolemia del trastorno preserve o exagere la actividad inmunológica celular.
Conclusiones

Aunque la información es incompleta, existe evidencia creciente de que la neurobiología del TEPT es distinta a la de otros trastornos mentales. Sin embargo, no hay una distinción clara entre las alteraciones neurobiológicas que son consecuencia directa del trastorno y las que se deben a las adaptaciones homeostásicas frente a la exposición al trauma. Las investigaciones futuras deberán unir esfuerzos para integrar los distintos hallazgos en y entre los numerosos sistemas biológicos.

Resumen objetivo elaborado por el
Comité de Redacción Científica de SIIC

en base al artículo original completo
publicado por la fuente editorial.
Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)
2002