14 de agosto de 2016

Los pequeños monstruos distractores de tu vida: ¡Eliminalos!





Desde hace algún tiempo vengo percatándome que mi productividad intelectual va en decadencia, en revisado mi vida minuciosamente y me he dado cuenta de la existencia de una serie de eventos menores, realmente nimios, que en su conjunto se han tornado como una especie de montaña que llevo sobre mis hombros que me impiden concentrarme en lo que realmente es importante, con la idea de limpiar mi mundo me he propuesto firmemente detallar cada uno de los diferentes acontecimientos que son capaces de desviar mi concentración a la consecución de mis metas. Por supuesto que no voy a hablar de la psicosis colectiva a la que nos vemos obligados a transitar diariamente… por cierto el día de ayer me preguntaba: Será que en este país podremos encontrar a alguien todavía medianamente sano en su mentalidad? O la salubridad mental se ha convertido en un objeto tan extraño, casi misterioso e irreconocible? O todo aquello que se lee en los libros sobre la salud mental es una utopía que no encaja en los actuales momentos? O es que ahora los ítems del DSM V (El manual de diagnóstico para las enfermedades mentales) están pautando en realidad los esquemas de una persona SANA? Yo sinceramente paso, ya que con este distractor es muy poco lo que podemos hacer y se escapa de mis manos el poderlo controlar, sin embargo es propio de mi parte hacer notar el grado de desequilibrio colectivo al que nos vemos expuestos día a día.
Los pequeños monstros distractores que nos hacen mermar nuestra productividad son diversos y están en todas partes, les sugiero que si usted al igual que yo se encuentra en esta etapa tome papel y lápiz y prepárese a realizar una lista  de estas minucias que entorpecen su vida para eliminarlas de su vida.
Voy a continuación a enumerar alguno de los mas importantes:
1. Redes sociales. La actualización del estatus de Facebook, Twitter y las fotos de Instagram es una gran forma de estar conectados con los amigos y la familia, pero también pueden absorber tiempo valioso de tu día. Nuestra cultura es adicta a las redes sociales. A menos que estés usándolas para promocionar tu negocio, puede esperar. Esas actualizaciones no se van a ir a ningún lado.
2. Celulares. No sólo las llamadas y los mensajes de texto son grandes distractores, sino que la mayoría de nosotros tenemos Facebook, Instagram, Twitter y otras aplicaciones en nuestros smartphones. Aunque poner tu celular en silencio es mejor que nada, puede vibrar en el escritorio robando tu atención y provocando que lo revises. Si de verdad quieres eliminar la distracción, apágalo o ponlo en modo de avión mientras trabajas.
3. Ambiente caótico de trabajo. Tu ambiente en la oficina puede ser un gran distractor cuando tratas de terminar un trabajo. Aunque es bueno ser accesible para tu equipo entero, es también importante tener un espacio silencioso cuando sea tiempo de hacer el trabajo. Establece una política de puerta cerrada y pon una pizarra en la puerta para que los miembros de tu equipo puedan dejarte una nota con lo que necesiten cuando esté cerrada.
4. Síndrome de revisar el email. Muchos emprendedores podrían pasar todo su día respondiendo correos. ¿Alguna vez te has encontrado constantemente actualizando tu email? Prográmalo para que se actualice cada 30 o 60 minutos. Puedes verlo rápidamente y responder a cosas urgentes, dejando lo demás para otro momento. Responder a los emails es lo primero que debes hacer en el día, hazlo de nuevo a mediodía y luego otra vez antes de que salgas de la oficina.
5. Búsquedas en internet. Es muy fácil llegar a un sitio y pensar que vas a estar ahí máximo un minuto, pero pueden pasar hasta horas. Revisar puntajes en los deportes, leer tu blog favorito y rastrear los últimos chismes de Justin Bieber puede esperar.
6. Tomar citas no programadas. No sólo esto evitará que seas productivo en el día sino que manda el mensaje a ciertas personas que tu tiempo no es valioso. Claro que las emergencias surgen y a veces necesitas tener una cita al último minuto, pero no lo hagas un hábito.
7. "Breaks" de cigarro. En los años 70 podías prender un cigarro en la oficina pero actualmente la mayoría de los complejos han designado áreas de fumar afuera requiriendo que los fumadores tomen las escaleras o el elevador para ir por su dosis de nicotina. Un par de minutos para recoger tus cosas, otro par para salir y para fumar y luego otros para platicar. Multiplica esto con varios breaks durante el día y te dará una gran cantidad de tiempo que aprovechar para otras cosas.
8. Visitas inesperadas de amigos y familia a la oficina. Eres un emprendedor, lo que significa que tienes amigos y familia que piensan que te sientas todo el día dando órdenes mientras tomas una copa. Las visitas inesperadas te distraen y ponen un mal ejemplo.


Voy a usar un  lenguaje metafórico para proponerle una buena idea a quien decida afrontar un cambio en su manera de estudiar o de vivir. Es de Jonathan Haidt (La hipótesis de la felicidad, Gedisa), y la desarrollan ampliamente los hermanos Chip y Dean Heath en su sugerente libro Cambia el chip (Ediciones Gestión 2.000). Es esta: la mente humana lleva dentro a un jinete frío, racional y planificador, pero con escasas fuerzas, y también a un elefante impulsivo, irrefrenable y poderoso. Es una moneda de dos caras: razonamiento y motivación; o pensamiento e impulso emocional. Pero debemos tener en cuenta que siempre será el elefante impulsivo y emocional el que lleve la voz cantante. En caso de divergencia, el jinete solo puede sugerirle, mostrarle el camino o tratar de convencerle, pero no lo doblegará (salvo por un breve tiempo).
Pues bien, hay básicamente tres maneras eficaces de cambiar: Aclarar rotundamente las ideas al jinete, motivar generosamente al elefante y allanar el camino a ambos replanteando las condiciones del entorno para crear nuevos hábitos. Todo influye en su medida.

En este caso, lo que he tratado de poner sobre la mesa es qué aspectos del entorno deberías replantearte para luchar de forma más eficaz contra los distractores, que atacan en bandada e incansablemente.