22 de diciembre de 2013

Blues de navidad


Que es la DEPRESIÓN NAVIDEÑA?
 
 

 
En principio, la llamada depresión navideña, cumple todas las características de una depresión común. La persona se encuentra triste y melancólica durante las fiestas navideñas, tiene una visión negativa de lo que la rodea y cualquier actividad le resultará complicada de llevar a cabo.
Según los especialistas se trata de una temporada cargada de gran afectividad, tanto positiva como negativa y que en términos de salud mental se le ha considerado siempre como un periodo especialmente de riesgo para aquellas personas que sufren de depresión.
Es una época muy propicia para traer los recuerdos : la muerte de un ser querido que puede ser el padre, la madre, el hermano o un amigo y que ya no está. La distancia, física o emocional, entre los miembros de una familia, las expectativas insatisfechas, los problemas económicos, la soledad o, simplemente, los malos recuerdos, pueden resultar verdaderos obstáculos para disfrutar de estas fiestas.
Cuando llega el fin de año, la gente tiende a hacer un balance, consciente o inconsciente, de los éxitos y fracasos obtenidos a lo largo de ese año. Si los resultados de esta evaluación son negativos, es entonces cuando se hace latente el riesgo de deprimirse.
En efecto, la temporada es propicia para el constante recuerdo del pasado, incluso para reafirmar aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Pasajes de la infancia en la calidez del hogar o momentos inolvidables en compañía de los seres más queridos salen a flote para ser comparados con el momento presente.
Existen varias razones por las que la Navidad y Año nuevo son una época poco deseada para algunos, además de temida y evitada, a continuación mencionamos algunas:

- Según especialistas de la salud mental, la depresión en esta temporada del año ocurre por no saber como expresar afecto, lo que conlleva a querer demostrarlo haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones acarrean más problemas, sobre todo ante problemas económicos, o bien porque las personas se crean altas expectativas en lo que se les va a regalar y al no cumplirse se sienten tristes y decepcionadas.

- En algunos casos puede ser porque las personas tuvieron en su infancia malas experiencias antes y/o durante las fiestas, asi que se encuentran predispuestos a pasarla mal.

- Otra razón es que los recuerdos de navidades y años nuevos anteriores se apoderan de nuestra mente, recuerdos que fueron muy dolorosos para nosotros: una enfermedad, el rompimiento de relaciones amorosas o amistosas, la lejanía de un ser querido, cambios de localidad, pérdida de trabajo, etc.

El hecho de revivir esos recuerdos hace que volvamos a experimentar las mismas emociones que sufrimos en su momento, provocando que en algunos casos sobrevengan las depresiones.

- En especial durante Navidad y Año Nuevo que recordamos con más anhelo a los seres queridos que en su momento estuvieron con nosotros, su ausencia se nota más, y por consiguiente el vacío que se sentimos es mucho mayor.

- Para otros quizás son fechas que nostálgicamente los remontan a otras pasadas en las que no tenían grandes problemas y en cambio ahora se sienten tan abrumados y decepcionados.

- La gente que se deprime en la temporada navideña y que coincide con el fin de año, se pone a evaluar los logros y fracasos del año fijándose sólamente en aquello que no pudieron lograr.

- Se cree también que otro factor que contribuye a la depresión decembrina es un desorden estacional conocido como SAD (Desorden Afectivo de Temporada), éste lo sufren algunas personas cuando experimentan una reducción en la exposición a la luz del día, asi que los días cortos de invierno contribuyen a que la persona se sienta desanimada.

El común denominador para todos los que experimentan los “blues navideños” es la ausencia o la pérdida. La Navidad es para celebrar con nuestros seres queridos, y cuando nos falta alguien importante con quien compartirla irremediablemente nos sentimos abatidos.

El individuo con depresión navideña puede presentar :

Tristeza la mayor parte del tiempo y llanto sin razón aparente, durante el mes de diciembre o cerca de este.

Desgano la mayor parte del tiempo.

Irritabilidad.

Falta de energía.

Falta de atención concentración.

Pensamiento negativo.

Enlentecimiento psicomotor.

Pérdida o aumento del apetito.

Pérdida o aumento de sueño.

Desánimo para el aseo personal diario.

La persona pierde el interés en comunicarse con los demás.

No desea hablar ni que le hablen de Navidad ni algo relacionado.

Pensamiento e intención suicida.

¿Cómo combatir la depresión en esta época? Aunque te falte ánimo, sal de la casa y no te quedes encerrado. Rodéate de personas, cuya compañía disfrutes. Toma la iniciativa de invitar a tus amistades a compartir un buen tiempo, ¡o invítate tu mismo a sus actividades! También, cuida de tu apariencia física. Especialmente le aconsejo esto a las mujeres. Aunque estés afligida, es importante arreglarte diariamente aun cuando no tengas una actividad social. En vez de andar desliñada, maquíllate, péinate y ponte tu vestido favorito, cuando nos vemos bien nos sentimos aún mejor.

No permitas que la melancolía te impida disfrutar de esta temporada tan hermosa. La manera más efectiva para olvidar nuestras penas es hacer sentir bien a otro. Haz trabajo voluntario para los menos afortunados. Ve a un hogar de ancianos y hazles compañía o visita un orfanatorio de niños y ofrece tu ayuda. Es impresionante lo bien que te vas a sentir cuando le des la mano a quien lo necesita. Recuerda que el verdadero espíritu navideño no está recibir ¡sino en dar!
No centrarnos en los seres queridos que hemos perdido, ya sea por muerte o por distanciamiento, sino disfrutar de todos aquellos que nos rodean. Aprovechar esta época para disfrutar de los reencuentros, del nacimiento de algún nuevo miembro, compartir la alegría que transmiten los más pequeños de la casa, etc.
Marcarnos objetivos posibles, cuanto más claros y  concretos, mucho mejor. Sería buena idea plasmarlos en un papel y organizarlo como un plan de acción con fecha límite, posibles obstáculos, pasos a dar, etc. Al plasmarlos lo que hacemos es empezar a fijar una meta. Nos convertimos en aquello que pensamos, por eso resulta interesante recoger todos esos objetivos en un papel y visualizarlos o repasarlos cada cierto tiempo. Ese fijar objetivos hay que verlo como algo gratificante, que nos irá dando satisfacciones conforme vayamos lográndolos. Aquellas personas que obtienen éxito es porque tienen muy claro hacia dónde van, qué es lo que quieren conseguir.
Vivir el presente: si hay algo en esta vida que dependa de uno mismo es el presente, somos dueños y señores de nuestro presente. Digamos que el presente es como un taller en el que podemos trabajar para lograr todos aquellos objetivos que queremos conseguir. Como la depresión está relacionada con culpas del pasado, no tenemos que centrar nuestra vida en el pasado, sino en el ahora. Lo interesante e inteligente del pasado es guardar la experiencia y los recursos aprendidos, pero no revivir y guardar las sensaciones, sobre todo si son negativas. El presente es lo único que existe.
Lo más importante que debes practicar durante esta temporada es el agradecimiento. Recuerda todas las noches lo que tienes una cama cómoda en la que duermes, el auto que manejas o la suerte de tener un hijo saludable, las sonrisas que recibistes durante el año, las metas que alcanzases. Si creas conciencia de los privilegios que otros menos afortunados anhelarían tener, te sentirás dichoso en esta época y durante todo el año.