9 de octubre de 2011

Los peligros de enamorarse por internet


Internet: luces y sombras


Tal y como ya hemos planteado, Internet puede definirse como la red universal que permite a los ordenadores de cualquier parte del mundo comunicarse entre sí e intercambiar cualquier tipo de información, independientemente del formato en el que ésta se recoja: textos, imágenes, sonidos o archivos transferibles de un ordenador a otro. La interactividad va a ser una de sus características más representativas ya que la comunicación se produce en una doble dirección y, en multitud de ocasiones, en tiempo real; los receptores de información también pueden suministrarla.

En la Sociedad de la Información, ésta va a ser un elemento protagonista e Internet su principal medio de transmisión y comunicación a nivel mundial. Este novedoso canal telemático abre un gran número de nuevas posibilidades en todos los aspectos de las relaciones sociales, económicas, políticas, educativas, laborales, personales, sanitarias...

Sin embargo, no hay que olvidar que toda luz tiene su sombra; todo presenta una cara y una cruz. En Internet también hay muchos riesgos que deben tenerse en consideración para poderlos hacer frente.



B) Análisis de los peligros.-


Internet es el espejo de la humanidad de finales de siglo. Este mundo virtual pero real es un fiel reflejo de la sociedad y, por lo tanto, en él nos vamos a encontrar con un heterogéneo abanico de integrantes. La mayoría son decentes, respetables, actúan de buena fe; pero también puede haber alguno desagradable, grosero, con dobles intenciones.

Pese al provecho que pueden obtener los menores en la Red, también pueden ser un blanco fácil por su ingenuidad, confianza, curiosidad y ganas de explorar este nuevo mundo y todas las oportunidades que ofrece.

Para evitar que los niños, por sus especiales características, caigan en manos de gente sin escrúpulos, es necesario que conozcan cuáles son los peligros[26] del mundo on line y así asegurar que sus experiencias ciberespaciales sean alegres, sanas y productivas.

En ulteriores páginas profundizaremos sobre algunos de los riesgos que presenta Internet pero no está de más plasmar aquí, a modo de ejemplo y sin ánimo de exhaustividad, una visión general de todos ellos.

Internet no tiene fronteras, es internacional, global. Es de todos y, al mismo tiempo, no es de nadie. No tiene dueño. No hay ninguna autoridad supranacional que controle lo que ocurre entre redes. Al estar presente en todos los estados debería haber un Ordenamiento Jurídico único para todos ellos, pero...¿quién debe redactarlo? ¿bajo qué criterios?

El principal problema, a la hora de crear un conjunto de normas comunes que sean realmente efectivas para todos los estados, es tratar de armonizar los diferentes modos de entender y regular la realidad social debido a que estos extremos son representación y manifestación de la cultura de cada uno de ellos. Lo que puede considerarse ilícito y, como consecuencia, digno de persecución y sanción en un estado, puede no serlo en otro. Así, la norma que condenara tal hecho sería inútil por disfuncional, ya que no sería cumplida por quienes lo consideraran lícito según su normativa interna.

El problema de la inexistencia de una normativa internacional es precisamente la posible creación de “paraísos” en los que nada sea ilícito, donde sea posible delinquir sin ningún tipo de control ni fiscalización. Esta situación provoca una inseguridad jurídica sobre el alcance del control que los estados pueden realizar sobre los servicios procedentes de otros.

En la práctica, cada país regula la utilización de los medios telemáticos en función de su propia tradición jurídica, su cultura y sus Principios Generales del Derecho. De todos modos, se trata de una labor todavía inmadura e insuficientemente legislada que deberá ir desarrollándose paulatinamente para estar en consonancia con la realidad social y los problemas que en ella se plantean como consecuencia de todos estos riesgos cibernéticos.

Es necesario crear un marco que garantice la libre circulación de los servicios de la Sociedad de la Información dentro del ámbito comunitario[27]. La presencia de contenidos ilícitos y nocivos en Internet tiene consecuencias directas en el funcionamiento del mercado único. Los estados miembros deben regular los nuevos servicios para no entorpecer la libre circulación de los mismos ni provocar una fragmentación del mercado interior.

En este sentido, la Unión Europea está realizando proyectos para lograr la mayor armonización posible entre las normas de los estados miembros relacionadas con el Derecho Informático. En el contexto comunitario, dicha armonización resulta relativamente fácil por el grado de integración en el que nos encontramos.

