1 de junio de 2013

Depresión post-infarto


 
Los pacientes que se deprimen clínicamente después de un ataque al corazón estarían en riesgo de sufrir más problemas cardíacos.

Groningen (Holanda).- Un estudio holandés revela que la depresión después de un infarto es señal de advertencia de futuros problemas cardíacos, sólo si es la primera vez que el paciente se deprime clínicamente.

Los descubrimientos del nuevo estudio se publican en la revista “Journal of the American College of Cardiology”. Los investigadores observaron que la incidencia de eventos cardíacos subsecuentes al infarto fue más alta en quienes les diagnosticaron depresión, pero el aumento se concentró entre los pacientes que no estaban deprimidos antes de sufrir el infarto.

La incidencia de efectos adversos para estos pacientes fue 65% más alta que para los pacientes sin depresión. En contraste, la incidencia de eventos cardíacos fue sólo 12% más alta en pacientes deprimidos que ya estaban deprimidos antes de sufrir el infarto.

La asociación entre enfermedad coronaria y depresión fue evaluada y es estimada en valores que alcanzan el 19%, ambas son enfermedades altamente prevalentes, responsables de una disminución significativa en la calidad de vida.

Así la depresión como entidad propia, mas de forma indirecta por la interacción con otras variables psicosociales, tiene un impacto negativo en la evolución de la enfermedad cardiaca comprometiendo la calidad de vida del enfermo. Otra razón más para no dejar de tratar de forma adecuada a este tipo de pacientes es que los enfermos infartados y deprimidos presentan menor adherencia al tratamiento que los que no lo están, lo cual implica que el cumplimiento de su terapia cardioprotectora, antiagregante, hipolipemiante, etc. se verá afectada lo que comprometerá el pronóstico de estos pacientes.

Bibliografía:

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