14 de agosto de 2016

La condena de tener una depresión: Suicidio





Debido al ritmo de vida moderno, la depresión se ha convertido en una patología habitual en los países del primer mundo, sin embargo Costa Rica no se queda atrás. No se trata de un estado de ánimo  pasajero  de  tristeza,  ni  de  una  señal  de  debilidad  personal  o  emoción  que  pueda  alejarse  voluntariamente,  tampoco  es  un  defecto  de  carácter  que  puede  superarse  simplemente  con  esfuerzo.  El  trastorno  depresivo  es  una  enfermedad  que  afecta  el  estado  de  ánimo  y  a  la  mente;  afecta  también a la alimentación, al descanso nocturno, a la opinión de sí mismo y a la vida en general.  La depresión es un estado emocional que casi todas las personas sufren en algún momento de su vida.  El  problema  radica  en  distinguir  cuando  esa  emoción  se  debe  considerar  enfermedad  y  requiere tratamiento médico. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años, mientras que un tratamiento adecuado puede ayudar al 80% de las personas afectadas. Se trata de un problema de salud que afecta al paciente y a su entorno social y requiere la atención de todo el equipo de salud. Los  trastornos  emocionales  están  entre  los  padecimientos  más  comunes  por  los  cuales  los  pacientes visitan al médico. Casi un 20% de los adultos tendrán un trastorno emocional en su vida y requerirán tratamiento, y cerca de un 8% de los adultos podrán padecer un trastorno depresivo grave en sus vidas.
El  nivel  de  deterioro  causado  por  desórdenes  depresivos crónicos  es  más  severo  que  el  causado por otros desórdenes médicos crónicos como hipertensión, diabetes y artritis. Varios estudios han revelado  la  aparición  de  una  serie  de  incompatibilidades  sociales  en  la  depresión  crónica,  mostrando que las mujeres reportan una severidad mayor de la enfermedad, pobre ajuste social y una  calidad  de  vida  deficiente.  Diferencias  en  los  tipos  de  incompatibilidades  también  fueron evaluadas, mostrando que las mujeres reportan más dificultades en el área de ajuste marital y los hombres en el área laboral.
Por otra parte, una consecuencia importante de la depresión crónica en las mujeres es el impacto potencial  transgeneracional  que  se  observa  en  el  rol  social  más  importante  de  la  mujer,  la maternidad.  Los  efectos  de  la  depresión  en  una  variedad  de  dimensiones  de  la  maternidad  han  sido  demostrados.  Estos  desórdenes  pueden  presentarse  virtualmente  en  una  mujer  en  su  etapa  reproductiva, con serias consecuencias para la salud mental de las futuras generaciones.
¿Es básicamente la depresión un trastorno biológico o una respuesta al estrés psicosocial con incapacidad del individuo para afrontarla? La opinión generalizada es que ambos conceptos son aceptables, de ser así se deben  considerar  dos  formas  básicas  de  depresión,  exógena  y  endógena.  La  depresión  exógena  (o  reactiva)  obedece  a  una  causa  externa  generalmente  bien  definida  (pérdida  de  un  familiar  o  un  ser  amado,  pérdida  monetaria  o  de  posición  social,  enfermedad  invalidante,  etc.).  La  depresión  endógena,  en  cambio,  no  tiene  causa  externa  manifiesta,  lo  cual  lleva  a  considerarla  una  alteración  biológica,  como  ocurre  en  las  psicosis  bipolar  (maniaco-depresiva)  o  unipolar  (depresiva),  nuevamente  debe  uno  preguntarse  ¿esta  división  tan  precisa  existe  realmente?  En  la  vida  diaria  los  estímulos  que  pueden  generar  depresión  son  multifactoriales,  todos ellos tienen como denominador común el constituir estresores con valor afectivo sólo para el individuo afectado. Ese valor afectivo varía de individuo a individuo y, como ya se mencionó antes, la experiencia de cada  individuo  es  la  variable  que  introduce  la  diferencia  en  la  respuesta.  En  otras  palabras,  el  estrés  es  un  factor  importante  para  que  el  estado  depresivo  reactivo  se  genere  y  éste  no  puede  separarse  de  los  cambios  biológicos (fisiológicos y hormonales) que normalmente son concomitantes con el estrés, asociado todo ello al  eje  hipotálamo-hipófisis-suprarrenal.  Por  lo  tanto,  se  puede  inferir  que  la  llamada  depresión  exógena  depende de ambos factores, la calidad y cantidad del estímulo ambiental estresor y los substratos biológicos (genéticos,  bioquímicos  y  moleculares)  que  determinan  las  alteraciones  en  la  homeostasis  y,  por  ende,  en  la  función cerebral.

Las características claves por medio de las cuales se podrían definir los desórdenes depresivos son:
   Talante   bajo  
   Energía   reducida  
   Pérdida del interés o del disfrute
Otros síntomas comunes incluyen baja concentración, reducida autoestima, pensamientos de culpabilidad, pesimismo,  ideas  de  autodaño  o  suicidio,  disturbios  del  sueño  y  alteraciones  del  apetito.  El  papel  de  los  factores  físicos  o  biológicos  en  la  patogénesis  de  la  depresión  se  ha  sospechado  desde  la  antigüedad.  Sin  embargo,  sólo  en  la  mitad  tardía  del  siglo  XX  la  tecnología  y  la  metodología  experimental  han  estado  disponibles para estudiar estos procesos en los desórdenes del talante.
La depresión tiene muchas causas, las cuales incluyen:
   Factores   genéticos  
   Factores químicos: alteraciones de neurotransmisores
   Factores  psicosociales  como:  experiencias  adversas  en  la  infancia:  dificultades  cotidianas  y  crónicas,  eventos indeseables en la vida, red social limitada, baja autoestima.
En  la  mayoría  de  los  pacientes  los  episodios  depresivos  surgen  de  la  combinación  de  factores  familiares,  biológicos,  psicológicos  y  sociales,  los  cuales  operan  a  través  del  tiempo  y  progresivamente  incrementan  su  capacidad patogénica.