21 de mayo de 2013

Trastornos de alimentación


Trastornos Alimentarios

Como ocurre con muchas de las cosas tan importantes como es alimentarse, los seres humanos han desarrollado varios trastornos de la alimentación. Uno es llamado bulimia nerviosa, y consiste en un patrón de “atracones”  y “purgas”  -- periodos de incluso sobreingesta extrema seguidos de periodos de vómitos o uso de laxantes.

Etimológicamente el vocablo bulimia significa “hambre desmesurada”, es decir, son episodios caracterizados por una necesidad imperiosa, irrefrenable, de ingerir grandes cantidades de comida, generalmente de elevado contenido calórico.

Como consecuencia la persona se ve invadida por fuertes sentimientos de autorrepulsa y culpa. Necesita mitigar esos sentimientos mediante el vómito o la ingesta de laxantes.

Es un trastorno difícil de detectar por la imagen corporal, ya que no tiene una imagen definida asociada.

La característica principal de estas pacientes es su pérdida de control sobre su comportamiento alimentario. Se sienten impotentes ante el impulso irrefrenable de comer y suelen terminar el atracón por dolor abdominal y/o grandes sentimientos de culpabilidad.

Los atracones se llevan siempre a cabo con el máximo secreto, teniendo cuidado en no ser descubiertas.

Hay dos subtipos de bulimia:

•Las que se purgan: inducen el vómito, usan laxantes o diuréticos. Son personas obsesionadas por su peso, tienen un grado de distorsión de la imagen corporal, un deseo de estar delgadas, patrones alimentarios anómalos y psicopatología (sobre todo depresión y obsesiones).

•Las que no se purgan: no recurren tanto a laxantes y diuréticos, no se inducen tan a menudo el vómito y están menos obsesionadas con el cuerpo.

En la bulimia es frecuente la ansiedad, la depresión y la irritabilidad, así como ideación suicida, sobre todo agudizada por los episodios bulímicos.

Estas personas sufren una amplia gama de complicaciones físicas: tales como disminución de los niveles de potasio, hipertrofia de la glándula parótida, hipocalemia, infecciones urinarias, arritmias cardiacas, crisis tetánica (rigidez muscular), parestesia periférica y crisis epilépticas, y a largo plazo, daño renal e irregularidades menstruales.

Pueden presentar callosidad en el dorso de la mano (signo de Russell) producido por el roce continuo de los incisivos superiores al provocarse el vómito.

El tratamiento necesita un seguimiento estricto y controlado por psicólogos, médicos y nutricionistas y al igual que en la anorexia. Los familiares deben llevar un control riguroso de que el sujeto con bulimia no entre al baño para inducirse el vómito.

La anorexia nerviosa es otro trastorno de la alimentación que implica la dieta hasta la inanición. La norma general es que se considera a una persona seriamente baja de peso si está un 15 % por debajo de su peso ideal. Las personas con anorexia a menudo vomitan o usan laxantes, al igual que los bulímicos. Tienen un miedo intenso a estar gordas y están obsesionadas con estar delgadas. A menudo tienen una imagen corporal distorsionada, lo cual significa que cuando se miran al espejo, tienden a ver a alguien con sobrepeso, cuando otros las ven como esqueletos andantes. Las personas anoréxicas a menudo vienen de familias muy competitivas y demandantes, y a menudo son perfeccionistas con una gran necesidad de controlar todos los aspectos de sus vidas.

Fisiológicamente, la anorexia ha sido relacionada con niveles anormales del neurotransmisor serotonina, el cual está implicado en la regulación de la ingesta. La investigación con gemelos sugiere que puede haber un aspecto genético en la anorexia también.

La mayoría de las personas anoréxicas y bulímicas son mujeres jóvenes, incluyendo entre un 1 y 4 % de chicas de instituto y universidad. Parece que hay aspectos fisiológicos de la adolescencia femenina contribuyendo al problema, pero podemos darnos cuenta de que el 10 % de los adolescentes con anorexia son chicos. Pero buena parte de estos trastornos son probablemente sociales: En nuestra sociedad, los estándares de belleza tienden a enfatizar la delgadez, y las mujeres en particular tienden a ser juzgadas en base a su belleza, algunas veces hasta la exclusión de todo lo demás. Ciertamente, si te fijas en muchas revistas para mujeres jóvenes, o anuncios dirigidos a ellas, podrías pensar que la belleza lo es todo, y que la grasa es el beso de la muerte para la autoestima.

