1 de marzo de 2015

La falta de apego en los niños adoptados “¿La sangre llama?”


La teoría del apego habla de una disposición genética para establecer relaciones de proximidad y se refiere sobre todo a la naturaleza especial de las relaciones cercanas, tomando como relación prototípica la que se da entre el niño y el cuidador/madre. Por eso es obvio entender que a los niños adoptados, les ha faltado de forma severa y a una edad temprana y clave para el neurodesarrollo, la atención sensible y empática  de sus necesidades afectivas,  mediante una experiencia de apego seguro con un cuidador competente. Esta etapa condiciona de alguna manera su forma de sentirse en el mundo y lo que esperan de él, casi siempre creando una desconfianza generalizada hacia las relaciones con los demás. En la maravillosa sabiduría popular la gente sabe que ese lazo afectivo existe y saben que : “La sangre llama”.

Las figuras de apego se establecen en base a los adultos significativos que el niño percibe como estables y disponibles, y es a partir de ellos que el niño construye una representación afectiva de lo que es una persona. Una relación de calidad en las primeras etapas,  le hubiera permitido al niño disponer de una representación interna de sus figuras de apego, como disponibles pero separadas de sí mismo y esto  le hubiera servido como base de seguridad para explorar su entorno y a los extraños. La calidad del apego es tan relevante porque determinará en su desarrollo aspectos tan importantes como la empatía, la modulación de sus impulsos, deseos y pulsiones y sobre todo su capacidad para dar y recibir. Le dotará además de recursos para manejar situaciones emocionalmente difíciles y frustrantes como las separaciones y  las pérdidas.  Cuando un niño  no ha tenido la posibilidad de establecer un apego primario de calidad en el curso de su primer año o en el máximo de los dos primeros años de vida, puede presentar a menudo, déficits en su desarrollo, en especial en el ámbito de sus comportamientos sociales y en el desarrollo de su aprendizaje. Estos déficits pueden alterar la capacidad de vincularse de forma empática con los demás, así como obtener buenos resultados en los procesos de aprendizaje. Desafortunadamente todos estos déficits están muy presentes en todos los niños adoptados, ya que son precisamente esas circunstancias de adversidad las que le llevaron a una nueva familia. Son la base de la mayoría de las dificultades que manifiestan en todos los ámbitos, por eso  es tan necesario  que los padres adoptivos manejen esta información  y se convierta en una herramienta imprescindible en el día a día.

Existe una relación directa entre los trastornos de apego, trastornos de la empatía infantil y la incompetencia conyugal y parental. La experiencia clínica permite afirmar que en los malos tratos siempre hay un trastorno de apego.

La adopción

La adopción es un proceso que demanda afectividad y paciencia. Las figuras de apego o padres adoptivos deben comprometerse en cuidar al niño, también a nivel emocional, para garantizarle una vida saludable. De lo contrario, aparecen algunos trastornos desencadenados por la falta de apego como la agresividad e hiperactividad.

El cuidado de un niño durante el nacimiento y sus primeros años de vida es esencial para un desarrollo pisco-emocional sano ¿Qué ocurre cuando esta etapa de contención es negada o está ausente? Como pasa con algunos bebés dados en adopción. La consecuencia es la falta de apego. En otras palabras, se denomina apego al vínculo afectivo entre padre y niño que condiciona el desarrollo vital de la persona, tanto en sus primeros años como a lo largo de ella. Al estar carente esta etapa de afecto se producen alteraciones en el comportamiento que se manifiestan interna y externamente.

Está comprobado que la debilidad de las figuras de apego o padres adoptivos genera trastornos en la conducta. Así lo demuestra un estudio, “Anales de Pediatría”, del grupo español Elsevier. Uno de los resultados de la investigación fue que los adolescentes adoptados analizados presentaban trastornos de externalización. Presentaban síntomas como agresión, impulsividad, hiperactividad y baja tolerancia frente a las frustraciones. Estos indicios de trastornos de externalización dependerán del tipo de situación de cada niño. Por ejemplo, existe un tipo de apego llamado desorganizado que consiste en una confusión y perturbación de la conducta causada por la separación de la figura de cuidadora, según el artículo de la "Revista de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente".