Las TIC facilitan la instalación de cámaras de vigilancia en circuitos cerrados e instalaciones públicas. Mediante Internet, estas cámaras pueden colocarse incluso en lugares privados creando una angustiosa sensación de vigilarlo todo. La videovigilancia está propiciando que la “Sociedad de la Vigilancia” se acelere y pueda ser una realidad a corto plazo.[28]

Si bien es cierto que los usuarios de Internet pueden acceder fácilmente a gran cantidad de variada información, también hay que preguntarse si hay alguien que garantice la veracidad, calidad, integridad, exactitud y legalidad de tales contenidos.[29]

Los nuevos medios tecnológicos pueden ser utilizados para manipular los contenidos que circulan a través de la Red. No hay ningún límite ni control sobre la información a la que accede el usuario. Es muy posible que haya contenidos erróneos, falsos, malintencionados, ofensivos, que traten de manipular a las masas, etc. pero son muy difíciles de controlar.

La mayoría no suelen presentar problemas pero hay otros casos en los que la información ofrecida no es adecuada para determinados públicos o edades. Quizá en este sentido corran más peligro los adolescentes que los niños. Los más pequeños suelen navegar con sus padres mientras que los “teens”[30] poseen mayor capacidad de iniciativa, participación, se manejan con soltura y, generalmente, no admiten el asesoramiento de sus padres o de otras personas mayores.

El problema es que los menores están expuestos a material que puede ser inapropiado para ellos por su alto contenido violento, racista, pornográfico o discriminatorio que, en ocasiones, puede llegar a ser delictivo. A veces, estos contenidos están destinados a adultos, pero resultan fácilmente accesibles a cualquiera.

Los menores pueden llegar a páginas web de contenido poco deseable para ellos sin buscarlas durante el tiempo que están navegando por Internet. Por ejemplo mediante la recepción de spams[31] y banners[32] con publicidad sobre algún tema problemático (generalmente relacionado con el sexo). El menor los abre sin ninguna malicia ni intención concreta, ignorante del daño que pueden ocasionarle.

Otras veces los creadores de estos tipos de páginas web introducen metatags[33] engañosos para que éstas aparezcan durante una búsqueda totalmente inofensiva que nada tiene que ver con el contenido que aparece en pantalla.

Como ya hemos apuntado, Internet no tiene ninguna autoridad que establezca un código al que deban someterse todos los usuarios. Por eso se plantea la siguiente cuestión: ¿es posible la censura o debe prevalecer la libertad de expresión en todos los casos, especialmente en aquellos supuestos en los que los destinatarios de ciertos tipos de contenidos son los más pequeños? Toda esta problemática en torno a los contenidos inapropiados y a los posibles medios para no acceder a ellos los analizaremos más adelante con minuciosidad; de hecho, se trata del tema principal de este trabajo.

Se puede hacer una lectura negativa del anonimato[34] que ofrece la navegación por Internet. No hay posibilidad de saber quién es el autor de determinadas páginas web, quién es el remitente de correos electrónicos u otros envíos, con quién se está realmente hablando en un chat.

Este anonimato, junto a la inexistencia de una regulación uniforme para todos los países usuarios de esta tecnología, favorece la aparición de nuevos medios para delinquir, que no excluyen ni eliminan los modos tradicionales. La identificación del culpable es una tarea bastante complicada[35].

La Red se puede utilizar como medio para la comisión de delitos, por ejemplo: la difusión de ideas xenófobas, terroristas; tráfico de prostitución infantil; fraudes, timos y desfalcos económicos al contratar bienes y/o servicios; injurias, calumnias, etc.

Por otro lado, los medios tecnológicos digitales permiten reproducciones perfectas de los originales. Estas copias, en algunos supuestos, constituyen una vulneración de los Derechos de Autor de los programas, imágenes, textos, contenidos culturales o artísticos que están en Internet.

Todos los aspectos relativos a los delitos informáticos se desarrollarán en el capítulo correspondiente. Entonces veremos cómo éstos pueden tener mucho que ver con los menores de edad, quienes pueden ser tanto sujetos activos como pasivos de estas acciones ilícitas.

En Internet peligran los Derechos de Propiedad Intelectual[36]. Cuando un menor (sobre todo un adolescente) crea una página web, debe tener claros cuáles son sus derechos como autor de la misma. Posteriormente, estudiaremos el contenido de estos derechos y cómo pueden ejercerlos.