Es interesante notar que, mientras que la mujer americana media mide 1’62 Metros y pesa unos 64 kg., las medidas de una modelo media son de 1’75 Metros y un peso de 50 Kg. Si Barbie, ese ideal de belleza femenina de la infancia, fuera a tamaño real, sus medidas serian de 36-18-33.

Es interesante que las culturas con estándares de belleza que tienen más respeto por la personalidad de la mujer o otros rasgos, y las culturas que aprecian a las mujeres más pesadas, tienen bastantes menos problemas con la bulimia o la anorexia.

 

Obesidad

A pesar de todo el sufrimiento del que es responsable la anorexia y bulimia, hay otro desorden de la alimentación que causa más aun: La obesidad. Por lo general se te considera obeso si tiene un 35 % por encima de tu peso ideal. Siguiendo esa regla, un 21 % de los americanos son obesos. Los europeos y otros con poblaciones más delgadas no deben regodearse mucho de este hecho, de cualquier modo: Esta tendencia es realmente global.

Fisiológicamente, la obesidad está fuertemente asociada con enfermedades como la diabetes, alta presión sanguínea, enfermedades cardiacas y algunos cánceres. De hecho, la obesidad está asociada con el mismo porcentaje de muertes por cáncer – 30 % -- que el hábito de fumar. Psicológicamente, el peaje es también alto, y la obesidad está asociada con la depresión. Incluso sociológicamente, la gente obesa se enfrenta a una considerable discriminación, desde las burlas infantiles hasta la negación de empleo en los adultos. Y al contrario que otros tipos de discriminación, esta es realmente considerada culpa de la persona gorda.

La genética es una causa principal de la obesidad, y en entre el 40 y 70 % de la variación en el peso corporal parece ser genético. Nuestros antecesores que nos transmitieron estos genes no se volvieron gordos, principalmente porque no tenían tanta comida disponible como nosotros, y porque tenían que trabajar duro y andar más para hacerlo.

Pero el aprendizaje es también un factor importante, incluyendo los patrones de alimentación en la niñez y un estilo de vida sedentario. Nuestra cultura no ayuda en nada, en la que nuestra industria de comidas y snacks gasta millones de dólares cada año en animarnos (incluyendo a los niños) a comer comidas grasientas y azucaradas. A menudo las mismas compañías ganan millones de dólares vendiéndonos programas y productos para la pérdida de peso.

La mayoría de la gente intenta enfrentarse a la obesidad con la dieta. De hecho el 80 % de todas las mujeres americanas hacen dieta, y el 25 % de los hombres. El 50 % de las chicas menores de 18 años también la hacen. Desafortunadamente, a pesar de que las dietas funcionan a corto plazo y por pequeñas cantidades, a menudo fallan a largo plazo para la gente que esta realmente obesa.

Hacer dieta e convierte en algo incluso más difícil por la forma en que funciona el valor de referencia: Cuando haces dieta, tu cuerpo piensa que estas hambriento, y reajusta el metabolismo para ser más eficiente, por lo que te causa la necesidad de menos comida para mantener tu cuerpo, y hace incluso más difícil perder peso. A pesar de que necesitas comer más de lo que quemas para hacerte gordo, una vez que estas gordo no necesitas comer mucho en absoluto.

Dieta y ejercicio es, por supuesto, la única esperanza, pero la tasa de fracaso es tan grande – 95 % - que los médicos a menudo se centran en tratar las enfermedades que resultan de la obesidad más que luchar con la obesidad en sí misma. Puede ser interesante el hecho de que el entrenamiento en musculación ayuda: los músculos usan más calorías incluso en estado de reposo que otros tejidos. Hay también alguna esperanza en la investigación médica futura, incluyendo la investigación sobre los efectos de la leptina y posibles intervenciones genéticas