13 de octubre de 2016

¡Tienes un email! Del encanto postal a la magia de lo virtual

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/07/19/noticias/1374221050.html

Tienes un email (1998)
¿Recordáis aquel tiempo en que nuestro buzón se alimentaba de mucho más que cartas del banco o del seguro del coche? Probablemente hace mucho que no recibes una carta personal por correo ordinario acompañada de aquella vieja sensación: esa mezcla de intriga y nervios que precede a la lectura del texto. Para muchos aquel ritual quedó olvidado con la llegada de Internet. Para otros no fue más que un cambio de soporte.
¿Creéis que toda aquella magia terminó? ¿Acaso no es lo mismo que sientes cuando accedes al correo electrónico y descubres que ese email pertenece a la persona que esperabas? No hablo de emails en cadena, de suscripciones a newsletter ni de avisos de tareas. Hablo de historias humanas, de relaciones que marcan, que merece la pena que sean contadas y que de hecho ya se han inmortalizado a través de la literatura, el cine, el teatro, la música y el arte en general.
Tienes un email. Si, poderosas palabras”, decía Tom Hanks y, con esta frase y esta película, como no podía ser de otro modo invito a todas las techiedivas a zambullirse en un buen baño de recomendaciones para esos momentos de ocio en que nos apetece más que nunca desconectar con algo ligero y divertido pero que en su trasfondo nos haga reflexionar. Todas las recomendaciones tienen en común tratar el tema de las relaciones a través de Internet. Del encanto postal a la magia de lo virtual en 1.446  palabras.
Parece increíble que hayan pasado 13 años desde que la inolvidable pareja formada por Tom Hanks y Meg Ryan nos contaran por primera vez y a lo grande una historia de amor surgida en la red. ¡Cuánto ha llovido desde entonces! Sin embargo esta misma historia, con más o menos éxito, lleva repitiéndose desde entonces en muchas partes del mundo. Si aún no habéis visto este clásico os invito a hacerlo. A través de ella descubriréis porque la realidad supera y sigue superando a la ficción.


Lo llaman 'la vida moderna' pero hay cosas de las que ni siquiera ella puede escapar. A pesar de que el futuro laboral abra nuevos horizontes universales y los vaivenes de estos tiempos den paso a otras formas y tipos de pasiones, hay cosas, como las clásicas relaciones a distancia, que nunca cambian. Sólo hay que recordar cómo nuestros antepasados esperaban largos meses para recibir una ansiada carta y, es que, de eso era precisamente de lo que se trataba: de esperar. Entonces, ¿tiene recompensa esta espera? O lo que es lo mismo, ¿pueden ser exitosas las relaciones a distancia?
Según un reciente estudio publicado en la revista 'Journal of Communication' y elaborado por la investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de Universidad Cornell (EEUU), las relaciones a distancia pueden ser incluso más exitosas que las convencionales. "No tenemos que pensar que estas relaciones están abocadas al fracaso", comentan estos expertos.
Y así, durante una semana, estudiaron los diferentes tipos de relación (grado de intimidad, forma de comunicación, etc.) y al compararlas, Jiang y Hancock encontraron que en las parejas a distancia había un grado mayor de intimidad. "Te esfuerzas más por conocer a tu pareja e idealizas sus conductas al no tenerla cerca, dos tendencias que se manifiestan cuando se comunican en medios basados en mensajes de texto o correos electrónicos, ya que intentas superar las barreras de estos medios", explican los autores. En definitiva, las parejas se esfuerzan por comunicarse más y conseguir así, un mayor 'efecto de intimidad'.
Y de ejemplo está lleno el mundo. María -quien prefiere no dar su nombre real- mantuvo con su pareja una relación a distancia durante casi 10 años, y asegura que a pesar de que la relación se ha hecho mucho más fuerte, la distancia llega a hartar. "Se sobrevive porque ambos nos queremos, si no, no tendría sentido alguno aguantar separados tanto tiempo", dice.
Y es que estas relaciones, asegura a ELMUNDO.es el psicólogo y sexólogo José Bustamante Bellmunt , secretario general de la Asociación Española de Especialistas en Sexología y autor del libro '¿En qué piensan los hombres?' , pueden ayudar a prolongar la fase de enamoramiento, a aprender a valorar al otro, a echarle de menos... "Pero sobre todo, hacen que cuando se den los encuentros, estos gocen de un mayor tiempo de calidad: '¡Para un par de días que nos vemos, no vamos a estar discutiendo!'. Las parejas tienden a exprimir al máximo esos días llenándolo de buenos momentos, de relaciones sexuales apasionadas y de 'te quieros' y 'te echaré de menos'. Damos lo mejor de nosotros", comenta el experto.
Las relaciones a distancia, añade por su parte el médico y psicólogo Carlos San Martín, coordinador del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander, son un formato relacional cada vez más frecuente, en las que "resulta esencial que el nivel de comunicación y acompañamiento sea explícitamente importante para permitir generar vínculos estables y gratificantes". Y como todo en la vida, también tienes sus pros. Estos son, según explica Bustamante, tener una vida independiente al margen de la relación y poder disfrutar de él o ella cuando se ven. Es decir, "poder ocuparme de mí y no caer en la dependencia que algunas relaciones conllevan", mantiene.
Y así lo relata también María: "Ninguno de los dos hemos perdido nuestra independencia, y si estamos juntos es porque lo hemos elegido. La confianza es clave si no, no se sostendría ningún tipo de relación".

