23 de diciembre de 2015

Un brindis!!!


Lamentablemente, cuando nos graduamos como médicos, entramos en la carrera con sueños y con la firme convicción de ayudar a los otros, no pedimos nada a cambio pero si la justa remuneración que nos permita llevar una vida decente y mantener una familia para conducirla por los caminos correctos... Inmensurablemente nos encontramos con situaciones que se escapan a nuestros deseos, nos topamos con fuertes muros de contenciones que siempre impide cumplir nuestros sueños, nada más fácil de romper que las idealizaciones de un médico residen graduado, dedicar una vida al bienestar del otro para simplemente  esperar el golpe de personas que no aceptan lo bueno, bello y bondadoso de nuestra profesión, dejamos a un lado la multiplicidad de caminos planos y fáciles por la meta de poder ayudar a salvar vidas, para toparnos con la miseria humana de frente. No todo es espinoso hay en destellos o ráfagas de luz... La medicina es como una mujer con celotipia: con múltiple ideas infundadas, absorbentes y caprichosa, mordaz en su palabras e hiriente en sus acciones, ese es el mecanismo de relación entre el médico y la salud. Hay en este sendero dos caminos o te vuelves sabio o te conviertes en asesino, una y otra vez y otra vez y otra vez: debemos retomar el camino de los libros, del conocimiento y de la sapiencia, igual que el marido que regresa a casa todas las noches luego de una ardua jornada de trabajo con la seguridad de encontrar el infierno hecho carne en su hogar. Es aquí donde aprendemos a encontrar satisfacción en la labor realizada... Porque aprendemos, mis queridos colegas que la gloria viene de nuestro interior, que la fortaleza viene de permanecer en el camino correcto, aprendemos que no hay mayor satisfacción que el deber cumplido y que el reconocimiento externo es efímero y está condicionado.
Ese es el matrimonio entre el médico y la salud.... Lo único maravilloso que tendremos al final es que nuestra fortaleza fue tan grande  que no pudieron torcernos y que el conocimiento venció la ignorancia, que la bondad disipó la ingratitud, que aunque estemos solos al final de nuestras vidas estaremos tan llenos de triunfo al haber arrancado tantas vidas a la muerte, que ese sentimiento de soledad no hará mella en nosotros...
Así que hago un brindis por estos 23 años de mi matrimonio!!! Salud