Beatriz Goldberg, psicóloga argentina y escritora de libros como “Vivir el embarazo en plenitud”, estudió la etapa del apego y afirma que dura hasta los dos años, siendo en el primero en el que se forma la identidad del bebé. La psicóloga explica: “Con la mirada, las actitudes, las primeras adquisiciones como caminar y el afecto genuino, la madre otorga al bebé seguridad y una autoconfianza”. Por eso, este proceso puede darse también en la adopción tardía al poder ser trasferido a otra figura de apego o cuidador. Aunque los niños que lo hacen luego de los 6 o 7 meses, presentan complicaciones perjudiciales para su desarrollo a diferencia de los que fueron adoptados temprano, como indica el artículo de la Revista de Psicología de la Universidad de Chile.

Para saber los orígenes del apego hay que remitirse a Bowly, un psicoanalista inglés. Lo define como una conducta instintiva, independiente  de la alimentación o el sexo, cuyo sentido era proteger a los más jóvenes de peligros y amenazas que rodean su medio. Entonces, se puede entender también como un impulso innato que lleva a la madre a proteger al bebé. Se hicieron numerosos experimentos para comprobar esto, incluso en el reino animal, como es el estudio de Harry Harlow. Colocó dos madres sustitutas artificiales para unas crías de monos. Luego, al exponerlos frente a nuevos hábitats no pudieron desarrollarse. Así se comprobó la importancia del apego, incluso en los primates.

El apego es fundamental no sólo en el desarrollo emocional del niño, sino a nivel cognitivo y social. Maite Román Rodríguez, especialista en psicología evolutiva y de la educación, explica en su tesis de la Universidad de Sevilla la gran importancia de este proceso, que requiere luego el niño para “separarse” de la mamá al crecer. La especialista cuenta: “El estímulo que más atrae a un bebé es el rostro y la voz humana al mismo tiempo que los adultos nos sentimos atraídos por ellos, que es lo que nos impulsa a vincularnos”. Por otra parte, en su tesis clarifica que si la familia biológica ha maltratado o abandonado al niño, también existen secuelas, como la aparición de un apego desorganizado. Entonces, surge la pregunta de hasta qué punto es indispensable aquella etapa afectiva. Marisa Russomando, psicóloga especialista en crianza y familia, afirma: “No recibirlo no marca el destino ineludible del niño, al ser adoptado, la mamá adoptiva podrá crear algo de ese apego inicial”.

No quiero dejar de mencionar para aquellos padres que se inicien en la adopción, una conducta de apego muy estereotipada en los niños adoptados sobre todo a su llegada, y es del tipo “indiscriminado” y lo más destacado de ellos es que se muestran tiernos y amorosos con cualquier persona que se les acerque. Dispuestos a irse de la mano del primer adulto que muestre interés en ellos. Muchos padres adoptivos cuentan a veces con alivio y otras con extrañeza como la primera vez que visitaron el orfanato había niños que se acercaban o les abrazaban al verle, incluso su propio hijo les recibió con un fuerte abrazo y este tipo de conducta se prolongó en el tiempo después de la llegada a casa. Estas conductas que se van modificando y mejorando con el tiempo a medida que el niño desarrolla un apego seguro con sus padres, no dejan de ser síntoma de un trastorno de apego inicial como consecuencia del abandono previo, de los malos tratos o de una institucionalización prolongada.

Bibliografía anexa:

-Revista de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente:  http://bscw.rediris.es/pub/bscw.cgi/d1542915/EL%20V%C3%8DNCULO%20Y%20PSICOPATOLOG%C3%8DA%20EN%20LA%20INFANCIA:%20EVALUACI%C3%93N%20Y%20TRATAMIENTO..pdf

-Más información sobre Bowly y su teoría del apego: http://www.paidopsiquiatria.com/rev/numero4/Apego.pdf