23 de junio de 2011

Porque te convertistes en mi enemigo, si yo nunca te ofendi y me obligastes a defenderme


La violencia psicológica es una forma de maltrato. A diferencia del maltrato físico, este es sutil y más difícil de percibir o detectar. Se manifiesta a través de palabras hirientes, descalificaciones, humillaciones, gritos e insultos.

Si se desvaloriza, se ignora y se atemoriza a una persona a través de actitudes o palabras, estamos hablando de maltrato o violencia psicológica.

Y existe este tipo de violencia en forma “pasiva” cuando el individuo, desde pequeño, no recibe amor y protección necesarios para su edad por parte de sus padres o tutores.

Como consecuencias de este tipo de maltrato y de cualquier otro se ve disminuida la autoestima de la persona y afecta el desarrollo emocional. Estos maltratos, en la mayoría de los casos, conducen a la adicción a las drogas y al alcohol, incluyendo la delincuencia.

En el caso de que el maltrato se dé desde la infancia, existen casos en los cuales el niño logra salir adelante y desarrollarse adecuadamente.

La baja autoestima se manifiesta en todas las personas que sufren de algún tipo de maltrato e incide directamente sobre el rendimiento escolar; hay problemas de identidad y tienen mucha dificultad en el manejo de la agresividad.

En cuanto a las relaciones afectivas, les cuesta mucho construir dichas relaciones debido a la desconfianza que crece con el tiempo dado que el maltrato psicológico usualmente se da durante largo tiempo y luego pasa al maltrato físico. Para este momento se ha destruido la confianza en sí mismo del individuo afectado y el resentimiento ha ido en aumento.

La intención de la violencia psicológica es la de humillar, hacer sentir mal e insegura a una persona, deteriorando su propio valor.

Es importante que los padres recordemos que las relaciones afectivas con los hijos son determinantes en su desarrollo futuro. Si estamos tratando a nuestros hijos con palabras hirientes, gritos o por el contrario, los ignoramos, no le demostramos con caricias y palabras de consuelo lo mucho que los queremos, estamos manifestando un cierto grado de maltrato hacia ellos.

En estudios recientes se ha encontrado que en los hogares con maltrato o violencia psicológica o cualquier otro tipo de violencia, los hijos son 15 veces más propensos a manifestar en su vida adulta algún tipo de maltrato
Fuente: Prensa.com