Cada vez más parejas

Según esta investigación, en EEUU tres millones de parejas viven separadas y en la población universitaria, entre un 25-50% tiene alguna relación de este tipo y hasta un 75% ha tenido una de estas alguna vez. En España no hay datos oficiales, pero puede ocurrir algo parecido.
Marta comenzó su relación en la distancia, cuando se fue a cursar su año de Erasmus, con un chico al que conocía por amigos comunes y con el que apenas había hablado un par de veces en un bar. "La relación comenzó por redes sociales, se consolidó en Navidades cuando vine por vacaciones y luego, a mi marcha, acordamos vernos una vez al mes. Pero luego al regresar de nuevo a España, nos dimos cuenta de que sólo era perfecto en la distancia", confiesa.
Por eso, a veces se han de plantear si quieres o no este tipo de relación. Por ejemplo, si la distancia es muy larga, añade Bustamante, tenemos que plantearnos si queremos vivir esa relación o es mejor dejar la relación antes de engancharnos y pasarlo mal cuando sabemos que no es el tipo de relación que queremos. Si, por el contrario, se decide aventurarse a empezar una historia, "debemos saber que perdemos el cariño constante, el abrazo, la rutina, la cotidianeidad o el mantener una relación también con los amigos".
Por eso, es muy importante no pelarse en el tiempo que se está separado y sobre todo, acordar una serie de normas o reglas. Ahí está la clave, en "dejar claras las llamadas, cuándo hablamos y saber que el no escribirnos significa únicamente que tratamos de vivir sin agobiarle y/o agobiarte. Es bueno planear los encuentros (cómo y cuándo vamos a vernos). Planificar la distancia, aunque pueda parecernos fríos, nos va a ayudar a ocuparnos únicamente del malestar que supone no tener a la otra persona".
Pero, ¿qué ocurre con la magia? A pesar de lo que se puede pensar, permanece; pero sólo al principio. Según este especialista, "al principio no sólo se pierde sino que aumenta, nos ayuda a alargarla en el tiempo y siempre y cuando la cuidemos con detalles, sorpresas, visitas de locura, etc. Pero al final, es cierto aquello eso que dice la canción de que la distancia es el olvido". Pero, el amor, apunta San Martín, se termina por infinidad de razones que nos están necesariamente vinculadas a la distancia geográfica sino a la emocional: "El desapego y el desamor se instalan cuando hay falta de intimidad, de comprensión, de comunicación y de acompañamiento y en definitiva, amar es acompañar".
Y al igual que Pablo Neruda se preguntaba en unos de sus poemas: '¿Sufre más aquél que espera que aquél que nunca esperó a nadie?'; y ustedes, ¿podrían mantener una relación a distancia?