Un peligro de Internet, como máximo representante de la globalización en nuestros días, es la desaparición de la identidad de cada país. Este hecho no es muy probable que suceda ni a corto ni a medio plazo, pero hay que verlo como algo factible si dicha globalización unifica los modos de actuar de los diferentes estados. Por otro lado, ¿hasta qué punto esta globalización unifica la situación de los diferentes estados? ¿No son las nuevas tecnologías un elemento que va a abrir cada vez más la brecha norte-sur?

Otro de los riesgos que pueden derivarse de la Red es la posibilidad de quedarse enganchado, de convertirse en un adicto a Internet[37].

Algunos psicólogos hablan ya de “ los yonkis de Internet” para referirse a las personas que se pasan días enteros frente a la pantalla del ordenador sin relacionarse con ningún otro ser humano. Mucha gente no navega para obtener información sino para evadirse y huir de sus propios problemas. Muchas veces es difícil detectar una adicción porque ¿ cuál es la frontera entre el enganche y el ocio?

K. S. Young, Dra. de la Universidad de Pittsburg, dice que los síntomas de esta nueva adicción son muy parecidos a los que sufren los jugadores empedernidos: ansiedad, insomnio, irritabilidad, inestabilidad emocional, incomunicación, insociabilidad o pérdida absoluta de control.

Dentro de la propia Red hay páginas[38] que informan sobre este nuevo tipo de adicción explicando las posibles causas y consecuencias, los síntomas... Así mismo, se pueden encontrar sitios de “desintoxicación virtual” donde analizan las causas que produjeron el enganche, ayudan a la gente a superar su adicción y procuran que ésta no se vuelva a repetir.

Los padres o las personas responsables de un menor deben tener en cuenta este riesgo cuando intenten usar Internet para llenar el tiempo que ellos no pueden dedicarle. Deben convencerse de que los ordenadores, el vídeo, la televisión no son “canguros virtuales”. No deben escudarse en las ventajas que ofrece la Red ni únicamente ver sus peligros según sus intereses, sin parase a considerar las necesidades de los niños.

Comentaremos durante el desarrollo de este trabajo la actitud deseable que deben adoptar los padres ante la relación surgida entre los menores y las nuevas tecnologías, representadas por Internet. Además, cabe mencionar aquí alguno de los sitios web dirigidos a adultos con menores a su cargo donde se les indica qué deben hacer para proteger a los niños de los peligros de la Red y para que puedan navegar tranquilamente por este nuevo mundo. Así, son interesantes las siguientes visitas: Cyberpatrol´s Route, Kid´s Domain, Safe and Sound, Guardianet, X-Sop, Sos Kid Proof, Jump Start for Parents[39].

No hay que olvidar que las personas somos seres sociales que necesitamos relacionarnos con los demás. Hay que tener cuidado con el aislamiento al que puede llevarnos Internet. Aunque en el ciberespacio encontramos un reflejo del mundo real, no debemos perder contacto con la verdadera realidad, no debemos restringirnos al mundo virtual. En ese caso pasaríamos a ser seres antisociales.

Noam Chomsky apunta que, en Internet, “el tipo de comunicación es muy superficial. Los jóvenes tienen que aprender a relacionarse con los demás seres humanos. Esto implica estar cara a cara con la gente. [...] Cuando los jóvenes se cuelgan de Internet están participando en mundos imaginarios, donde se relacionan con gente imaginaria. Internet es peligrosa, especialmente para los adolescentes, porque crea la ilusión de que está en contacto con la gente. Pero en realidad, uno está completamente aislado. Los adolescentes tienen más contacto con personas virtuales que con personas reales y ésto supone un grave riesgo”[40]

Ante este peligro, hay que tener especial cuidado con los más pequeños. La personalidad de un individuo depende en gran medida del modo en el que se desarrolló su infancia. Si se permite que un menor pase mucho tiempo delante del ordenador se corre el riesgo de que en el futuro sufra, independientemente de las posibles secuelas físicas, dificultades de socialización o problemas para relacionarse con los demás.

Respecto a los juegos que ofrece Internet, también hay que ser cautos. En la Red, hay juegos de todo tipo desde los más educativos hasta los que basan su entretenimiento en fomentar la violencia, la discriminación, la intolerancia y otra serie de valores que distan bastante de los principios que deben regir en un Estado Social y Democrático de Derecho.

