19 de noviembre de 2011

Enfermedad de Fabry


La enfermedad de Fabry es una rara enfermedad con herencia recesiva ligada al cromosoma X (locus Xq 22.1). Resulta de un déficit de actividad de la enzima lisosomal α-galactosidasa A, lo que da lugar al depósito de glicoesfingolípidos (globotriaosilceramida o ceramidatrihexósido) en los diferentes órganos de la economía. Como consecuencia del depósito tisular masivo, muchos pacientes fallecen entre la cuarta y la quinta décadas de la vida debido a complicaciones renales, cardíacas o cerebrovasculares. En aquellos casos que llegan a la insuficiencia renal terminal, la diálisis y el trasplante renal pueden prolongar la vida del enfermo, pero no detienen la progresión de la enfermedad en otros órganos.

Mientras que en algunos receptores de un trasplante renal se comunicaron mejorías clínicas, bioquímicas o ambas, en otros pacientes no se pudieron constatar efectos bioquímicos. Aunque el trasplante renal no representa una fuente de aporte

enzimático sistémico, que evite el acúmulo de glicoesfingolípidos en los tejidos y la progresión de la enfermedad, sí permite la excreción de grandes cantidades de ceramida y la disminución de sus niveles circulantes. Por otra parte, aunque existe alguna evidencia de recurrencia precoz del acúmulo de ceramida en el riñón trasplantado, en otros casos no se encontraron depósitos apreciables después de varios años de supervivencia del injerto.

Las nuevas terapias ofrecen la esperanza de tratar la enfermedad de Fabry precozmente, dirigiéndose al defecto metabólico subyacente, y previniendo o frenando las complicaciones a largo plazo de la enfermedad. De todos los tratamientos emergentes sólo la terapia sustitutiva enzimática ha alcanzado el estadio de ensayos clínicos. La disponibilidad de estos nuevos tratamientos hace que el diagnóstico precoz adquiera hoy nueva importancia. Las perspectivas que se abren con ello cambiarán, sin duda, el abordaje de esta enfermedad desde el punto de vista de los nefrólogos Pese a que los síntomas de la enfermedad de Fabry se manifiestan casi siempre en los hombres afectados, las mujeres también pueden padecer alguno o todos. Quizá, los síntomas de las mujeres no resulten tan graves y tiendan a manifestarse a edades más avanzadas que las de los hombres.



Síntomas:



Dolor

Uno de los primeros síntomas, que puede incluso aparecer en la infancia, es una sensación dolorosa de ardor en las manos y en los pies, llamada acroparestesias. El dolor puede resultar intenso y empeorar con el ejercicio, el estrés, las enfermedades intercurrentes y los cambios de temperatura. Sin embargo, como el dolor se asocia a tantas enfermedades, al principio puede diagnosticarse erróneamente.



Estómago y sistema gastrointestinal

Los primeros síntomas de la enfermedad de Fabry pueden consistir en retortijones abdominales, deposiciones frecuentes después de comer, diarrea y náuseas.



Lesiones cutáneas

Un signo frecuente es una erupción eritematosa y no dolorosa, conocida como angioqueratoma, que suele aparecer en la región comprendida entre el ombligo y las rodillas pero también en cualquier otro lugar del cuerpo, como los labios, la lengua, las manos y los dedos del pie. A veces afecta a una pequeña porción del cuerpo o bien afecta a una superficie mayor (véanse los ejemplos que siguen).

Las personas con la enfermedad de Fabry pueden también experimentar hipohidrosis o anhidrosis, que es la disminución o falta completa de sudor. Así se explica la mayor sensibilidad al calor y la dificultad para afrontar el ejercicio físico. En cambio, otras personas sudan en exceso (hiperhidrosis).



Ojos



La capa superficial del ojo (córnea) puede parecer anómala cuando un óptico o un oculista (oftalmólogo) la explora con un equipo especial. Este aspecto, conocido como córnea verticillata, no afecta a la visión pero puede empeorar con el tiempo. Se da en el 75% de los pacientes de Fabry y puede constituir un indicador fidedigno de esta enfermedad.



Oídos



La enfermedad de Fabry puede alterar la audición y algunos pacientes notan un zumbido en los oídos que se conoce como acúfenos. La mayoría de los pacientes sufre cierta pérdida de audición en algún momento, bien de manera progresiva, bien de manera brusca.



Riñones



El depósito creciente de Gb3 puede ocasionar problemas en los riñones y más del 80% de las personas con enfermedad de Fabry experimenta cierta reducción de la función renal.5 En ocasiones, se elimina una cantidad anormal de proteínas en la orina (proteinuria). Los hombres con la enfermedad de Fabry sufren problemas frecuentes de riñón pero las mujeres no suelen padecer trastornos graves. Los problemas renales graves causan, a veces, una insuficiencia renal que precisa diálisis o trasplante.



Corazón



Las anomalías cardíacas consisten en cambios en el tamaño del corazón (aumento de tamaño del ventrículo izquierdo), latidos cardíacos irregulares e incompetencia de las válvulas cardíacas. Estos problemas acentúan el riesgo de complicaciones cardíacas futuras.



Cerebro y sistema nervioso



El exceso de Gb3 puede alterar el flujo sanguíneo normal cerebral, generando mareos y, en algunos casos, ictus (infarto cerebral).