13 de marzo de 2016

La Homosexualidad en el Narcisismo patológico



Incapaz de amar a otro que no sea él mismo


El mito de Narciso no es un simple relato de autoerotismo excesivo, sino de ausencia de interacción social, que se refleja en las siguientes manifestaciones:

* Narciso rechaza todas las relaciones de amor. Marcuse lo describe como el antagonista de Eros, ya que desdeña el amor que posibilita la unión con otros seres humanos y lo asocia a Orfeo en esa negación de Eros. Ante una cultura que pide esfuerzo y solidaridad - cuyo representante sería Prometeo - se cierra en sí mismo y se aísla del entorno. Sin embargo, vive con gran pasión para un eros propio, ya que, en principio, no sabe que la imagen que admira es la suya. En la Edad Media se desarrollará esta idea desde la perspectiva del "alma encerrada en sí misma".

* Narciso presenta una nula empatía o capacidad de captar los sentimientos y la realidad externa. En la narración, la ninfa Eco simboliza la ausencia de empatía. Siempre responde, pero distorsiona todo. No puede ofrecerle una respuesta empática efectiva a Narciso.

* Narciso es descrito como un sujeto orgulloso y soberbio que desprecia a los demás. Según Ovidio, "no hubo jóvenes, no hubo muchachas que tocaran su corazón". Tal actitud refleja agresividad y destrucción en su relación con los otros. No sólo no acepta su amor sino que los rechaza despectivamente y provoca la eliminación de sus amantes - envío de la espada para que se provoque la muerte -. Ese desprecio le impedirá aceptar nada de su entorno, lo que conlleva rechazar también lo útil y positivo que los otros le puedan aportar. Narciso está atrapado contemplando algo que subjetivamente cree que es externo a sí, pero que en términos objetivos es el aspecto idealizado de su propio yo. Cree que está enamorado. Sin embargo, muere porque no puede apartarse y dirigirse a un ser real del que podría obtener lo que en verdad necesita.

* En Narciso no se trata de una cuestión de autoamor sino del amor por una imagen especular que se confunde trágicamente con un sujeto real. El castigo consiste en la incapacidad para amar seres reales. Narciso desea ardientemente a la ninfa Eco. Ella le ayuda a salir del bosque . A Narciso le complace oírla y verla, pero cuando la ninfa quiere abrazarlo retrocede horrorizado. Tras una fachada de rigidez e indiferencia se esconde la auténtica realidad: la incapacidad para poder expresar afecto y sentimientos. Narciso se presenta como una máscara caracterizada por su falta de vida en la mirada. No hay luz en sus ojos, opacos. Su expresión recuerda la de ciertos pacientes esquizofrénicos que presentan una mirada perdida o vacía. Narciso es incapaz de pronunciar la frase "te veo", no puede contemplar nada que no sea él mismo.

* Ese temor a la relación directa con los demás, a manifestar y recibir afecto, el miedo al abrazo y al contacto físico aparece relacionado con la vida temprana de Narciso. Excepto en la descripción de Pausanías, Narciso es presentado como hijo único, fruto de una violación. Por  tanto, no cuenta con padres o hermanos para su desarrollo psíquico. Todo lo que sabemos de su madre es que le preocupa el destino futuro de su hijo y por ello busca al vidente Tiresias.

* El desenlace de Narciso no se deja esperar: la muerte es consecuencia de ese aislamiento. Ovidio subraya que ese reconocimiento le lleva a una fragmentación de sí mismo, en el momento en que sus lágrimas, al caer en el lago, deshacen su imagen. El rechazo de toda relación de amor provoca la desintegración del sujeto y la imposibilidad de vivir, ya que es incapaz de aceptar la realidad tal cual es. El resultado final de su actuación se expresa simbólicamente como un retroceso de lo humano: Narciso se transforma en flor - deslizamiento hacia atrás de la especie humana a vegetal -, sirviéndose para ello del agua o del espejo - símbolos presentes en todas las versiones del mito -, que representaría el seno materno hacia el cual volvería. Narciso niega su verdadero yo y busca fundirse con la imagen que ve. La muerte es la consecuencia lógica de la fijación en un falso yo.

La moraleja de las diversas historias aparece clara: no puede el sujeto conocerse y reconocerse a sí mismo verdaderamente sino a través del conocimiento y reconocimiento del otro. Cuando se cierra en sí mismo y rechaza a los demás, pasa a tener como único reflejo su propia figura, situación destructiva y mortal.

Con "complejo de Dios"
Havelock Ellis utilizó por primera vez en 1898 el término narcisismo para describir la tendencia a estar enteramente absorto en la admiración de sí mismo. Un año después, Nake empleará el concepto narcisismo para referirse a una perversión sexual, la de una persona que trata a su propio cuerpo como objeto sexual. A partir de ahí, se han realizado descripciones patológicas de un trastorno en el que se incluía la grandiosidad, el deseo de gloria, la incapacidad para amar a otro, el egocentrismo, la nula empatía, la problemática en la relación social, el exhibicionismo, etc., relacionando estos rasgos con una cierta patología narcisista.

Jones describe individuos con "complejo de Dios", que se caracterizarían por una excesiva admiración por sí mismos, una gran confianza en sus poderes, conocimiento y cualidades tanto físicas como mentales, con fantasías de omnipotencia, exagerado deseo de ser amados, recibir elogios y admiración. Freud profundizará en el concepto de narcisismo, lo planteará como una etapa del desarrollo y lo relacionará con diversas patologías: la homosexualidad, la esquizofrenia - megalomanía y desinterés por el mundo externo -, la hipocondría - centrado en su propio cuerpo -, etc.
Son personas cuyas relaciones afectivas y sociales, en general, están mediatizadas por su gran avidez de admiración y estimación. Buscan abiertamente ser admirados por los demás, fascinarlos para brillar ante sí mismos con mayor luminosidad, pero son incapaces de dar auténtico afecto y de entregarse abiertamente a otras personas. Esta característica ha llevado a muchos autores a relacionar el narcisismo con el «donjuanismo» y con los trastornos de tipo histérico. También se ha relacionado con determinados aspectos de la sexualidad, especialmente con el autoerotismo y la homosexualidad.

El autoerotismo consiste en la reproducción de estímulos eróticos a través del propio cuerpo o de partes de éste. Para que esto ocurra no es necesario que la persona tenga una personalidad narcisista, pero es evidente que es una situación más común cuando se poseen unas dosis altas de narcisismo. Algo similar ocurre a veces con la masturbación; la elección del objeto sexual o incluso del objeto de amor puede estar más o menos mediatizada por el trasfondo narcisista, tal como ocurre en un buen número de relaciones homosexuales, en las cuales la elección de una pareja del mismo sexo se debe, parcial o totalmente, al parecido del cuerpo elegido con el propio o a la similitud de los órganos sexuales. Aclaro no con ello estoy diciendo que todo homosexual es narcisista, pero que si hay una tendencia marcada en la cual en la personalidad narcisista patológica sea proclive a la   homosexualidad.
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