Un claro ejemplo de estos programas son los denominados “Juegos de Rol” en los que los usuarios reciben puntos por cada persona que maten, por cada chica que violen, etc. y a los cuales los menores pueden acceder sin ninguna dificultad.[41]

Amnistía Internacional ha denunciado la existencia de todos estos tipos de juegos que fomentan la tortura entre los niños en un informe titulado: “Haz clic y tortura: videojuegos, tortura y violación de Derechos Humanos”[42]. La organización aconseja a los padres que hagan un consumo responsable de estos productos y que sepan lo que contienen cuando los compran para sus hijos; al mismo tiempo que demanda a los productores de los programas que especifiquen su idoneidad según edades.

La gran aportación que supone en los centros educativos y en los métodos de enseñanza las nuevas tecnologías tiene uno de sus contrapuntos precisamente en las facilidades que presentan. Por ejemplo la existencia de un corrector ortográfico fomenta la pereza y comodidad de los menores a la hora de esforzarse en aprender estas normas lingüísticas (quizá dentro de unos años este hecho no nos importe, tal y como ha sucedido con la calculadora). Se están acostumbrando a demasiadas facilidades, a que se les dé todo hecho, a no proponer ideas nuevas, a no pensar soluciones. ¿ Es realmente un buen sistema pedagógico aquél que no hace discurrir al alumno?

Por otro lado, la posibilidad de acceder a Internet durante una clase les distrae de las explicaciones, con la posibilidad añadida de toparse con todos los riesgos existentes en la Red que estamos comentando.

Uno de los servicios más concurridos por los usuarios, en general, y por los menores, en particular, son los chat. Estos lugares cibernéticos permiten entablar conversaciones en tiempo real con diferentes personas de todo el mundo. Hay muchos tipos de chat en función de los temas, del número de individuos que intervienen, etc. En algunos de ellos hay monitores o moderadores de las discusiones o debates que surgen de conversaciones que comenzaron de modo distendido e informal. Hay gente que empieza relaciones amistosas o sentimentales a raíz de un chat. Es cierto que la mayoría de gente es sincera, que no busca problemas; pero también lo es el hecho de que los chats son el medio que utilizan algunos para explotar y/o aprovecharse de otros; por ejemplo, suele ser la vía más utilizada por los pedófilos para encontrar víctimas.

Una de las principales fuentes de este riesgo o problema es el anonimato anteriormente comentado porque no permite saber con quién se está hablando, quién es el interlocutor que se encuentra al otro lado. Por eso, hay que ser prudente y no decir cosas que no se dirían en público. No todo el mundo es quién dice ser. No es necesario decir toda la verdad ni quedar personalmente con nadie.

En estos salones virtuales es donde más información sobre nosotros mismos podemos dar incluso sin darnos cuenta. Hay que tener especial cuidado con los datos que aportamos porque no sabemos qué utilidad les van a dar los que los conocen. La información ha pasado a ser un activo fundamental, un elemento que será muy apreciado y cotizado a partir de este siglo entrante.

La intromisión en la privacidad[43] de las personas es una de las lacras principales de Internet. Hay webs que demandan al usuario información sobre sí mismo para poder acceder a su contenido. Cuando se introduce en cualquier lugar de Internet información de carácter personal, se pierde parte de la privacidad individual, ya que esos datos serán introducidos en alguna base de datos para ser probablemente utilizados con posterioridad, por ejemplo para realizar publicidad individualizada.

Ya que Internet es quién ofrece la posibilidad del anonimato, hay que aprovecharlo y evitar facilitar datos de carácter personal. Se puede utilizar un nombre que impida la identificación del usuario, sobre todo en el contexto de los chat[44] por todo lo anteriormente expuesto.

Tras este rápido recorrido por algunos de los problemas y riesgos que plantea Internet, se hace patente la necesidad de garantizar a sus usuarios un alto grado de protección. Esta protección deberá dirigirse especialmente a los menores de edad. Cualquier adulto en la Red puede tener la experiencia o perspicacia suficiente a la hora de detectar un posible riesgo y salir airoso de él. En cambio, la inocencia, vulnerabilidad y desconocimiento de los menores pueden llevarles a una situación de desprotección.

Aunque todavía quede mucho por hacer, la sociedad cada vez está más convencida de la necesidad de esta especial protección. Tal y como consta a continuación, esta mentalidad y modo de actuar se va a ir plasmando en diferentes textos tanto internacionales como comunitarios o nacionales. La Comunidad Internacional siempre ha dado importancia a los Derechos de la Infancia y las medidas de protección específicas que deben adoptarse, siempre y cuando aparece un menor en escena.

