1 de abril de 2011

Modulación Glial de la Neurogénesis y los Mecanismos Patogénicos de las Enfermedades Psiquiátricas



AUTOR
 Dean B, Gray L, Scarr E
Los trastornos del funcionamiento serotoninérgico fueron
considerados durante mucho tiempo uno de los procesos subyacentes en la
aparición de esquizofrenia y trastorno bipolar. No obstante, aún no se ha
establecido el modo en que estos trastornos producen los síntomas psiquiátricos
característicos. Al respecto, resulta de particular interés la asociación entre
la actividad serotoninérgica y la regulación de la proliferación y muerte
celular.
La proteína S100-beta, clave para la regulación serotoninérgica
de la proliferación y muerte celular, es liberada por los astrocitos; este
mecanismo está regulado por el receptor serotoninérgico tipo 1A. Los niveles
elevados de la proteína S100-beta favorecen la apoptosis, en tanto que las
concentraciones bajas estimulan la supervivencia celular. En consecuencia, las
variaciones de los niveles de esta proteína provocadas por los trastornos del
funcionamiento serotoninérgico que presentan los pacientes con esquizofrenia y
trastorno bipolar podrían explicar la presencia de ciertos síntomas
característicos.
La relación entre los cambios del nivel de la proteína
S100-beta y la patogénesis de la esquizofrenia y del trastorno bipolar se ha
afianzado por estudios efectuados en tejidos periféricos. En lo que se refiere
al sistema nervioso central (SNC), se informó que hay aumento de los niveles de
la proteína en el líquido cefalorraquídeo de pacientes esquizofrénicos no
medicados; estos niveles se mantienen elevados durante las primeras 24 semanas
de tratamiento antipsicótico. Además, se ha observado una correlación entre los
niveles de la proteína en sangre y los síntomas negativos. También se notificó
la ausencia de trastornos de los niveles de la proteína en sujetos
esquizofrénicos no medicados y el aumento en aquellos que recibieron
antipsicóticos o que presentaron formas defectuales de la enfermedad. En otro
estudio, se observaron niveles bajos de la proteína en pacientes
esquizofrénicos, independientemente de las características de la enfermedad o
del tratamiento. Por último, se ha hallado una asociación entre el haplotipo de
la proteína S100-beta y la presencia de esquizofrenia. En cuanto a los
trastornos del estado de ánimo, los datos son escasos.
El fundamento para evaluar los niveles de S100-beta en el
tejido cerebral de los sujetos esquizofrénicos y bipolares fue que el aumento de
los niveles favorecería la apoptosis y su disminución estimularía la
supervivencia celular. Los autores refieren que los cambios de los niveles de
S100-beta podrían modificar los niveles de las proteínas reguladoras de la
apoptosis. No obstante, no se demostró la presencia de cambios del nivel de la
proteína antiapoptótica Bcl-2 en las regiones con niveles alterados de
S100-beta. Tampoco se confirmó la existencia de una asociación entre los cambios
de la proteína S100-beta y la modificación de los niveles de las proteínas
reguladoras de la apoptosis en el SNC de los pacientes esquizofrénicos o
bipolares, por lo que se requieren estudios adicionales al respecto.
 
En relación con la GFAP, existen numerosas isoformas en el SNC
humano; de modo que la comparación de los hallazgos que involucren a esta
proteína debe realizarse con precaución. En general, los hallazgos de este
estudio coinciden con datos previos, que señalan la ausencia de modificaciones
de los niveles de GFAP en diversas estructuras cerebrales de los sujetos
esquizofrénicos. Es necesario determinar si hay cambios en los niveles de
determinadas isoformas de esta proteína asociados con la presencia de trastornos
psiquiátricos. Por último, los cambios regionales específicos del nivel de
S100-beta en los pacientes con trastorno bipolar tipo I no se deberían sólo al
efecto del tratamiento previo.