1 de septiembre de 2012

Todo por un divorcio


 
Investigando sobre el divorcio, me encontré una nota que me sorprendió sobre manera, no lo puedo negar. He leído sobre: divorcios millonarios,  suicidio posterior a un divorcio, extorciones, como se utilizan a los propios hijos para hacerle la vida miserable a los otros, engaños frustraciones y asesinatos. Pero estas nota de prensa con lo acontecido a Zara esta fuera de cualquier raciocinio humano, lógica, juicio, cordura o sensatez. Las personas durante un divorcio pueden engañar, manipular, mentir y hasta enredar hasta el propio cura de la iglesia … todo por un divorcio.

A continuación les dejo el caso de Zara: 

No conocemos su nombre real y no podemos tener imágenes de ella porque tiene miedo. Pide que la llamemos Zara. Zara está sentenciada a muerte en Oriente Próximo por pedir en Inglaterra el divorcio de su esposo.

 Años antes se había casado con él, enamorada y desobedeciendo las órdenes de su familia. Durante el matrimonio, el marido la amenazaba con armas blancas, y la violó en numerosas ocasiones. Por motivos de trabajo la obligó a trasladarse con él a Gran Bretaña y allí cometió ella el crimen que podría costarle la vida: solicitar el divorcio.

 El marido aceptó con la condición de volver a Oriente Próximo a aclarar al situación ante la familia. Lo que encontró Zara allí fue un auténtico juicio, un juicio sin posibilidad de defensa.  Fue sometida a un juicio familiar en el que que Zara debió enfrentarse sola frente a 60 o 70 personas que la insultaron delante de sus hijos. Se la acusaba de romper la familia, de engañar a su esposo, de destruir el honor de dos familias.

 Podría pensarse que Zara y su esposo son unos inmigrantes sometidos a los avatares de la pobreza, la incultura y las supersticiones pero no es así: el esposo de Zara era un médico reconocido que, simplemente, no podía soportar la idea de que “su” esposa hubiera conocido a otro hombre.

 Ella, adaptada a las costumbres occidentales no quería ser infiel a su esposo, sino ser libre para rehacer su vida. Durante el juicio familiar, tras agresiones e insultos delante de sus propios hijos, Zara escuchó la solución que la familia había decidido para el honor de su hijo, era una orden para el padre de Zara: “Si eres hombre, lávate esa vergüenza. Si eres hombre, mata a tu hija”.

 La familia de Zara, aun consciente de la inocencia de su hija está obligada a cumplir la condena para no hacer recaer el deshonor sobre ella. Si su padre no la mata, lo hará algún otro familiar.

 Ahora, lleva cinco años escondida, alejada de sus hijos y sin saber si mañana se ejecutará su sentencia.