En estos momentos, los trabajos se centran en adaptar toda esa política de actuación al campo de la nueva sociedad que viene de la mano del nuevo siglo.






Ribas Alejandro, J. “Internet: Responsabilidades legales”.Revista Iberoamericana de Derecho Informático. Ed. UNED-Centro Regional de Extremadura. Mérida, 1999.

[13]Carrascosa López, V. “La Regulación Jurídica del fenómeno Informático”. Revista Iberoamericana de Derecho Informático. Ed. UNED-Centro Regional de Extremadura. Mérida, 1999.

[14]Con las vidoecámaras instaladas en la Red, el turismo cibernético es ya una realidad.

[15]Revista tecnológik@. 4-Enero-2001

[16]www.educalia.org (28-Abril-2001)

[17]El Correo. 21-Enero-2001. Pág. 66.


[19] Caro Gil, R. “Internet: Aspectos ético-sociales”. II. Jornadas de Informática y Sociedad. Editado por el Dpto. Lenguajes y Sistemas Informáticos e Ingeniería de Software. Facultad de Informática. Universidad Pontificia Salamanca. Madrid, 1998. Pág. 233 y ss.

[20] Rodríguez Baena, L. “Cultura en la Red” y Llacer, P. “La urgencia de una ética en las Autopistas de la información”. II. Jornadas de Informática y Sociedad. Editado por el Dpto. Lenguajes y Sistemas Informáticos e Ingeniería de Software. Facultad de Informática. Universidad Pontificia Salamanca. Madrid, 1998. Pág. 329 y ss, y 211 y ss, respectivamente.

[21] Ribagorda, A. “Cibercultura, Cibereducación y Ciberarte: Los pilares de la nueva era digital”, II. Jornadas de Informática y Sociedad. Editado por el Dpto. Lenguajes y Sistemas Informáticos e Ingeniería de Software. Facultad de Informática. Universidad Pontificia Salamanca. Madrid, 1998. Pág. 353 y ss.

[22] Carrascosa López, V. “La Regulación Jurídica del fenómeno Informático”, Revista Iberoameicana de Derecho Informático. Ed. UNED-Centro Regional de Extremadura. Mérida, 1999.




http://www.pntic.mec.es (3-Marzo-2001)


[26] Carrascosa López, V. “La Regulación Jurídica del fenómeno informático”, Revista Iberoamericana de Derecho Informático. Ed. UNED-Centro Regional de Extremadura. Mérida, 1999.

[27] Internet se ha convertido en un elemento fundamental para lograr la definitiva implantación de las cuatro libertades comunitarias enunciadas en el Tratado de Maastricht: libre circulación de mercancías, personas, capitales y servicios.

[28] Joyanes Aguilar, L. “El nuevo paradigma del Tercer Milenio”. II. Jornadas de Informática y Sociedad. Editado por el Dpto. Lenguajes y Sistemas Informáticos e Ingeniería de Software. Facultad de Informática. Universidad Pontificia Salamanca. Madrid, 1998. Pág. 242 y ss.

[29] Ribas Alejandro, J. “Internet: Responsabilidades Legales”,Revista Iberoamericana de Derecho Informático. Ed. UNED-Centro Regional de Extremadura. Mérida, 1999.



[30] Voz anglosajona que hace referencia a las personas entre trece y diecinueve años. Aquí, lo identificamos con los adolescentes entre trece y diecisiete años.

[31] Los spams son correos electrónicos masivamente enviados que aparecen en la bandeja de entrada.

[32] Los banners son las cuñas publicitarias, generalmente rectangulares y llamativas, colocadas en la parte superior de una página web que tienen enlace directo con el sitio del producto o servicio anunciado.

[33] Los metatags son unos criterios que el creador de una web introduce en su parte superior y que determinan ante qué identificadores de búsqueda aparecerá dicha página.


[35] Ribas Alejandro, J. “Internet: Responsabilidades Legales”, Revista Iberoamericana de Derecho Informático. Ed. UNED-Centro Regional de Extremadura. Mérida, 1999.


[37]“Caer en las redes”. Revista Zaguán, nº2. 1996. Págs.18-19.



[40] El País, 3 de Noviembre de 1998.

[41] Basta con indicar “juego de rol” en cualquier buscador.

[42] El Correo, 28-Diciembre-2000